neblinaLos argentinos solemos pasar de un extremo al otro sin medias tintas: si no somos campeones, somos un desastre. Si no llueve en mi casa, señal que entramos en sequía, aunque al vecino le caiga un diluvio.

Si el verano fue caluroso, pensamos que el invierno no tendrá fríos, pero si llega a caer una helada en otoño, creemos que nos espera un invierno polar. Y lo verdaderamente asombroso es que pasamos de una conclusión a la opuesta sin siquiera pestañear.
Si se quiere hacer un verdadero “sistema de alerta temprana” en Misiones, lo acertado es dar becas de estudio para que jóvenes entusiastas de la meteorología vayan a estudiar Ciencias de la Atmósfera en la UBA, con el compromiso de regresar a trabajar en Misiones, dejando los acertijos a los quinieleros.
Mientras tanto aprendamos a observar la naturaleza: una araña que abandona su tela para refugiarse en un hueco de la pared nos está indicando que viene tormenta. Si su perro le pide doble ración, o si las hormigas se desloman acarreando provisiones, señal que viene el frío. Pero no matemos al perro o a la araña, ni pateemos el hormiguero si se equivocan, que el tiempo no es una ciencia exacta y a veces una nubecita descarriada puede arruinarnos el asado del domingo.

Tregua en el frío con humedad
Otra frase hecha es “La Niña equivale a sequía, así como el Niño es sinónimo de lluvias excesivas”. Sin embargo,  el NOA tiene sequías con “El Niño”; y “La Niña” tiene menos efecto en el Litoral que en Cuyo y la Patagonia.  Y argumentar una sequía en Misiones en días de densas nieblas es poco menos que un contrasentido.
Distinto será en los meses de verano, cuando las secuelas de “El Niño” hayan desaparecido y se resienta la provisión de humedad en enero y febrero por parte de vientos del Noroeste. Pero para entonces, la corriente marina cálida del Brasil avanzará sobre las costas del Sur brasileño, por lo que nos llegarán vientos del Este húmedos que interrumpirán cualquier proceso de sequía que se inicie tanto en Misiones como en el Litoral.
Es cierto que el mes de junio ha sido pluvialmente deficitario, al menos para Misiones, ya que tan solo en los dos últimos días cayeron 50 mm. en promedio en Corrientes y en Entre Ríos, pero debemos tener en cuenta dos cuestiones: una es la llegada de las primeras incursiones de aire polar a la provincia que secaron una atmósfera que venía con nieblas y neblinas casi diarias y que tan pronto como los vientos volvieron a rotar al NE y al Este el jueves pasado, la atmósfera misionera ha vuelto a ganar en humedad.
En cuanto al panorama para fines de junio y comienzos de julio, nos muestra una persistente circulación de vientos del NE que habrá de prolongar y acentuar el tenue veranillo del viernes 24. Con ello habremos de continuar recibiendo el aporte de humedad del Atlántico, que mantendrá la humedad relativa de la atmósfera misionera al tope o cerca del 100%, lo que renovará las nieblas y neblinas matinales, y si bien los procesos convectivos (aire ascendente) que generan precipitaciones, brillarán por su ausencia, la abundante humedad del suelo generará ocasionales y breves lloviznas durante la semana que pueden convertirse en lluvias para los primeros días del mes de julio, cuando una nueva incursión de aire frío, no polar, circule por estas latitudes. 
La persistencia del aire húmedo aplacará el frío propio del mes de julio y la posibilidad de heladas se reducirá, para volver a incrementarse en agosto cuando varios frentes polares volverán a recorrer el país.

Un veranillo muy prolongado
El veranillo de San Juan, muy tenue, se prolongará hasta la segunda semana de julio. El húmedo viento del NE continuará soplando en zonas Centro y Norte. La zona Sur tendrá hoy vientos muy leves del Sur, que volverán a reinstalar las nieblas y neblinas matinales y que gracias a temperaturas mínimas en descenso (bajarán a 13 y 14º para mañana y el miércoles a la madrugada) lograrán condensar algunas lloviznas.  
A partir del mañana toda la provincia tendrá vientos leves a moderados del NE que se prolongarán hasta fines de la segunda semana de julio, manteniendo mañanas frescas y tardes apenas cálidas con temperaturas máximas que alcanzarán los 25º para los primeros días de julio. Las temperaturas mínimas, luego del descenso de mañana y del miércoles, volverán a aumentar hasta los 20º hacia fines de la primera semana de julio. Posteriormente se espera la llegada de un frente frío, o polar (aún no se puede determinar) con lluvias para toda la región.

Por Alfredo Yaquinandi

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Territoriodigital


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