En medio de la incertidumbre a futuro en torno a la pandemia y a lo económico, pero sin perder de vista que el próximo año es electoral, se tuvieron que trabajar los presupuestos provinciales y municipales, muchos de ellos con problemas financieros y que cerraron con déficit presupuestario podrán incrementar su presupuesto hasta un 29 por ciento, en tanto que los municipios que tengan equilibrio presupuestario lo podrán hacer hasta un 35 o 37 por ciento, según el caso.  Para mantener el equilibrio presupuestario se prevé un aumento de las diferentes tasas y contribuciones del municipio.
La municipalidad de Oberá tiene previsto un presupuesto para el año 2021 de 1.296 millones de pesos, es decir, un incremento de casi el 35 por ciento en relación al del año pasado que fue de 965 millones de pesos. Los gastos en la atención social contemplan un incremento del 38 por ciento. En su mayoría es para los gastos corrientes, es decir, un 90 por ciento, en el cual se incluye la ayuda social, que se vio incrementado por efecto de la pandemia, los sueldos y gastos de funcionamiento. Un 10 por ciento para inversiones de capital, es decir, obras públicas y compra de equipamientos. Del total del presupuesto, el 64 por ciento se ocupa para el pago de sueldos, quedando muy acotadas las posibilidades de llevar adelante obras con fondos municipales.
El 30 por ciento son recursos de origen local y el 70 por ciento de recursos provenientes del estado provincial y nacional, principalmente vía coparticipación general. Se prevé un aumento en las tasas entre un 25 y un 35 por ciento para equilibrar el presupuesto proyectado para el próximo año. No habrá incrementos significativos en tasas de comercio si en la tasa general de inmuebles, que tendrá un incremento del 35 por ciento, manteniéndose el beneficio al contribuyente que está al día de un descuento de hasta el 75 por ciento en el pago de las tasas municipales.
En el caso provincial el presupuesto fue aprobado por unanimidad, más allá de que algunos artículos fueron cuestionados y votados en contra por los partidos de oposición al gobierno provincial. El Ejecutivo administrará 152.155.514.000 pesos, lo que significa un aumento del 37,27 % respecto del presupuesto vigente. Y el 80,25 % estará destinado a la inversión social.
Desglosado por áreas, para el próximo año se prevé 122.103.969.000 pesos (80,25 %) para la inversión social: 38.042.567.000 pesos para Cultura y Educación (25 %), 604.948.000 para Ciencia y Técnica (0,40 %), 32.812.257.000 para Bienestar Social (21,56 %), 29.840.431.000 para Salud (19,61 %) y 20.803.766.000 (13,67 %) para Desarrollo de la Economía, lo que ratifica una vez más el rumbo político provincial y municipal de priorizar lo social y en particular, en este tiempo de pandemia, en donde importa más que nada lo humano.

Un virus establece un nuevo orden mundial político
Los infectados y muertos se cuentan e influyen en los votos, así se dio en la elección presidencial de los EE.UU., en donde el presidente en ejercicio Donald Trump no solo minimizó la pandemia, y cuando su pensamiento y acción política se vieron desbordados, salieron a buscar culpables. Murieron los que tenían que morir, sostenía Trump, lo sostuvo el presidente del Brasil Jair Bolsonaro, y el ex presidente argentino Mauricio Macri. Hoy existe un costo económico, pero también un costo político, además de una clara disputa entre los que privilegian la salud, ponderando la necesidad de intervención del Estado, y los que ven lo económico y que el Estado debe garantizarles las ganancias.
Una pandemia que deja mensajes políticos que seguramente durarán un tiempo en la agenda cotidiana, hasta que la manipulación del mercado del consumo logre sus propósitos de convencer a las masas tal cual sucede hoy, con la nueva normalidad y la necesidad de maximizar ganancias y beneficios. Hoy pagan el costo político, los que minimizaron la pandemia y priorizaron la economía, y los resultados son malos tanto en materia económica como sanitaria, y eso se ve reflejado en que varios países europeos están volviendo a las cuarentenas, incluso con restricciones severas, como lo es el toque de queda, como en Francia, en París y varios estados más. Estamos hablando del rebrote del virus en el primer mundo, a los países que desde el subdesarrollo los vemos y tomamos como ejemplos a seguir.
Lo mismo ocurre con el vergonzoso desarrollo electoral en EE.UU., en donde el actual presidente Trump, ha realizado denuncias de fraude, siendo que él debería garantizar la transparencia en las elecciones, instalando las sospechas de fraude de una extrema derecha. La potenciada ideología republicana que apostó a una menor actuación del Estado, defendiendo ideas más conservadoras, por ello, la gran cantidad de votos de comunidades religiosas al actual presidente y la reducción de los impuestos y el aumento del racismo, se mantienen como un ideario fuerte dado la reñida y controversial elección presidencial. «Francamente, nosotros ganamos esta elección», se autoproclamó Donald Trump ante los periodistas en la Casa Blanca. El presidente de los Estados Unidos denunció un presunto «fraude» y dijo que acudirá a la Corte Suprema. Mucha similitud con lo referido en su momento por el ex presidente argentino Mauricio Macri.
El hasta ahora presidente electo de los EE.UU. Joe Biden, espera con cautela los resultados electorales, mostrándose tranquilo y respetuoso, su ideología demócrata es la que defiende una mayor intervención del estado en la economía, y una filosofía más liberal y de izquierda.
Las derrotas de los sectores de derecha comenzaron el año pasado con la derrota de Macri, en tiempo fuera de la pandemia, pero con elogios y similitudes de pensamiento e ideología con el hoy derrotado electoralmente Donald Trump, y los analistas intuyen que el presidente del Brasil Jair Bolsonaro, va camino a una derrota segura, por estar dentro del mismo esquema de pensamiento político de gestión de gobierno.  No se debe dejar de tener en cuenta los resultados en Bolivia, ya que Luis Arce, candidato de Evo Morales, ganó en primera vuelta y por una amplia mayoría. Se ubica ideológicamente a la izquierda del Movimiento al Socialismo (MAS). Digamos, una fuerte derrota de la derecha en Bolivia, que manejó muy mal la pandemia, privilegiando la economía y le fue mal en las dos cosas.
Se está imponiendo por esta temporada los que quieren un estado fuerte y presente, que resguarde al ciudadano, mientras despliegan sus estrategias los anti estados, que se vieron en marchas anti cuarentena y una larga lista de argumentos para estar contra el gobierno del presidente argentino, Alberto Fernández.
En medio de las discusiones ideológicas, la Argentina compró 25 millones de dosis de la vacuna contra el Covid 19, pero las compró al gobierno ruso, perteneciente al régimen semicomunista, y que ha generado controversias. Para los reaccionarios de la derecha la vacuna no sirve y obviamente la descalifican. Y así está el mundo entre los que odian y los odiados.

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Categorías: Columnas de Opinión

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