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El Samic Oberá implementará oficina de control de calidad de partos

Tras una serie de reclamos por hechos de violencia obstétrica. “Queremos controlar la calidad de la maternidad mediante una encuesta. La idea es que las mujeres se sientan cómodas, no maltratadas”, dijo el director, Héctor González.

En las últimas semanas se registraron testimonios en reclamo por la atención en la maternidad del hospital Samic de Oberá, lo que derivó en la creación de un grupo de WhatsApp en el que decenas de mujeres comparten las vivencias que tuvieron al dar a luz. Asimismo, según manifestaron los administrados del grupo, analizan la posibilidad de avanzar con una denuncia penal colectiva por presunta violencia obstétrica.

Las experiencias relatadas son crudas y contradicen los parámetros dispuestos por la Ley 25.929 sobre Parto Humanizado.

Consultado al respecto, el director del Samic Oberá, Héctor González, reconoció su preocupación ante el reclamo público y anticipó la creación de un observatorio contra la violencia obstétrica que comenzará a funcionar a partir del 1 de marzo en el citado nosocomio.

“Si bien los datos estadísticos nos indican que los procesos científicos y médicos están bien encaminados, queremos fortalecer mucho más el vínculo entre la embarazada y los profesionales médicos, obstetras y enfermeras. Queremos evitar ciertas cuestiones que generan malestar y que la puérpera salga satisfecha”, mencionó González.

Con relación al observatorio, el mismo funcionará en una oficina a cargo de un personal externo, anticipó el director.

“Queremos controlar la calidad de la maternidad mediante una encuesta de varios ítems donde las mujeres expresen cómo se sintieron. La idea es que se sientan cómodas, no maltratadas y estamos mucho trabajando en eso”, subrayó González.

El Samic es el centro de derivación de los hospitales de nivel 1 de toda la zona Centro-Alto Uruguay, excepto San Vicente.

Experiencia Sardá

Según las estadísticas, en el hospital de Oberá se registran entre 2.300 y 2.600 partos por año, de los cuales del 30 al 32 por ciento son partos por cesárea.

En diálogo con El Territorio, el director recordó que desde el 2012 hasta el 2017 recibieron constante capacitación de personal de la Maternidad Sardá de Buenos Aires, en conjunto con el Ministerio de Salud de la provincia. Dicha acción posibilitó reducir la tasa de mortalidad materna y neonatal.

“Venían con un equipo de médicos, obstetras y enfermeros, se instalaban un par de días y observaban cómo se trabajaba con los pacientes. Luego nos presentaban un informe donde decían qué había para mejorar, lo que nos permitió capacitarnos mucho y mejorar los procesos  de gestión”, indicó González.

El asesoramiento de la Maternidad Sardá también derivó en la conformación de comités internos para analizar los diferentes procesos, como infectología y mortalidad, entre otros.

Dicho vínculo se cortó en 2017, por razones de presupuesto Nacional, al tiempo que la actual pandemia limitó otras cuestiones.

En tal sentido, puntualizó que “avanzamos muchos en la calidad de los procesos médicos, pero debemos mejorar las relaciones interhumanas”.

Al respecto, si bien la Ley de Parto Humanizado contempla que la parturienta puede elegir una persona de su confianza para que la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto, actualmente hay restricciones.

“Siempre podía entrar un acompañante y eso generaba un poco más de confianza en la mujer que iba a tener su bebé, pero con la pandemia no se permite”, agregó el director.

 

Qué es la violencia obstétrica
Según el Ministerio de Salud de la Nación, la violencia obstétrica “es aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”.

“Ésta constituye una de las tantas formas de violencia y   minación que sufren las mujeres y es producto de la intersección de otros tipos de violencias y vulneraciones: violencia de género, violencia institucional en el ámbito de la salud, vulneración de derechos sexuales y reproductivos, entre otros. La violencia obstétrica puede afectar a la mujer y a su hijo durante el embarazo, el parto e incluso el post parto. Se manifiesta mediante prácticas, conductas, acciones u omisiones,

sobre la mujer y el recién nacido, realizada por los profesionales de la salud que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, afectan el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres”, precisan los lineamientos del Ministerio.

Para consultas y denuncias, contactar al 0800-122-5878, línea gratuita para todo el país.

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