Le gustaba tomar café irlandés y charlar por horas de sus ofidios, de la ciencia, de la crotoxina (nunca reconocida) y de la vida en general. Preguntando al mismo tiempo, si te cuidabas del estómago, si te hacías control del colon “para evitar el cáncer”, mencionaba. Cada Navidad, elegía una familia al azar de un barrio cercano y con ellos compartía la cena, que aportaba con suma generosidad. En Año Nuevo, cenaba solo, despojado de toda ropa para iniciar un nuevo año sin “vestimentas” ajenas y con “piel nueva”, como los ofidios que criaba.

Obsesivo en sus investigaciones, productor de crotoxina junto al Dr Juan Carlos Vidal, poseía el serpentario y Centro Zootoxicológico más grande de latinoamérica.

Fue comandante de GN, Escuadrón 9 de Oberá, donde arribó en 1985. Músico, escritor de libros, poseía en el subsuelo de su vivienda una estación de trenes en miniatura, armado íntegramente por él. El doctor Alejandro Urs Vogt fué un profesional médico, especialista en gastroenterología, pero sobretodo, fue un científico amante de los estudios sobre ofidios y la utilización del veneno de cascabel para generar un paliativo para el cáncer.

Falleció este martes 30, luego de sufrir una diabetes, cada vez más aguda, que lo dejó postrado por años y que llevó incluso a la intervención de la justicia en el cuidado de su salud. Internado en un Hogar en Posadas desde hace un tiempo, muy debilitado, dejó atrás sus sueños truncos por lograr que reconocieran parte de su trabajo en pos de vidas humanas.

Nunca lo consiguió a pesar de cientos de peticiones, municipales, provinciales, nacionales. Su Centro Zootoxicológico que funcionaba al ingreso mismo de Oberá se desmembró, sus animales fueron a parar a un Zoológico de Iguazú y sus estudios científicos vayan a saber dónde quedaron. En su propia casa (y centro) realizó miles de extracciones del veneno de serpiente de cascabel, para la elaboración de crotoxina y sueros antiofídicos, que luego iban al Instituto Malbrán, salvando la vida de miles de personas, incluso en la atención de intoxicación por animales ponzoñosos, con hasta 50 atenciones mensuales.

Licenciado en Ciencias Biológicas, Zootoxicólogo, Doctor en Ciencias Biológicas, vasto conocimiento en ofidismo y en el tratamiento de enfermedades oncopatogénicas con crotoxina, son algunos de los títulos que ostentó el doctor Urs Vogt.

Sin embargo, falleció en el anonimato. Con una familia alejada tal vez por su extraño carácter, “propio de los genios”, dijo un conocido suyo.

“Yo he tomado esto como una responsabilidad y una pasión hace 20 años atrás cuando me instalé en la ciudad de Oberá. Es más, le puedo asegurar que yo podría tener un mejor pasar económico si no estuviera al frente del Centro, pero es la pasión que tengo por esto lo que hace que continúe. Imagínese, solo en mantenimiento del Centro, es decir en materia de alimentación, higiene y control sanitario-veterinario de los ejemplares que hay acá se gastan 2.400 pesos mensuales, que también incluyen la compensación económica del único personal que podemos solventar para las tareas de maestranza”, dijo alguna vez a esta periodista  Alejandro Urs Vogt hace 14 años.

Se fue, partió “despojado” de todo. Pero su paso no quedó inadvertido para miles de personas que con él pudieron alejarse de un cáncer o de una mortal mordedura de serpiente o animal ponzoñoso alguno. Un científico GRANDE….que falleció el dia anterior al Dia del Trabajador, por un trabajo nunca reconocido..utopía si las hay.

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Meridiano 55

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3 comentarios en “Adiós a un científico olvidado: Alejandro Urst Vogt

  1. Mis+Cotas veterinaria

    No sólo salvó vidas humanas con su suero anti-ofídico, si no también a muchos perros obsequiando en forma gratuita a nosotros los veterinarios, para el tratamiento de muchas mascotas mordidas por serpientes !
    Una gran persona, un genio !!!

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  2. Marcelo G. Viana

    Un científico olvidado. Un reflejo de lo que somos como sociedad. Un luchador por convicción propia, pero con escaso, muy escaso, apoyo de quienes dirigen nuestro destino como comunidad. Si algún apoyo tuvo de parte de municipalidad o de la provincia, habrán sido efímeros y sin continuidad. Reflejo de cómo es Oberá, y ejemplo de lo que no debería seguir siendo. Se habla mucho de la actividad turística, por ejemplo, pero el «mayor serpentario de Sudamérica» pasó desapercibido para las autoridades de turno y hoy es sólo un recuerdo de lo que perdimos y hoy lo disfruta a pleno la ciudad de Iguazú, a donde fueron a parar toda la diversidad de ejemplares que había conseguido el dr. Vogt. Un ejemplo más de lo que dejamos pasar, porque el verdadero progreso como ciudad parece que nunca estuvo en los planes de la política local.

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