El dirigente de Apam indicó que los fondos enviados desde la Nación son «una medida dilatoria y sólo servirán para un mes de zafra». Reclamó políticas estatales para mejorar las producciones misioneras.

«Son medidas dilatorias que no solucionan el problema de fondo», aseguró el productor y dirigente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam), Hugo Sand en una entrevista con PRIMERA EDICIÓN, con respecto al subsidio de 300 millones que envió la Nación para “resolver el problema de la zafra yerbatera no sirve para los productores, porque va destinado a los sectores industriales, la molinería y también son beneficiadas las cadenas de comercialización”, agregó. 


El dirigente comentó que, por el momento, se vieron en la obligación de unificar las protestas con otros sectores, ya que las medidas de fuerzas llevadas a cabo por las diferentes organizaciones yerbateras no surgieron el efecto deseado. “No le veo otra solución que no sea la unión entre las asociaciones, porque hay que combatir con fuerza la concentración de poder. A nosotros nos van a dejar eternamente al costado de la ruta, porque no molestamos a nadie, pero sí estamos todos juntos vamos a generar el poder necesario para instalar nuestra lucha”, aseguró Sand. 
 
“Las molinerías y comerciantes se vieron beneficiados por el dinero que tendría que ir directamente a la producción. Ellos disponen de esa plata, y a nosotros nos pagan con cheques a plazos de hasta 10 meses y encima se quedan con la materia prima. Si pensamos que anualmente se cosechan 800 millones de kilos de hoja verde a un precio, entre tarefa y flete, de 1,20 pesos y 1,50 pesos, estamos superando holgadamente los 1.000 millones. Entonces, esos 300 millones sólo alcanzarán para un mes de cosecha”, explicó Sand. 
 
El dirigente obereño se mostró muy ofuscado con el subsecretario de Agricultura de la Nación, Luis Urriza, por el laudo establecido y la falta de definiciones. Detalló la situación que atraviesan los productores de la zona Centro, que consideró son los más perjudicados con los valores de la materia prima y también por la falta de fiscalización por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym). 
 
“Los productores estamos recibiendo 4,80 por el kilo de la hoja de verde, cuando con ésta realidad debería estar por encima de los siete pesos. Ahora del monto fijado, solamente 1,50 pesos se cobra en efectivo y la diferencia a 10 meses”. 
 
Producción provincial
Las entidades agrarias se reunirán estos días para resolver cómo seguirá la lucha por los precios y además para solicitar una nueva audiencia con los gobernantes de Misiones, Corrientes y autoridades del Inym, para exigir que se apliquen controles en todos los puestos, de ambas provincias. 
 
“Hay que fijar un precio acorde con la ley yerbatera y que nos aseguren un mecanismo para cobrar de contado, pero para esto se necesitan medidas políticas, y que las deben tomar tanto el Gobierno provincial y también el Nacional. Y hacer cumplir con la ley”, dijo Sand, quien puntualizó que el Inym debe realizar todos los controles necesarios en los lugares donde están ubicados las balanzas y también recorrer las molinerías porque “nosotros estuvimos por varias semanas al costado de la ruta en Campo Viera, otro grupo en Cuay y Filadelfia y ¿qué logramos?, absolutamente nada”, exclamó. 
 
Por eso pidió políticas de Estado para mejorar a toda la producción local, para que “se reactiven las economías regionales. La realidad es que no hay políticas agrarias para las provincias y menos para  Misiones. Si seguimos así vamos a perder el té y la yerba mate, como ya perdimos el tung. Entonces, ¿qué haremos? ¿Vamos a venir otra vez a Posadas”, se preguntó el dirigente. 
 
Tareferos
Con respecto a la situación de los trabajadores en la tarefa, Sand indicó que, si bien se aplicaron medidas para mejorar esa condición, todavía se siguen realizando mal las cosas y sin el apoyo del Gobierno. 
 
“Las paritarias de los tareferos nunca fueron homologadas, y también fue una gran complicación para los colonos porque el Gobierno se aseguró de no reabrir la discusión por los precios de la materia prima”, precisó el productor de la zona Centro. 
 
La situación vivida por el niño Octavio Leonel reavivó la polémica por la forma en que “viven” los trabajadores rurales en la tarefa, llevando a sus familias a las mismas. Cabe recordar que el pequeño tuvo un final feliz, porque fue hallado con vida, muy cerca del lugar donde había desaparecido en la localidad de Dos de Mayo. 
 
“Con el convenio de la corresponsabilidad gremial y la tarifa sustitutiva nadie tiene excusa para tener un obrero en el yerbal en negro, porque sí el colono está trabajando en blanco cuenta con todas las herramientas para estar en regla, pero la realidad nos está diciendo otra cosa”, cerró Sand. 
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