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La ola amarilla superó al proyecto misionerista

El triunfo de Juntos por el Cambio fue contundente en las ciudades con mayor conglomerado electoral, incluso en las localidades en donde no realizaron campaña o ni siquiera visitaron. Es la segunda derrota electoral del Frente Renovador en elecciones  legislativas nacionales, y la tercera derrota consecutiva en Oberá, en donde Juntos por el Cambio, con dos sublemas más que el oficialismo, se impuso por 84 votos en la elección a la defensoría del pueblo y por algunos votos más a diputados provinciales; y este nuevo triunfo les deja entusiasmados con vistas a las elecciones a intendente y a gobernador en el 2023.
Terminada esta elección, ya se comienza a hablar de las posibles futuras candidaturas a intendente y a gobernador, mientras se siguen haciendo las lecturas y pases de factura del resultado electoral. Evidentemente, la idea del bloque misionerista es un concepto que no prendió en el electorado, quien se quedó atrapado en la disputa de la famosa grieta social nacional sin mucho análisis y miramientos. La idea era votar en contra del gobierno nacional, con argumentos o sin ellos.
Algunos analistas renovadores entienden que adjudicarles la responsabilidad de la derrota al intendente de Oberá Carlos Fernández, a Claudia Gauto y a Fernando Meza es lo más fácil, cuando ellos no decidieron por sí mismos ser candidatos, sino que el espacio político fue el que los propuso y ellos aceptaron. Por consiguiente la derrota es del espacio político, más allá de los errores propios de los candidatos, como lo asumió el diputado electo Carlos Fernández, que seguramente hubieron cosas que no se hicieron bien, porque obtuvieron menos votos que en las PASO, cuando la idea era ganar o por lo menos achicar la diferencia, cosa que no ocurrió.
El resultado electoral también derrumba el mito de la meritocracia que defienden y reclaman  determinados sectores sociales; evidentemente los argumentos de los méritos sirven únicamente para atacar el concepto de comunidad y de igualdad social.
Otra de las cuestiones que causaron sorpresa a propios y a extraños, fue que Juntos por el Cambio logró triunfos en algunas localidades en donde no hicieron campaña, en donde estuvieron ausentes y ni siquiera pasaron por el lugar. Es evidente que fue el resultado de la oleada nacional y la de seguir la línea del discurso nacional, y hacer una mínima referencia de los temas provinciales, porque la pelea nacional se replicaba en los medios provinciales y mucho en las redes sociales, y en particular vía Whatsapp, con el cual se llega a los lugares más lejanos e inhóspitos con noticias falsas, memes y todo tipo de descalificaciones y mentiras, sin posibilidad de defensa, alimentando el odio y la bronca que no es otra cosa que la famosa grieta que divide a los argentinos y permite manipular en la dirección que se pretende las mentes de los electores, sin que éstos lo puedan percibir.
La principal derrota se la llevo el Frente de Todos, perdió votos en relación a las PASO, era lo que se presagiaba, y en el análisis del sector fue la de reconocer que la gente no la está pasando  bien económicamente, porque al desastre económico que dejó a su paso el gobierno de Juntos por el Cambio, a los tres mes de iniciado el gobierno se sumó la pandemia, que hizo estragos en los sistemas sanitarios y en particular en la economía mundial, y no se pudo cumplir con las expectativas de recuperación económica que esperaban los argentinos.
El Frente Renovador ante el panorama adverso y la mala imagen del gobierno nacional buscó despegarse de la imagen de ser aliados al gobierno nacional, lo que no fue posible porque quedó en el subconsiente de los misioneros que apoyaron en la campaña presidencial, con la estrategia de la boleta corta en donde acompañaban la candidatura de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, y paralelamente, proponían candidatos propios a diputados nacionales y el resultado electoral los ubicó en el tercer lugar. Y en esta ocasión salieron segundos, pero volvieron a perder una banca nacional, con lo que pierden la mayoría en la legislatura nacional a manos de JxC que tendrá la mayoría con tres diputados, y el Frente Renovador al igual que el Frente de Todos, dos bancas.
Desde la conducción partidaria del gobierno provincial, anunciaron que no cesarán en los reclamos demandados por los misioneros, e invitaron a los diputados de Juntos por el Cambio que se sumen a esos reclamos, incluso los invitaron a una reunión para hacerles conocer sobre las demandas de los misioneros al gobierno nacional, y fueron invitados a integrar el sector del Neo Revisionismo, que seguramente no aceptarán. El conductor político de la renovación Carlos Rovira, con suma astucia interpretó y auguró que con el triunfo de Juntos por el Cambio se esperaba que se traduzca en soluciones y respuestas para los misioneros.

La dulce derrota del gobierno nacional
La ola nacional a favor de Juntos por el Cambio fue muy fuerte y así se vio reflejado en todo el país, pero no logró obtener el resultado que esperaban, incluso el ex presidente Mauricio Macri, y de Juntos por el Cambio, hablaban de que trabajarían a partir del lunes de una transición pacífica, como si fueran a asumir la conducción política del gobierno ante la esperada gran derrota electoral del gobierno que no se dio, en particular en la provincia de Buenos Aires en donde terminaron empatados en cantidad de bancas y la primera minoría sigue siendo del gobierno nacional, como así también en el senado, al que habrá que sumar los diputados y senadores aliados, es por eso que el gobierno nacional festejó aún en la derrota. Mientras que muchos electores misioneros quisieron castigar al gobierno nacional, terminaron castigando al gobierno provincial, sacándole peso en la legislatura nacional y poder de negociación para imponer la agenda de los misioneros, ya que los legisladores de los demás espacios políticos solamente cumplirán el papel de acatar las órdenes de los bloques mayoritarios, como históricamente ocurrió.
El precio de la pandemia en el mundo tuvo un costo político para los gobiernos que tuvieron que tomar medidas drásticas y antipáticas, como restricciones de circulación, aislamiento y otras medidas de carácter preventivo, y como se trataba de un virus desconocido, las medidas en algunos casos y por las dudas fueron exageradas y causaron molestias, paralizaron la economía e incluso pérdidas y cierre de comercios en algunos casos, esto favoreció a los partidos de la oposición, que lejos de colaborar en la pandemia y tratar de ayudar en la crisis, aprovecharon los errores de las gestiones para incrementar el malestar de la población.
Los legisladores nacionales electos por Juntos por el Cambio Martin Arjol y Florencia Klipauka deberán asumir el compromiso de defender los intereses de los misioneros tal cual se comprometieron, cosa que se verá en sus futuras gestiones. Por su lado, seguramente el Frente Renovador hará su evaluación y lectura puertas adentro, y actuará en consecuencia con la consigna de siempre, ya que los resultados electorales no se discuten, se acatan. Y el Frente de Todos a nivel provincial seguramente tendrá que definir su estrategia, una de ellas ya planteada: que las candidaturas se resuelvan en internas, cosa que hicieron en Misiones y les fue mal.
El gobierno nacional sabe que tiene aire con vistas al 2023, que no fue derrotado como esperaban por Juntos por el Cambio, que tiene una feroz interna nacional y que seguramente tendrá su repercusión a nivel nacional. Algunos analistas políticos señalan que el gobierno nacional tuvo una dulce derrota y la oposición un amargo triunfo, y es por ello que oficialismo salió a festejar, porque tienen tiempo de trabajar una posible victoria para el 2023.

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