Agenda cultural
Los libros de cuentos para niños y adolescentes tienen el privilegio de que sus autores pueden inspirarse, imaginar, inventar, entornos llenos de misterios, crear aventuras insólitas e increíbles. Por eso, la escritora misionera que hoy recordamos, Sonia Melo, nos pregunta con asombro: “¿nunca oyeron hablar a jirafas y hormigas? Es porque nunca se detuvieron a escucharlas. ¡Si supieran qué necesaria es la fantasía para hermosear el mundo!” Y por eso nos regala la segunda edición de su libro “Trece Cuentos… Con Yapa” donde se encarga de poner énfasis en las ficciones, en las fantasías que va desgranando en cada cuento. Desde el título nos hace pensar cuál es la yapa, previendo lectores que puedan impresionarse con el número trece… Pero ella juega con ese número en su cuento “Congreso Brujerial”. En la Introducción la autora, nos pone sobreaviso que estos cuentos ( más los ocho de yapa) no surgieron por casualidad “sino que un viernes de luna nueva a las dos de la mañana… una llamarada con forma de brujo… le empezó a tirar personajes… y bastones mágicos, dedos de colores que obran milagros… Sin problemas ella nos sitúa en lo fantástico, con personajes extraños, en situaciones extrañas, con sucesos fuera de todo lo que decimos “cordura”. El primer cuento “Singapur el de los bastones” los tiene para transformar a las personas en estatuas, que las coloca en su jardín hasta que, después de meses, aparecen las seis personas desaparecidas. En cada cuento está la sorpresa que la imaginación de la autora nos depara. Transforma historias conocidas, como la de Cappita Rouge, (Caperucita Roja) , que ahora es una modelo, que luego de varios desengaños tiene un asesor Juan Grillo, que le devuelve la voz de su conciencia Cuando Mambrú se fue a la guerra volvió desorientado después de 20 años, buscando su barrio , sus vecinos, donde todo había cambiado, hasta que llegó al cementerio y allí encuentra su lápida y comprendió que todo había sido un sueño. Después aparece un mago que por supuesto obedece a la palabra Abracadabra y suceden hechos milagrosos según el abuelo. En “la familia extraña” todo puede pasar: nunca salen, se visten de negro, con cabellos muy largos y mirada “fría”, desaparecen mascotas, tienen un niño con colmillos puntiagudos que aterra y es una familia que ¡vuela!. En realidad ¡una familia diferente! dice la autora. Estos cuentos forman parte de un estilo didáctico de la autora , que destaca valores a través de hechos fantasiosos, simbólicos. Nos va llevando a aceptar diferencias, a crear imaginarias situaciones, que sin embargo reflejan una realidad. No estamos acostumbrados a fantasear, más vale nos hemos vuelto demasiado serios, prejuiciosos, inconformistas, nada nos viene bien.. Imaginación y realidad es lo que sigue “…cada una recibió trece naipes y por turno jugaba tratando de sumar trece puntos. Algunas ganaban siempre porque sumaban en un abrir y cerrar de escobas, pero fueron descubiertas utilizando calculadoras. Las mandaron a Berlín a pagar prendas…”

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Categorías: Columnas de Opinión

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