ninociegoSus padres contaron que anda triste y desganado, lejos de aquel chico lleno de energía, alegre y fanático del dibujo, afición que se vio obligado a abandonar por problemas de visión y la imposibilidad de su familia para afrontar el costo de los anteojos que requiere.
Eusebio Cardozo Fagundes (14) se está quedando ciego y la asistencia que necesita no llega, a pesar de que su papá golpeó varias puertas implorando ayuda.
Según el profesional que lo atiende, le resta menos del diez por ciento de visión y el problema avanza, ya que se trata de un mal congénito que para colmo fue detectado de manera tardía.
En consecuencia, Eusebio requiere unos lentes especiales que deben ser renovados periódicamente para contrarrestar, en la manera de lo posible, el deterioro acelerado de su ya baja visión. “Los anteojos que necesita ahora cuestan 2.000 pesos y no puedo pagar esa plata. Yo trabajo como peón rural y tengo obra social, pero hace cuatro meses que no puedo usar porque mi patrón tiene problemas con la Afip y me cortaron el salario y los beneficios”, argumentó Ademar Cardozo Fagundes (45).
La familia reside en Villa Ruff y el frente de la casa está coronado por un mural que pintó Eusebio hace dos años, cuando todavía veía lo suficiente para dar rienda suelta a su talento artístico.
“Lo que más me gusta es dibujar, pero ya no puedo porque veo muy poquito”, comentó el pequeño con tristeza en la mirada.

Cada vez peor
En diálogo con El Territorio, su papá se emocionó al graficar su pasión por el dibujo y la pintura. “Él andaba de acá para allá con sus cuadernos y lápices. Cualquier ratito libre se dedicaba a dibujar, se pasaba horas y era un gusto ver lo que hacía. Ojalá pudiera seguir”, subrayó.
Contó que su hijo comenzó la primaria en la Escuela 288, donde quisieron derivarlo a una institución para chicos con discapacidad, sin detectar el problema de visión que lo aquejaba.
Luego pasó a la 788, donde a los 8 años descubrieron la causa de su retraso escolar.
“Le sentaron atrás y él se puso a llorar porque no veía el pizarrón. Estamos muy agradecidos a la escuela por todo el apoyo que le dan. Ahora está yendo en horario nocturno porque no es tan exigente y va cuando puede”, mencionó el padre.
Y agregó: “Ya fui a la Municipalidad para pedir alguna ayuda, pero me dicen que no tienen medios. Es desesperante verlo así, cada día peor y más triste, siendo que tiene toda la vida por delante”.
Sin los lentes recetados que requiere, inexorablemente Eusebio irá perdiendo la poca visión que le resta, no podrá estudiar ni seguir dibujando, una pasión que ya empezó a extrañar.

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Territoriodigital


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