Fue uno de los fotógrafos más activos de Oberá. Más que un homenaje a este hombre, una «leyenda» en la Capital del Monte, será un obsequio a la sociedad en su conjunto, que se encontrará con la historia de la ciudad.

Cuatro décadas de historia encerrada en imágenes, ese es el legado que Anatolio Sedoff dejó no solo a la Capital del Monte, sino también a la tierra colorada y a su historia y que sus descendientes trabajan en reunir en un libro, que no hará más que “preservar una realidad que ya no está” y rendir el homenaje que este hombre, que supo estar en los grandes momentos de la ciudad, merece.
Miguel Sedoff, uno de los cuatro hijos que tuvo Anatolio junto a su esposa, contó aPRIMERA EDICIÓN que “un día postearon una foto en el grupo de Facebook ‘Oberá del Ayer’ de mi papá, con las cámaras colgando, con el mensaje ‘recordando al fotógrafo de Oberá’ al que se sumó un sin número de comentarios en los que la gente contaba, por ejemplo, ‘sacó las fotos de mi casamiento’, ‘las fotos de mi casa son de él’”, porque, en definitiva, quién en esta ciudad no tiene una foto de Sedoff.
“Con esa idea empecé a pensar la posibilidad de juntarlas, algunas, porque el cálculo que hago, por lo bajo, es que en los cuarenta años, empezó en 1957 hasta 1997, cuando falleció, fácilmente hizo entre 250 y 300 mil fotos”, añadió el heredero.
Hizo hincapié en que “no hay que olvidar que estamos mal acostumbrados a lo digital, los celulares, la cámara digital, pero hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, el fotógrafo era una persona a la que se llamaba para algún acontecimiento, la gente se preparaba para la foto y éstas eran conservadas como un tesoro, de hecho, lo son, nuestra familia esto lo tiene internalizado, no solamente porque era el trabajo de mi papá, sino también porque preservan una realidad que ya no está y eso es muy interesante”.
Y así, casi sin advertirlo, documentó el desarrollo de una comunidad, de un pueblo, de una serie de circunstancias políticas, económicas, sociales y culturales a través de su trabajo.
Trabajo compartido con la familia
“Tenía su laboratorio en casa, en una habitación al lado de la mía, todas las noches revelaba fotos, nos enseñó a todos ese arte. Me quedaba un rato escuchando música, a él le gustaba la música clásica, radio El Mundo, esas radios grandes y era como un lugar muy acogedor, muy lindo; a veces lo veía hacer la misma foto dos, tres, cuatro veces, hasta que quedaba bien, buscaba el punto exacto en todo y ahora, cuarenta, cincuenta años después eso se ve, están impecables, en la luz, en la calidad de la impresión, en el papel, las blanco y negro son las que más se preservan, entonces, más allá que sea mi papá, creería que para la ciudad, este recupero de imágenes es muy importante, es la posibilidad para los más jóvenes de conocer cómo era la ciudad cuando había calles de tierra, de empedrado, no había plazas, cuando no había edificios, encontramos fotos que son tesoros, realmente increíbles, que tenía la gente en su casa”, confió Sedoff.
“Hasta ahora revisamos casi 15 mil fotos, entre las que teníamos nosotros, las que nos prestó la gente, que fuimos a buscar a diferentes lugares y aún se siguen contactando para colaborar; así vimos que hay un abanico muy amplio por publicar, que van a tener mucho impacto, vamos a mostrar cómo cambió la ciudad de 1957 a 1997, no como una presentación histórica rigurosa, sino gráfica, del desarrollo cotidiano de la ciudad, por eso el libro está organizado temáticamente, no cronológicamente, no es una línea de tiempo específica, sino como estructura”, apuntó Sedoff.
“Es decir, vamos a tener vida cotidiana; lugares; personas, familias y retratos; el cincuentenario, porque en 1978, para los cincuenta años de Oberá, tomó imágenes para una exposición, son en blanco y negro, de 30 por 40 centímetros la mayoría, nocturnas, de la gente, los lugares, las plazas, con niebla, luces, muy buenas, originalmente eran más de 200 que después de la exposición donó a la Municipalidad; pero lamentablemente no se cuidaron, pasó lo del incendio y, sinceramente, pensé que era algo que nunca más íbamos a recuperar, pero con esta idea del libro se acercó una señora que había trabajado para el Municipio, que en su momento vio que las fotos estaban prácticamente abandonadas y puso las que quedaban en un sobre para llevárselas a mi papá. Estuvieron en su casa treinta, cuarenta años, cuando se enteró de todo este movimiento que estamos haciendo, le habló a mi hermano y nos encontramos con casi ochenta fotos originales de esa exposición, inéditas, que no están publicadas en Internet, son fotos espectaculares y es como el gran tesoro de este libro, porque cuentan cómo era la ciudad en 1978”, adelantó Sedoff.
Por eso “es un homenaje a él y un homenaje a la ciudad, que en cuarenta años creció mucho, cambió, que sumó mucha gente y ver la actividad que había, cosas muy lindas, carnavales, fiestas, presentaciones, competencias, carreras de autos, la mismas fotos de estudio, con la familia, los retratos, gente muy producida, parecen retratos artísticos, porque son muy lindos, todo eso va a formar parte del libro”, sumó.
La fotografía, una casualidad, una vida
Miguel Sedoff recordó que su papá trabajaba en una conocida rectificadora de motores de la Capital del Monte, instalada en la avenida Libertad, como tornero y, a su vez, era piloto civil, entre los años 1954 y 1956, “por eso hay muchas fotos aéreas”.
“Encontré un manuscrito en el que cuenta, en 1995, cómo había empezado a ser fotógrafo, la idea que tiene de la fotografía, está muy interesante y se va a publicar también”, confió y subrayó que en el documento Anatolio relata que “en 1957 se juntaban a aprender a volar y cada vez que uno salía solo era un festejo, se juntaban en un asado, con allegados de Aristóbulo, de Posadas y en Oberá no había fotógrafo para registrar esos momentos, así empezó con la idea, hizo un curso por correspondencia y después fue autodidacta, empezó a hacer pruebas, a ensayo y error, hasta que le tomó la mano a la técnica; entonces era tornero durante el día y fotógrafo a la noche, hasta que en un momento la fotografía le permitió, en 1963-1964, renunciar a la tornería”.
“No fue el único fotógrafo de Oberá, ni el mejor, sino que fue uno de los que más estuvo presente, fue parte de muchos acontecimientos, de hecho, creo que en todos, y ese es el gran legado que tenemos, guardamos imágenes de cuando vino Frondizi, Illia, Balbin, De la Rúa, Alfonsín, familiares, de las reinas del 80 en adelante de la Fiesta del Inmigrante, de la que fue una especie de fotógrafo oficial, de la iglesia San Antonio, de la nieve, en 1965, de los colegios, entre muchas otras”, aportó.
Y dejó un dato más, “en 1978 se quiso grabar una película sobre la fundación de Oberá, no sé qué pasó con el filme, para ello se hizo una recreación de la fundación de Oberá con gente del pueblo, en una chacra cercana al Salto Berrondo, y la única foto que documenta el evento la sacó mi padre, esa también se va a publicar en el libro. Cosas como estas le darán un valor singular al libro”, finalizó.
En pocos meses
“El libro está en pre-producción, contamos con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones, a través de una línea de promoción de la cultura y publicaciones como estas, estamos contentos porque va a tener una calidad de primer mundo, excelente, estamos con la editorial en la selección de las fotos, diría que prácticamente en un 70% de las fotos seleccionadas, la idea es que durante marzo se dé un corte definitivo a la selección de fotos”, dijo Miguel Sedoff.

Y se esperanzó en que pronto se empiece a diagramar como para contar con el libro para el segundo semestre y presentarlo antes de fin de año”.

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Primera Edición


Un comentario en “Cuarenta años en imágenes: el tesoro de Anatolio Sedoff, en un libro

  1. Ismael Vera

    Lo que mas recuerdo de don Sedoff, era cuando nos sacaba las fotos para el documento, o cédulas, te peinaba, te ponía una corbata, de esas de nudo ancho, si era para el DNI, te hacia poner un saco, o sea no es que te preguntaba si querias, corbata y saco, no te obligaba a usarlos, y bien peinadito, raya a la izquierda si eras varoncito, ja ja ja , un capo, en esa época nadie se atrevía a discutir con una persona mayor. Pero todos ibamos con él. Un saludo a su familia, en especial a Miguelo y Sergio, con los cual comparto o compartí algunas cosas.

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