Agenda cultural
Empezamos una nueva etapa , luego del paso de la 45 edición de la Feria Provincial del Libro dando una breve mirada a los libros que los autores presentaron, y que luego donaron a nuestra Biblioteca institución. El propósito de esta página desde sus comienzos ha sido poner en evidencia la existencia de una literatura misionera, con temática e inspiración propias y dar a conocer a sus creadores, los escritores que publican a pesar de las dificultades económicas. Con un deseo, y es que pasen a formar parte formar parte del proyecto de lecturas escolares. Interesarnos por la literatura provincial es empezar a oir nuestras propias historias en otras voces que se nos parecen mucho. Historias cotidianas creadas en ambientes que conocemos, entre personajes que nos son familiares, ayuda a la comprensión de coyunturas que van sucediendo o repitiéndose, y que podemos comprender mejor y tal vez intervenir en procura de paz. El Stand de los autores misioneros impresionó por su cantidad y variedad. La imprevista oportunidad de vivir una pandemia en soledad, fue un espacio que los escritores aprovecharon en dos años de cuidados extremos y de partidas definitivas. Esa tristeza encontramos en la mayoría de las historias. Como la que ahora conocemos del doctor- escritor David Manuel Rebatta Ovalle un querido amigo de la Feria que admiramos y que entre trabajo y trabajo profesional, entre guardias y guardias, calmó sus ansiedades escribiendo un hermoso relato «Un doctor de pueblo en pandemia. médico de San Ignacio, Misiones» editado en octubre de 2021 por «Ediciones Misioneras», que es más bien una breve historia autobiográfica de este peruano-misionero doctorado en ese “pueblo -país” (Corrientes) adonde llegó después de un itinerario de 8.000 km. recorridos en 11 días. Un soñador con intensa vocación de médico que pudiendo vivir en ciudades, o lugares más propicios económica y socialmente, fue poco a poco aceptando lo que la vida le iba mostrando, las necesidades de la gente, las más necesitadas, las no incluídas -diríamos hoy- adaptándose a las situaciones humanas más insólitas, a los lugares más difíciles de acceder por su naturaleza agreste, con una flora y fauna todavía sin dominar en su increíble variedad, la falta de toda clase de servicios mínimos, como luz y agua potable. Y la falta de las condiciones mínimas de salud. Ni que decir de los caminos y de los transportes. Este libro cuenta la vida de un hombre de gran sensibilidad, un humanista, que nos enfrenta con sus experiencias de vivir y convivir con la dureza de la austeridad de comunidades guaraníes y de inmigrantes que vivían con lo mínimo, lejos de toda comodidad. Sin embargo este es un libro donde brilla la alegría del servicio realizado a pesar de todo, donde el amor aflora en cada página, donde los recuerdos son revividos como si fueran fuente inagotable que dan fuerzas para seguir viviendo. Y como al pasar, con toda humildad, nos vamos enterando de que colaboró con la creación de un nuevo Hospital de Área, que integró movimientos ecologistas, que ama el deporte de las bochas, y ahora puede dedicarse a las flores y la huerta. Una semblanza de una de sus hijas nos emociona. Y todo el libro es un remanso para una lectura mas que agradable y que tiene historias y situaciones inolvidables.

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Categorías: Columnas de Opinión

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