Bronca, dolor e indignación, sensaciones que colmaron a la comunidad educativa de la Escuela 184 del barrio San Miguel, institución que la semana pasada volvió a ser blanco del vandalismo inexplicable.
Según fuentes de la institución, en los últimos cinco años sufrieron por lo menos siete robos y episodios de destrozos en las aulas.
Desde la dirección, en tanto, subrayaron la necesidad de buscar alguna alternativa para reemplazar el muro perimetral de ladrillos que impide observar lo que sucede dentro del predio.
“Sentí mucha impotencia al ver el armario forzado y dañado con saña, donde cuidadosamente guardaba libros, manuales y revistas”, comentó la vicedirectora, Reina González.
Además, reconoció que el hecho la conmovió hasta las lágrimas, al tiempo que mencionó que hace pocas semanas desconocidos saquearon la dirección del BOP 112 que funciona en el predio de la misma escuela.
“Será que la escuela fue construida en el lugar equivocado, porque la dañan tanto y con tantas saña que parece que la quieren hacer desaparecer. Necesitamos seguridad porque trabajamos con miedo y angustia, y revisando nuestra historia queda claro que estamos en peligro”, afirmó en función a los antecedentes.
Por ello, hizo un llamamiento público a las autoridades de todos los estamentos locales para mejorar la seguridad de la institución.
“Pido que nos ayude el intendente y los concejales, las autoridades educativas y policiales, políticos y toda la comunidad. En principio necesitamos cambiar el muro perimetral de la escuela, que para lo único que sirve es para que los delincuentes roben y dañen con tranquilidad, mientras que afuera nadie ve lo que hacen. Necesitamos un muro con rejas para mejorar la seguridad dentro del predio”, subrayó González.
Y agregó: “Necesitamos trabajar en un lugar seguro y digno para lograr la igualdad educativa para todos”.

Escuela tomada
Por otra parte, la comunidad de la Escuela 895 del complejo habitacional Los Teales de Campo Viera manifestó su indignación por la reciente usurpación de dos viviendas que pertenecen a la institución educativa.
El hecho se concretó a fines de enero y derivó en una denuncia radicada por la directora ante la comisaría local. Las actuaciones fueron giradas al juzgado de instrucción en turno de Oberá, precisaron desde la Policía.
La institución cuenta con una matrícula de 300 alumnos y desde el 2014 funciona en su propio edificio. En tanto, las instalaciones de las citadas viviendas estaban destinadas a depósito, talleres y un gabinete interdisciplinario.
“Estamos muy indignados y molestos por esta situación, ya que las casas que fueron usurpadas pertenecen a la escuela y son necesarias para actividades. Pero de un día para el otro, nos dimos cuenta que se metieron dos familias y ahora no sabemos qué va pasar”, comentó José Kirilenko, uno de los impulsores de la institución.

Artículo visitado 203 veces, 1 visitas hoy

Territoriodigital. Foto: Dani Villamea


Categorías: Noticias Policiales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top