Agenda cultural
Esta columna ha tenido el propósito de dar a conocer y poner en valor a la literatura misionera, a través de libros que en cada Edición de la Feria, los autores han tenido la amabilidad de dejar uno para nuestra biblioteca institucional. La pandemia desequilibró ese orden pero no las ganas de seguir y entonces recurrimos a libros nuevos, editados durante la pandemia pero no presentados en la Feria, ni aún en la Feria Digital. Algunos de esos libros llegaron a nuestra sede y por ello hemos dado continuidad a la Agenda. Pero esta vez esta suerte no se dio y entonces la buscamos nosotros en nuestros anaqueles. Y así pudimos reencontrarnos con un libro que siempre llamó mi atención y que recordé muchas veces. En la Edición del 2001 Francisco José Zakowicz presentó su libro “Anécdotas De Misiones”, en realidad preferentemente de Azara y Tabay, escrito entre los años 1933 a 1950, donde se jubiló de maestro, aunque también ejerció el comercio. Estas anécdotas tienen un sabor a antiguo, a vida vivida personalmente, también sabor que viene de su bisabuelo que llegó a la Argentina por el 1830. Muestra fotos que son un tesoro testimonial, donde las caras, las ropas, los edificios (por llamarlos con lenguaje moderno a pequeñas casas, ranchos y galpones) delatan chacras despobladas con suaves lomadas, la realidad de lugares que recién se estaban levantando y que nuestro escritor conoció de primera mano. Vemos fotos de los hombres y mujeres pioneros de lugares desiertos que los hicieron crecer como semilla de mostaza.
El autor vivió en Azara cuando apenas ésta nacía , puede decirse que también él ayudó a nacer y crecer al pueblo. Este nieto de pioneros, nació en 1914 y en el año 2001 trajo su libro a la Feria, con un entusiasmo de hombre lleno de vida, ¡y ya venía en silla de ruedas! acompañado de su familia.. El libro tiene la novedad y el calor de lo vivido y escuchado en persona, de acá y de Europa donde ya se presentían duras situaciones de vida y rumores de nuevas guerras, como la del 14 al 18. Nuestro escritor recogió esa primera etapa de comienzos del siglo 20, relatando historias de personajes nativos, criollos, extranjeros. Relató la escasez de las primeras instituciones que comenzaban a establecerse, como la estafeta o correo, la policía, el juzgado de paz, algún comercio, la escuela, la Iglesia, etc y donde se empezaba a trabajar en plena adolescencia, con gran responsabilidad y sin currículum, es decir, sin ningún título, solo bastaba presentarse ante el patrón y decir “quiero trabajar”. De allí en más el obrero podía pretender llegar a ser patrón, tener familia, crecer, trabajando simplemente. Parece fácil decirlo, pero era una época en que en Misiones todo comenzaba. Es un libro para leer con empatía, y reconocer que a esta altura todavía podemos enterarnos de que a Quiroga Juez de Paz, lo invitaron a retirarse de un acto patriótico. Y descubrir otras anécdotas increíbles.

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Categorías: Columnas de Opinión

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