El reclamo de una presunta deuda monetaria tuvo el peor de los desenlaces para un empleado del hospital Samic, quien fue apuñalado por la espalda por un compañero de trabajo que luego se atrincheró por más de dos horas en la torre del patio interno del mismo nosocomio y amenazó con lanzarse al vacío. 
Todo comenzó ayer, minutos después de las 6, cuando Roberto Aybar (61) ingresó al taller del área de mantenimiento y tomó desprevenido a Carlos Núñez (61) que se preparaba para iniciar una nueva jornada laboral.
La víctima sufrió dos heridas punzocortantes, una a la altura del cuello y otra en la espalda que afectó uno de sus pulmones. Sus gritos alertaron a otros compañeros de trabajo que lo hallaron en un charco de sangre y lo asistieron de inmediato.
Núñez fue trasladado a la guardia de emergencias, donde lo intervinieron quirúrgicamente y quedó internado en grave estado. Al mediodía se decidió su traslado al Hospital Madariaga de Posadas para una mejor atención.
Luego del ataque el agresor se escondió en la torre del patio, ubicada frente al taller donde atacó su compañero, donde alrededor de las 8 fue hallado por la Policía.
El sujeto se negó a bajar y comenzó una secuencia de tensión y angustia, donde Aybar alternó por varios estados anímicos y los testigos temieron el peor desenlace. En un momento, llegó a pararse sobre la baranda del balcón de la torre, mientras gritaba su intención de suicidarse.
Personal de la Policía tendió un perímetro y los Bomberos colocaron una red de contención, al tiempo que dos psicólogas trataban de que deponga su actitud. Finalmente, la llegada de sus hijas y la intermediación del abogado del Samic lograron que entrara en razón y descendiera de la torre.

Los dos internados
Tras un primer encuentro emotivo con sus hijas al pie de la escalera, el sujeto ascendió a la camioneta del abogado con dos policías y fue trasladado hasta la guardia para el examen médico de rigor.
El psiquiatra Edgardo Zemleduc describió que Aybar presentaba un “cuadro depresivo y tuvo intento de suicidio”, por lo que indicó “su internación hasta su rehabilitación”.
En consecuencia, en un primer momento fue alojado en el área de psiquiatría del mismo centro asistencial. Luego, por orden del Juzgado de Instrucción Dos, a cargo de Horacio Alarcón, fue alojado con custodia policial en una clínica privada especializada en el sistema nervioso.
La causa está carátula como homicidio en grado de tentativa, precisaron fuentes del caso. En los próximos días, el acusado volverá a ser evaluado por profesionales y el magistrado decidirá si continúa internado o pasa a una comisaría.
En tanto, la víctima sufrió dos lesiones de consideración y su estado es reservado. Fue necesario intervenirlo para frenar el sangrado interno y el procedimiento requirió una transfusión de cuatro litros de sangre.
“Se salvó porque ya estaba en el hospital, sino hubiera sido fatal”, reconoció un médico.
Al no contar con disponibilidad de camas en terapia intensiva, el paciente fue trasladado al Madariaga.

Amenazas previas
Desde hace muchos años, el agresor y la víctima trabajaban juntos en el área de mantenimiento del Samic y supieron tener una relación de amistad, al punto que Núñez le habría prestado dinero a Aybar.  Transcurrido un tiempo, el primero le reclamó la deuda y eso habría desatado la bronca del deudor.
Tanto es así, que el martes pasado, Aybar fue detenido por amenazas de muerte contra su compañero, quien radicó la pertinente denuncia. En sede policial contó que lo amedrentó con un machete.
El acusado estuvo tres días detenido y el último viernes fue excarcelado por disposición de la Justicia. Además, le dictaron la prohibición de acercamiento, aunque en la víspera la medida no fue impedimento para que tratara de matar a Núñez.
Consciente del grave delito que cometió, desde lo alto de la torre trató de justificarse y lamentó que perdería su trabajo, por lo que solicitó ciertas garantías antes de entregarse.
Por ello fue clave la intermediación de Ramón Fassa, abogado del Samic y por ende compañero de trabajo de Aybar. Al momento del hecho, el sujeto habría estado bajo los efectos del alcohol. Al respecto, el director del Samic, Héctor González, opinó que “son más de 500 empleados y es imposible controlar cómo llegan”.

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Territoriodigita. Foto: Luciano Ferreyra


Categorías: Noticias Policiales

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