Al ser una elección presidencialista algunos creen que en la provincia y en los municipios la elección presidencial no hay nada en juego y que no les afectará en nada en términos económicos. Sin embargo hay muchas cosas en juego, y algunas personas, por desconocimiento o por falta de memoria, aducen que quieren un cambio y desconocen que ese cambio que le proponen es un programa político y económico que ya se practicó en la Argentina y que fracasó causando muchos daños.
Tal el caso de algunos de los actuales y electos intendentes que no estaban en función de gobierno cuando los recursos nacionales llegaban a cuenta gotas y lo que recaudaban y recibían en concepto de coparticipación federal solo les alcanzaba para pagar los sueldos y nada más que ello. No tenían dinero para arreglar las maquinarias viales para poder realizar arreglos de caminos terrados, solo administraban miseria. En algunos casos no les alcanzaba para comprar gomas o repuestos. En los hospitales no había insumos ni medicamentos gratuitos para atender a los pacientes. Incluso se hacían colectas para medicamentos, además de sábanas y colchones para los hospitales. Algunos se olvidaron de esa situación vivida y padecida, y otros por su edad la desconocen.
A partir de la eliminación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (ex CRYM); la desregulación yerbatera, se les mintió a los productores que estarían mucho mejor y que podrían plantar y producir toda la yerba que quisieran y que podrían acordar el precio con los secaderos y todo fue un engaño; situación que al poco tiempo los productores se vieron perjudicados y que causó graves daños económicos a los sectores productivos misioneros por la baja rentabilidad de su producción. Y como consecuencia de esa política liberal también llevó a la quiebra a varios secaderos de yerba mate y té; dejando al pequeño productor compitiendo con los grandes industriales; quienes se quedaron con todo el negocio yerbatero, dado que se autoabastecían con su propia producción yerbatera y gracias a un mercado desregulado; justificando que los precios de la  producción estaban en función al mercado, es decir la oferta y la demanda. Es decir los productores tenían oferta de materia prima pero no había necesidad de comprar su producción porque la industria se autoabastecía con la materia prima que requería la demanda.
Se deben recordar los motivos del famoso tractorazo de hace 22 años atrás, que con el acompañamiento de todos los sectores de la economía pudieron lograr la creación del INYM. Muchos jóvenes no tienen conocimiento de la lucha del sector productivo y otros perdieron la memoria, por el odio que transpira.
La conocida convertibilidad y libertad de mercado exterminó no solamente a los productores agrícolas, sino que también a las pequeñas y medianas empresas del país, y que también afectó al sector comercial. Como los productores misioneros estaban desfinanciados y las importaciones liberadas; al sector asalariado le convenía ir al Paraguay o al Brasil a realizar sus compras, no solo de alimentos y vestimenta, sino que también en otros rubros. Incluso, muy pocos recuerdan y otros desconocen la aplicación del descuento salarial conocido como IETE, es decir, un impuesto salarial extraordinario y de emergencia; situación a la que se pude volver.
El cambio que hoy se ofrece a nivel nacional y al que un sector de los misioneros adhieren no es nada nuevo. El cambio que proponen es volver a un mismo sistema económico que fracasó y que muchos lo vivieron y padecieron. Un sector del electorado son jóvenes que no vivieron ni padecieron ese modelo político que se pretende, se propone como una tabla de salvación, y creen que la propuesta del cambio y algo nuevo que promete ser éxito, en el pasado fue un fracaso. Esa historia ya la vivieron los misioneros y es extraño que algunos quieran volver a tropezar con la misma piedra.

Habla, para que yo te conozca
Uno de los grandes filósofos, como Sócrates tenía esta frase como una premisa y enseñanza. Hoy día y en este tiempo electoral tiene una importancia sustancial y es por ello la importancia del debate de los candidatos a presidente. Esto le permite al electorado conocer a los candidatos en lo que dicen y proponen desde su pensamiento de cada uno de los aspirantes presidenciales.
Obviamente que también existen grandes mentirosos como el ex presidente Carlos Menem, quien prometió en su campaña electoral revolución productiva y salariazo. También lo hizo el ex presidente Mauricio Macri diciendo que la inflación era lo más fácil de resolver. Al igual que el actual presidente Alberto Fernández, acompañado por Cristina Fernández de Kirchner que volvían para ser mejores. De todas las promesas, nada se cumplió.
Es por esta razón que se sostiene como determinante el próximo debate presidencial, no solo para que expongan en palabras sus supuestos programas de gobierno, sino que también va a ser determinante la interpretación gestual de ambos candidatos ante los electores. Esto de alguna manera explica el porqué Sergio Massa visita las provincias en las que el resultado le fue adverso, mientras el candidato libertario, quien acordó políticamente la distribución de cargos con Mauricio Macri, está recluido en un hotel de la Capital Federal y sin hablar.
Las consultoras de opinión entienden y grafican que Milei cada vez que habla y pone a la vista sus gestos ante el electorado, pierde votos. Esta situación explica la estrategia electoral de que hable públicamente y que se exponga lo menos posible. Si pudieran evitar el debate presidencial, para el sector libertario sería lo mejor. Así lo entiende su equipo de campaña liderado por el ex presidente Mauricio Macri. El gran problema que tienen es que no pueden estar ausentes en el debate presidencial, porque los llevaría a una derrota electoral anticipada.
Cada elector puede elegir libremente el modelo económico y político en el que quieren convivir los próximos años y que les anuncian tanto Sergio Massa, quien propone un gobierno de unidad nacional y con un estado presente; o la otra propuesta de Javier Milei, quien propone todo lo contrario; entendiendo que el estado es un parásito y que tanto la educación y la salud no deben ser gratuitas. Que se deben eliminar todos los subsidios tanto en el transporte como en el sector energético.
Hay dos modelos de país en pugna y cada elector puede elegir con su voto en cuál de ellos quiere vivir él y su familia en los próximos años.

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Categorías: Columnas de Opinión

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