En Carancho, la película de Pablo Trapero, el reconocido actor Ricardo Darín le pone el cuerpo a Sosa, un abogado caído en desgracia que se dedica a contactar víctimas de siniestros viales para luego usufructuar el seguro. 
Incluso, lesiona a personas que después se cruzan frente a un coche para simular un accidente y beneficiarse del perjuicio que le ocasiona a gente inocente.
Un personaje nefasto que se alimenta y comparte la carroña del sistema junto a múltiples actores de reparto, para usar una figura del cine, compuesta por profesionales de la salud, policías, empleados de casas de sepelio y otros peones de un engranaje siniestro.
Sosa se enamora, empieza a ver las cosas de otra manera y sobre el final intenta redimirse, generando cierta empatía con la audiencia.
Todo lo contrario sucede con los caranchos locales, cuervos se les dice por acá, que lejos de empatizar con la sociedad, generan rechazo y aversión. Es que está probado: la realidad siempre supera a la ficción y los cuervos nativos sobrevuelan sembrando desconsuelo.
Se sabe que están y cómo actúan, pero viven amparados en las sombras con total impunidad. Saben identificar a sus víctimas y son muchos los que caen en sus garras en el momento justo.
Apuntan a gente humilde que haya padecido un grave accidente o la pérdida de un familiar en un siniestro vial, se ofrecen para ayudar, entregan plata para gastos y hacen firmar un pagaré con el que después obtienen un poder para tramitar el seguro. Y así hacen fortunas.
En muchos casos, las víctimas ni siquiera se dan cuenta de la estafa y terminan pensando que el carancho les dio una mano; otros se dan cuenta tarde y si reclaman se topan con un montón de trabas y presiones.

Habló una víctima 
En general, quienes entienden que fueron presas de estos inescrupulosos se llaman a silencio por temor o falta de asesoramiento adecuado, porque sin dudas también hay muchos abogados honestos.
Pero, como toda regla tiene su excepción, surgió una voz que se animó a denunciar la situación vivida por acción de un carancho local que mandó un emisario al velorio de su hijo ofreciendo plata y prometiendo justicia.
“En un primer momento uno se siente contenido por esa gente y es todo lo contrario, piensan sólo en el beneficio para ellos. Pensás que te están ayudando pero te están hundiendo”, alertó Cristian Pires (38), el papá de Matías, el adolescente de 16 años que el 17 de mayo pasado falleció a consecuencia de las bravísimas lesiones que padeció en un siniestro vial.
El hecho se registró sobre la ruta provincial 5, a la altura de la calle Sierra del Imán, de Oberá, circunstancia en que la víctima conducía una moto acompañado por su novia de 18 años y chocaron contra una Chevrolet Tracker que era guiada por José M. (53).
Según testigos, el chofer del rodado mayor se dio a la fuga. Horas más tarde fue detenido en su casa, pero recuperó la libertad el martes pasado por disposición de la jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat.
La causa está caratulada como homicidio culposo y lesiones graves culposas, aunque el padre de la víctima confirmó que se constituirá como querellante y pretende que el conductor de la Tracker sea imputado por abandono de persona.

“Me dieron 25.000 pesos”
En diálogo con El Territorio, Pires comentó que en medio del funeral de su hijo un emisario de un abogado local le entregó 25 mil pesos para que pueda cubrir los gastos. La misma persona abonó la factura del salón velatorio y se llevó la partida de nacimiento y el certificado de defunción de su hijo.
“Matías salió para hacer un mandado, al rato me avisaron que tuvo un accidente y pensé que era un raspón. Cuando llegué al hospital me informaron que estaba muerto. Cómo explicar lo que sentí, es imposible. Nadie está preparado para eso. Después, para colmo, llegan estos caranchos y te envuelven en pleno dolor. Reconozco que me dieron 25.000 pesos, supuestamente para cubrir los gastos, pero en ningún momento me explicaron todo el trasfondo”, agregó indignado.
Ya más tranquilo se asesoró con un letrado de confianza y si bien reconoce y hará frente a la deuda que le reclama el primer abogado, consideró que su proceder es reprochable porque “ahora me quiere obligar a firmarle un poder para cobrar el seguro”.
“Por eso a la gente que puede llegar a pasar por esto hay que decirle que se asesore bien, que no se quede con el primer abogado que llega porque lo único que quieren estos caranchos es lucrar con el dolor ajeno”, remarcó Pires.
Red y complicidades
Según fuentes judiciales, el Colegio de Abogados prevé sanciones y multas, hasta la inhabilitación de la matrícula, para quienes incurran en irregularidades en el desempeño de su tarea profesional.
“Pero en el caso de los cuervos hay muchos intereses atrás y es difícil probar lo que hacen, aunque no es imposible. La denuncia del señor Pires puede ser la punta del ovillo”, graficaron.
En el armado de la red hay desde personal de salud que avisa cuando ocurre un accidente, al igual que policías que llegan a la escena del crimen, personal de casas de sepelio y otros. Los caranchos tienen empleados que recorren velorios, pasillos de clínicas, hospitales y hasta los domicilios de las víctimas.
“El martes fuimos al abogado y el secretario nos dijo que había viajado a San Pedro por el accidente de los hermanitos que murieron en un choque. Así se mueven”, lamentó Pires.  Precisamente, el padre de Matías se acercó al estudio del letrado para retirar el acta defunción y la partida de nacimiento, pero no le entregaron.
Con dichos papeles, el lunes pasado el abogado tenía listo el poder en una escribanía y sólo faltaba la firma de Pires. De esta forma, el letrado tendría la posibilidad de cobrar el seguro por la muerte de Matías sin la presencia de su progenitor.
“Pero de la causa penal no hicieron nada, que lo más importante para la familia. Ellos sólo van por la plata del seguro. No les importa conseguir testigos, cámaras y ver las pericias para determinar cómo pasó el accidente”, subrayó.
Y agregó: “Supuestamente hay abogados del hospital, de la Policía y en realidad es toda una estructura que lo único que quieren es cobrar el seguro. Hay que prevenir a la gente”.

Por Daniel Villamea 
dirección@elterritorio.com.ar 

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Categorías: Noticias Policiales

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