Ante la intención de los actuales propietarios del ACA Oberá de remodelarla y modernizarla, se generó alerta en un grupo de arquitectos y ciudadanos que desean preservar el lugar. De esta manera, se sucedieron reuniones con ediles y hasta con integrantes del ACA, que señalaron de no poder realizar las modificaciones, se retirarían de la ciudad.

Al respecto el Colegio de Arquitectos emitió una carta abierta:

CUANDO LA IMPOSICIÓN SUPERA AL DIÁLOGO

En el día de la fecha concurrimos al concejo deliberante a tratar de encontrar posiciones acerca del proyecto que contempla la demolición de uno de los edificios históricos más representativos de la ciudad de Oberá.

Un proyecto que se presenta como una remodelación, pero que implica demoler un edificio que vio la luz cuando nuestra ciudad cumplía sus primeros quince años. Un proyecto que en aras de la panacea de la “modernidad” entendida como luces de colores y plástico brillante da por tierra el denodado esfuerzo de todos los obereños que pusieron trabajo, esmero y esperanzas en el mantenimiento y preservación de una obra tan significativa para todos los que nacimos en estos lugares o los que alguna vez buscaron su torre con las tres letras que como un faro marcaba el camino en tierras desconocidas de calles rojas y horizonte verde.

El proyecto presentado demuele una de las sucursales del ACA mejor preservadas del país para construir en su lugar un cantero de pasto y a pocos metros una cafetería de vidrio muy poco adecuada para las temperaturas de nuestras latitudes.

Es por ello que tuvimos que asistir en la misma reunión como los “representantes del pueblo” nos pedían que nos retiremos porque ya nos habían escuchado, que lo que decíamos estaba bien, pero no era suficiente, que tenían que reunirse con la gente que vino de afuera a cerrar el proyecto para “allanar el camino”.

Es el mismo concejo deliberante que lleva cajoneado más de tres años un proyecto de Preservación del Patrimonio Edificado (presentaciones expedientes Nº 186/19) y de adhesión a la Ley Provincial de Patrimonio (presentación expediente HCD. 194/19), pedido donde el Colegio de Arquitectos, el Concejo de Ingenieros, la Junta de Estudios Históricos, la Facultad de Artes y la Facultad de Ingeniería de la Ciudad de Oberá coincidieron en la importancia de proteger los edificios que nos ayudaron a construir la identidad de nuestra ciudad; pero cualquier diálogo es estéril cuando no hay voluntad de entender: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Es hora de que comprendamos que la modernidad bien entendida es conocer el pasado para vivir un presente coherente y planificar un futuro que incluya a todos. Ya es tiempo de dejar de destruir con los codos lo que nuestros abuelos construyeron con las manos.

Postura del Concejo Deliberante

Por su parte Santiago Marrodán, presidente del Concejo Deliberante de Oberá, se refirió a la segunda reunión con YPF y el ACA, y sostuvo que “estamos de acuerdo los 9 concejales de que tenemos que cuidar los lugares históricos y también lo que se ha declarado como patrimonio histórico de Oberá pero se trata de consensuar con todos los sectores”.

Dijo que en la reunión con directivos del ACA y de YPF “dejaron muy claro que lo único que no se va a tocar va a ser el tótem que está en el ingreso de la misma y enmarca lo tradicional o histórico, o sea que eso ya está consensuado tanto como el ACA  como con YPF” sostuvo.

“El concejo deliberante no tiene injerencia cuando se habla de un lugar histórico, sí cuando es un patrimonio histórico. Entonces nosotros vamos a proteger patrimonio histórico y vamos a acompañar la modernización de la estación de servicio, siempre y cuando, sea intocable el patrimonio histórico que es el Tótem” sostuvo.

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