Agenda cultural
Entre nuestros escritores obereños, los estilos literarios más usados han sido cuentos, relatos, poesías, historias personales o de familia, etc. No es común encontrar el género Novela, esa narración de argumento extenso, de ficción o basada en hechos reales, con varios personajes de distintas características, nada fácil de encarar, donde se trata de mantener el interés del lector hasta el final. Actualmente el cuento breve y brevísimo, atrae más al escritor y al lector, dada la modalidad de nuestro tiempo, donde todo debe ser breve y rápido. Creo que Maxis Benn (Máximo Benegas) nuestro conocido autor obereño tomó el toro por las astas y nos ofreció su primer novela “El canto del zorzal” título que nada tiene que ver con el ave cantora, salvo que simboliza al principal personaje en su vocación de cantor. Es una historia que lentamente va entrando en el dramatismo de una familia misionera, conocida del autor, centrada en el principal personaje, Mario Lamarquez, un joven que sueña con triunfar a través del canto y con su guitarra, bohemio en extremo, soñador hasta la fantasía. El autor lo describe en sus mejores momentos y lo va acompañando hasta su trágico final, Nace en una familia modesta, típica de nuestra zona rural , trabajadora, que vive en chacra ajena. El argumento se desarrolla en dos etapas, una primera donde el personaje (Mario) busca triunfar con su arte y nada lo detiene para conseguirlo; y una segunda parte cuyo título anuncia un final nada feliz: “El ocaso del zorzal”. Maxis Benn va describiendo la caída en el vacío de un hombre que a pesar de su empeño casi enfermizo por triunfar, no podrá triunfar. Capítulo tras capítulo y de distintos modos, Mario Lamarquez va luchando con sus fracasos provocados por él mismo, por su adicción a la bebida, presagio de una derrota, que por supuesto llegará. En la primera parte de la novela, Maxis Benn nos presenta a la familia Lamarquez, humilde familia de trabajo, austera en su modo de vivir, pero con ansias de mejorar Así es que los hijos se van yendo a la Gran Ciudad a probar suerte, con la bendición de los padres que, sin embargo, presumen que la suerte podría serles esquiva. Los primeros capítulos muestran a un escritor que va creando climas, espacios, definiciones para cada personaje y lo hace con habilidad para usar delicadas imágenes, léxico prolijo y abundante, y respeto por el lector, que seguro se entusiasma con esta lectura que puede entender e ir compenetrándose con ella. También la descripción de la naturaleza que vamos admirando y reconociendo a través de un trazo artístico de pintor. Descripciones de bellos amaneceres y paisajes calmos, o de tormentas y lluvias torrenciales, todo es para Maxis Benn una oportunidad de mostrar sus posibilidades como escritor que sabe observar y trasmitir. En el Epílogo del libro, el autor nos anuncia que en el cementerio de Los Helechos, se encuentran las tumbas de los tres jóvenes hermanos Lamarquez, próximas entre sí… como sus muertes.

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Categorías: Columnas de Opinión

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