La iniciativa, netamente ecológica, pertenece a la obereña Vanessa Kunz (38). La presentó en el reciente Concurso Nacional de Innovaciones/INNOVAR 2019, y ahora busca patentarla.

La cápsula a base de semilla de moringa que “inventó” Vanessa Kunz permite a cualquier persona purificar el agua antes de ingerirla, y en cualquier circunstancia. El “descubrimiento”, al que denominó IBI, tuvo un espacio en el reciente Concurso Nacional de Innovaciones/INNOVAR 2019 -en su decimoquinta edición- y ahora busca patentarlo.

Curiosa por naturaleza, explicó que su proyecto se trata de“una cápsula purificadora de agua a partir de la semilla de moringa que, propia de las zonas tropicales como Brasil y Colombia, es una planta que se desarrolla muy bien en Misiones” debido a las bondades del clima.

Recién llegada de Buenos Aires, donde presentó su iniciativa, dijo que en la provincia se utiliza más que nada la hoja, tanto en infusiones o como agregado del mate, y que se pueden adquirir en los puestos de la feria franca.

“Es una planta arbustiva milenaria de la India, valorada por las propiedades antibacteriales y fúngicas de sus hojas, vainas y semillas, así como por su alto contenido nutricional. La llaman superalimento, y es muy versátil porque se puede utilizar casi en su totalidad”, agregó.

Confió que haciendo una investigación personal descubrió que comunidades aborígenes del Amazonas y de Colombia utilizan las semillas para purificar el agua desde hace muchísimos años.

Fue entonces que tomó muestras de agua del arroyo Mbotaby, que atraviesa la Capital del Monte. “A una muestra la dejé en su estado natural y a la otra, la sometí al proceso de moringa para ver qué resultado obtenía. Aún se encuentra en el Departamento de Bromatología de la Municipalidad de Oberá, y en pocos días me entregarán los resultados. A simple vista, es impresionante como se ve limpia el agua, es como que la depura”, agregó.

Kunz creó un prototipo funcional y en estos momentos está investigando la manera de patentarlo. Si bien al concursar en INNOVAR, quedó un registro, el propósito es registrar la idea y buscar financiamiento en empresas para que puedan comercializarlo.

“Me parece un producto muy útil porque está enfocado para ser utilizado en zonas pobladas que no tienen acceso al líquido potable y tratado o cuando colapsa la red hídrica, para la exploración, en situaciones de catástrofe y para campistas. Existen oenegés o Gobiernos que tienen kits de supervivencia en catástrofes, a eso sería bueno incorporar el sistema de purificación de agua, que es muy chiquito”.

Posee apenas nueve centímetros en total y la cápsula que contiene la moringa es de un tamaño mínimo, de tres centímetros. “Quince gramos de moringa -procesadas como polvo- tienen la capacidad de purificar 25 litros de agua. Y la intención es que la cápsula sea recargable, no desechable. Todos los materiales utilizados son de origen natural y plásticos recuperados lo que causa 0 impacto en la huella de carbono”, acotó.

Sostuvo que al estudiar diseño industrial aprendió métodos “importantísimos” como para poder llevar adelante una idea. “Sigo con mis inquietudes de investigar, de desarrollar productos, también hago impresiones 3D y manejo algunos software de diseño que me ayudan a llevar a prototipo mis ideas, como el caso de la cápsula. Decidí presentarla en INNOVAR por el impacto ambiental que tiene. La purificación del agua es algo totalmente natural, sin químicos y la cápsula que contiene estaría hecha –si se llega a producir en serie- de plásticos reciclados”, expresó.

A su entender, en Misiones sería de gran utilidad porque “tengo entendido que hay zonas que no tienen agua segura ni potabilizada. Sin ir más lejos aquí sería de gran ayuda”.

Insistió con que el objetivo, el público meta de la cápsula, si se llega a producir y vender, son las personas que hacen deportes extremos, campistas, que salen de exploración

“Por eso la idea de hacer un kit tan chiquito para que pueda introducirse en una mochila y no ocupe lugar. Por ahí te encontrás en una situación en la que no hay agua, pero hay arroyo o llueve y podés juntar esa agua, purificarla y sabés que no te va a hacer mal”, graficó la emprendedora, que nació en Buenos Aires pero que a los cuatro años se radicó aquí porque regresó junto a sus padres, que son obereños.

Investigando, investigando

Kunz recordó que durante tres años cursó la carrera de Diseño Industrial y que, después, surgieron ganas “de aprender otras cosas” y se anotó en la carrera de cerámica.

“Tengo un emprendimiento donde desarrollo productos de diseño para decoración (lámparas, parlantes de Bluetooth) de forma particular. Son desarrollos de diseños míos, con los que trato de ver hasta donde llego. Quiero llevar esa tecnología nueva a algo artesanal, entonces estoy mezclando técnicas. Y el producto final queda interesante. La cápsula llegó lejos porque la llevé al INNOVAR”, aseguró.

En el patio de su casa tiene un árbol de moringa y utiliza sus hojitas para colocarlas al mate. “Investigando, investigando, descubro que la semilla también se usa. Produce una especie de chauchas -abundantes en alguna temporada- que albergan a unas diez o quince semillitas. Y como no quise tirarlas, investigué quée función cumplían. El componente de la semilla la hace antibacterial y defloculante, es decir, lleva la mugre hacia abajo y va cristalizando el agua”, añadió la mujer, que se define “curiosa desde siempre” porque “fui criada de esa forma, como muy creativa”.

Inventoras como ella

Rescató que hay numerosas mujeres inventoras en el país y en Misiones. “Somos muchas las que trabajamos en esto con pasión y nadie te paga nada. En el tiempo libre desarrollo mis ideas, mis diseños y como mujer inventora misionera fue hermoso poder participar en una competencia nacional. Es un honor para mí”.

Estuvo cuatro días en la Usina del Arte, que albergó a distintas categorías: investigadores, empresas y tercer sector, universitarios y terciarios, secundarios, y emprendedores e inventores. “Me ubicaron en el piso donde estaban inventores y emprendedores, pero tuve la oportunidad de recorrer todo el predio. Este año se presentaron tres mil proyectos y 200 fuimos seleccionados para exponer” en la Usina del Arte, situada en La Boca, durante la última semana de septiembre.

A su entender, “el nivel que se percibió allí es impresionante. Te quedás con la boca abierta porque hay desarrollos increíbles en todos los ámbitos”, contó, quien conoce del concurso porque fue alumna de la carrera de Diseño Industrial y en ese ambiente “es algo muy promocionado, todo el mundo aspira a llegar ahí”.

Además, hubo charlas interesantes dictadas por empresarios, motivadores, que a los emprendedores “nos ayudan siempre tener un panorama más fresco y poder solucionar algunos problemas. Cuando uno es emprendedor, tiene que hacer todo. Las charlas motivadoras es como que nos ubican un poco en el puzzle y nos dan una idea de cómo seguir adelante”.

Confió que hay estudiantes de la Facultad de Arte y Diseño, de la UNaM, que presentan proyectos todos los años y que hay algunos que fueron ganadores en la categoría estudiantes. “Son proyectos increíbles. Son mentes geniales. Hay un grupo que ya se recibió, que estuvo en una competición mundial en Dubai. Ese es el nivel de nuestra universidad”.

“Sería buenísimo que se diera mayor difusión a lo que es el diseño, no sólo industrial sino también al gráfico, en todo este ambiente se hacen cosas increíbles, y no sólo lo mío en particular, que es un granito de arena”, manifestó.

Finalmente, dijo que “si uno pone la lupa en este ámbito se va a encontrar con gente verdaderamente increíble que soluciona problemas del funcionamiento de los objetos, que realmente ayuda a las personas”.

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