En cada situación polémica producto de las finanzas de la cooperativa eléctrica obereña aparecen versiones de intervención y las opiniones se dividen entre los que quieren que esto ocurra y los que dicen que se debe evitar que esto ocurra. Difícilmente esto pueda ocurrir pero no imposible. La renuncia del concejero Julio Zorrilla, trajo consigo algunas suspicacias, y se habla de que podrían haber más renuncias o modificaciones en el Consejo de Administración de la CELO. También se habló de una posible renuncia de Pedro Andersson a la presidencia, cuestión que fue desmentida rotundamente.
Si bien todas las cooperativas eléctricas están pasando por idéntica situación económica, según lo manifiesta la dirigencia del sector, lo cierto es que la CELO tiene evidentemente un problema mayor. No hace mucho los socios padecieron de un corte de energía a fines del año pasado por falta de pago a EMSA, y ahora por intermedio de la justicia le embargaron las cuentas bancarias por más de 180 millones de pesos. Algunos interpretan que es una cuestión política y otros lo niegan, argumentando que los directivos de la CELO no se ajustan a las formas de pago de la deuda más los intereses por mora que los directivos de la entidad quieren discutir por la elevada tasa de intereses.
La medida cautelar podría haber sido más dañina si EMSA hubiera querido, porque podría haber abarcado la recaudación diaria que tiene la cooperativa en su sede y en las tres bocas de cobro y venta de energía y dejarle sin ningún tipo de ingresos, y eso sería un  problema más grave. Algunos entienden que EMSA, más allá de querer cobrar, quería poner en evidencia a la conducción de la CELO, optó embargar las cuentas bancarias, en la que en ese momento tenía unos  diez millones de pesos. Algunos se preguntan por qué la empresa eléctrica no toma idénticas medidas con otras cooperativas que tienen un nivel de endeudamiento igual o superior.
La medida cautelar se conoció el día viernes luego de varias idas y vueltas en torno al pago de la deuda reclamada por la empresa eléctrica provincial. Desde la cooperativa eléctrica obereña, se manifestó que tenían  los cheques diferidos para el pago de la deuda de los meses de octubre, noviembre y diciembre del año pasado; pero que EMSA no aceptó la forma de pago, por lo que la CELO intimó a que se acepte su propuesta de pago cuestión, que fue rechazada. Evidentemente no encuentran un punto de acuerdo en torno a las formas de pago del capital más los intereses punitorios por el atraso en los pagos y los cheques posdatados. Y en este caso prefirieron el camino del embargo preventivo de las cuentas bancarias, que castigar a los obereños con un corte de luz. El problema dicen que radica en las diferentes fórmulas de calcular y computar los intereses que son altos y que también la proveedora CAMMESA se los cobra a EMSA, y que los traslada a las cooperativas.
La situación financiera de la CELO se ve también reflejado en el bolsillo de los socios, que llegan a un cuarenta por ciento de morosidad, y mes a mes sigue aumentando en pequeños porcentajes la luz, además el aumento en el servicio de agua potable, que seguirán afectando el bolsillo de los trabajadores. Y se viene la quita de los subsidios nacionales, el aumento será del 6,58 de mayo a junio y para los grandes usuarios será de entre el 39,8 y 41,26 por ciento. Que son aumentos realmente significativos y que seguramente tendrán algún tipo de reacción.
La CELO es concesionaria del servicio eléctrico, y algunos plantean la posibilidad que pase a manos de EMSA la prestación del servicio, lo cierto es que esto se presenta como algo poco probable, pero no imposible. La empresa eléctrica provincial tiene sus problemas económicos y financieros y difícilmente quiera hacerse cargo de un problema más y de un área de concesión que es deficitaria, y menos hacerse cargo de una deuda millonaria que se soluciona con aporte financiero. Hoy por hoy el problema es de los directivos de la CELO y no de EMSA, y muy difícilmente se decida políticamente o administrativamente cargarse con un problema más.   Sin embargo hay algunos que sospechan que se está preparando el terreno para que sean los socios los que soliciten como solución la intervención desde el Ministerio de Cooperativas y Mutuales de la provincia.

Deuda histórica de la CELO
La última vez  que la cooperativa en sus balances arrojó un resultado positivo fue durante la última gestión de Ewaldo Rindfleisch, con pequeño margen de utilidades, y se avizoraba un futuro comprometido porque el valor de la energía comenzó a ser subsidiada y los valores del transporte de la energía se fueron retrasando. Incluso Rindfleisch durante su gestión fue bajando el porcentaje de las acciones que deben pagar mes a mes los socios, incluso llegó a absorber porcentajes de aumentos en las tarifas de energía y agua potable que beneficiaron a los socios, pero desfinanciaron a la cooperativa que, con el correr de los tiempos, sintió esas disminuciones.
Durante la presidencia de Rindfleisch se incorporó el servicio de telefonía, internet y televisión abierta con una importante inversión, siendo hoy el área de telecomunicaciones que venían empatando o dando resultados positivos en pequeños porcentajes. Siendo energía eléctrica, agua potable, cloacas, las áreas de mayor déficit, sumado en algunos ejercicios el servicio de sepelios.
Con las tarifas congeladas se produjeron desfasajes en materia salarial con una nueva escala salarial de los agremiados en el área de obras sanitarias, más los aumentos en los insumos y tarifas congeladas fueron el combo que provocó los problemas económicos y financieros que fueron creciendo mes a mes y año a año, más allá de los desmanejos que pudieron haber existido. Luego se sumó el emprendimiento termal, con la compra del predio y la perforación hasta llegar al acuífero Guaraní, financiado en gran parte con subsidios del estado provincial; al que se le sumó una segunda perforación que se paralizó y se desconoce en qué situación judicial se encuentra hoy día.
Actualmente el nivel de endeudamiento de las cooperativas eléctricas de la provincia  es más preocupante, y si la provincia auxilia a una, debería auxiliar a todas, cuestión que se presenta casi imposible. Siempre se dijo que la CELO era una caja política ambicionada por la dirigencia, cuestión que también puede explicar por qué se llegó a esta situación.

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Categorías: Columnas de Opinión

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