¡Allá los tenéis! –dijo Mansilla- Considerad el insulto que hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país ¡Pero no lo conseguirán impunemente!…” Entonces la banda de Patricios empezó los compases del Himno coreado por todos… ¡O juremos con gloria morir…!”. (Historia Argentina-José María Rosa)
La heroica jornada del 20 de noviembre de 1845, fue el primer grito de atención en defensa de lo nuestro, y aquella gente valiente lo hizo.                    Un amplio operativo montado especialmente por Francia, con la participación de Inglaterra y que va a culminar en la Vuelta de Obligado. Finalmente la armada anglo-francesa decide remontar el Paraná y cumplir el cometido que se había propuesto en contra de la Confederación Nacional
La lucha entre unitarios y federales durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, provocó un éxodo de unitarios a la Banda Oriental. Así las cosas, aquella plaza con centro en Montevideo pasó a ser presa codiciada para el extranjero que vio su oportunidad cuando Rosas inició un sitio a aquella ciudad para erradicar de ella a los elementos unitarios que la poblaban.
Fue cuando el gobierno francés (Thiers) consideró a Montevideo de 1844 como “notre colonie”, porque los 18.000 vascos franceses que había entonces allí formaban la mayoría de la población. Los unitarios (exiliados de Rosas) y los “jóvenes distinguidos que parecen educados en Francia” que gobernaban  con el ministro Vázquez, eran sin duda más franceses que americanos. Era cierto que dentro de los muros de Montevideo había americanos, como los partidarios de Rivera, demasiados apegados a la tierra; pero si Francia lograba hacer pie allí y mantenerla “lejos de las garras de Rosas” no sería difícil expulsar a los “elementos bárbaros” y tener una “nouvelle France dans la rivière du Plata”..
El interés extranjero se basaba en motivos comerciales, por ello esta guerra, que podría ser llamada imperialista,  poco tenía que ver con las armas y con los armamentos, sí, y mucho con el comercio. Por ello la inversión extranjera tras aquel propósito no debía exceder en gastos guerreros más recursos económicos que los que dejaban los intereses comerciales en juego. (este PARRAFO SE PUEDE SACAR SI HACE FALTA)
La intervención anglo francesa decidida en 1845, tenía por propósito 1) Convertir a Montevideo en una factoría comercial para las naciones marítimas; 2º) Obligar a la libre navegación del Plata y sus afluentes; 3º) Independizar Entre Ríos y Corrientes, si sus habitantes lo quisiesen; 4ª) Fijar los límites del estado Oriental, Paraguay y nuevo estado de la Mesopotamia (con prescindencia de Brasil); 5º) Conservar el estado de cosas en el resto de la Confederación Argentina “si Rosas accediera a la razón sin recurrir a las armas” y diese la libertad de comercio. En caso contrario, levantar en su contra los “auxiliares” suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales, y poner en Buenos Aires un gobierno “que dé muestras de amistad hacia Europa”.
El 17 de septiembre de 1845 se sabe en Buenos Aires, además de los saqueos en Uruguay y apoderamiento de Martín García y del secuestro de la flota argentina al mando del almirante Brown, que los interventores preparaban un  convoy comercial para remontar el Paraná hasta Corrientes y Paraguay, custodiado por buques de guerra “en demostración” de no existir soberanía argentina sobre el río (tesis que sustentaban) La respuesta de Rosas fue la ruptura de relaciones con Inglaterra y Francia.
El 8 de noviembre la escuadra se detuvo en Guazú, el 10 se detuvo en la bifurcación del Guazú con el Paraná Pavón. Supieron allí que estaba artillado el Guazú en la Vuelta de Obligado y en el Pavón, el Paso de la Ramada. Los comandantes no esperaban esta reacción nativa.
Siete días quedaron en Ibicuy estudiando el problema. El 17 reanudan la marcha por el Guazú con los vapores a la vanguardia.
Desde 1844 Rosas preparaba la defensa del Paraná y en la emergencia ordenó a Mansilla construir fortificaciones especialmente en la Vuelta de Obligado, también estaba fortificado el paso de la Ramada, más allá sobre el Guazú lo estaban también las barrancas del Tonelero, cerca de Ramallo, y ya en el brazo único, Acevedo junto a San Nicolás y San Lorenzo en el campo histórico.
La principal fortificación, estaba en la Vuelta de Obligado. El río tiene 700 metros de ancho y un pronunciado recodo que dificulta la navegación a vela. Mansilla hizo tender de costa a costa sobre 24 lanchones tres gruesas cadenas (a proa, a popa y por el centro de las embarcaciones). En la ribera derecha montó cuatro baterías, tres aguas abajo de las cadenas.
En orden sobre la barranca, Restaurador Rosas al mando de Álvaro Alsogaray y General Brown por Eduardo Brown; a nivel del río: General Mansilla por Felipe Palacios. Más allá de las cadenas, la batería Manuelita dirigida por Thorne, todas ellas artilladas.
Al atardecer del 18 los buques de vanguardia llegaron a la vista de Obligado y fueron reconocidos por Mansilla. El 19 no se efectuó el ataque por la intensa lluvia reinante. El 20 los invasores lo ordenaron y duró prácticamente todo el día. El parte aliado rindió tributo al valor argentino: “Siento vivamente que esta gallarda proeza se haya logrado a costa de tal pérdida de vidas (se refería a las propias), pero considerando la fuerte posición del enemigo y la obstinación con que fue defendida, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor”.
Realmente La Vuelta de Obligado es una página de patriotismo digna de conocerse.

Entre oráculos, corsé y política  
¿Están los países latinoamericanos embretados en un corsé de esos que robaban espacio en las reuniones sociales del muy ayer? curtidos de males, bandeados de apremios…” unos, producto de políticas agrietadas y otros civilización olvidada que se tentó en los tesoros naturales que adornan suelos y subsuelos, barbarie que estaba escondida en un baúl sólo accesible en los pisos altos del edificio social bajo el rótulo de democracia, otros que vienen a resultar la consecuencia del excesivo material bélico en el mundo cuyo consumo produce y por ello lo utilizan, riqueza y liderazgo, significando además su colocación aquí y allá un bálsamo para sus economías.
Pero qué va! diría Sancho recibiendo una prebenda quijotesca por hilar tan fino ante un tema tan grueso, “que no vas a desesperar por ello, que ya están llegando tiempos mejores” y, mientras cabalgamos hipotéticamente junto a esa imagen identificada por su prosapia, recurrimos mentalmente a trasladarnos a los tiempos de los augures de antaño, acercándonos imaginariamente a nuestra pitonisa, esa que descansa en nuestro intelecto y la consultamos día a día sobre nuestras urgencias provocadas por que hoy más que nunca se nos antojan de complicada textura y así, como en aquella puesta en escena del ayer muy legendario que se originaba en los oráculos griegos donde acudía hasta el más valiente guerrero para conocer, preciando la futurología, el destino de su inminente aventura, empapada la respuesta a recibir de ese materialismo a ultranza que significaban los honorarios que en aquellos casos eran las barras de plata que hacía decir a la pitonisa algo así como: si eres inteligente, valiente y buen guerrero lograrás lo que te propones”, dando motivo a exacerbar la estima del personaje en cuestión y lanzarlo sin más a la aventura imbuido del necesario coraje y en ese ir narrando el pasado a pleno hoy, quisiéramos  hallar similitudes que nos demuestren la posibilidad de la comparación de vidas y tiempos fundada en nuestra esperanza de que tanto aquí, como allá, dentro de esta Latinoamérica salpicada de hoy acudan esos tiempos mejores y destacar que, en  lo que hace a nuestra Argentina, no solo se superó la grieta política sino que se vivieron comicios limpios cuyos ganadores asumirán el 10 de diciembre próximo en Capital Federal y Provincias, gobiernos que tendrán la enorme responsabilidad de subsanar latiguillos indignantes que atentaron fuertemente con la economía de los más que tienen menos.
“Cosas veredes, pícaro Sancho”, diría Don Quijote.

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Categorías: Columnas de Opinión

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