Sus graves antecedentes y la actitud desaprensiva que asumió tras atropellar a Alberto Rafael Ferreyra (48), quien falleció en el acto, harían inviable la excarcelación del sargento ayudante Juan M. (45), imputado por homicidio el accidente de tránsito y abandono de persona.

El siniestro vial que se cobró la vida de Ferreyra se registró minutos antes de las 19 del pasado 15 de enero, en la intersección de las calles Tierra del Fuego y Estanislao del Campo, en el barrio Loma Porá de Oberá.

La víctima manejaba una moto de 150 centímetros cúbicos y falleció prácticamente en el acto.

Por su parte, el policía conducía una camioneta Volkswagen Amarok y abandonó el lugar del hecho a toda velocidad. Su posterior captura fue posible gracias al aporte de las cámaras de seguridad de una vivienda de la zona.

Luego el acusado se negó al test de alcoholemia, lo que para efectos legales significa que conducía alcoholizado.

Al respecto, fuentes con acceso al expediente mencionaron la existencia de una prueba que complicaría su situación penal: las grabaciones de las cámaras de seguridad de una estación de servicio ubicada frente al Parque de las Naciones, donde el día del hecho el implicado habría estado tomando cerveza durante varias horas. Minutos más tarde se produjo el siniestro.

“Los investigadores tomaron conocimiento de que el viernes 15 el conductor de la Amarok permaneció desde aproximadamente las 14 hasta las 18 en la estación de servicio ubicada en la intersección de rutas 14 y 5, por lo que se requirieron las grabaciones de las cámaras de seguridad del lugar para sumar al expediente judicial”, anticipó un vocero del caso en diálogo con El Territorio.

Grave imputación
El imputado se encuentra detenido en la Seccional Quinta de Oberá y miércoles fue trasladado al Juzgado de Instrucción Uno, ocasión en la que designó a una defensora particular y se abstuvo de declarar.

Asimismo, le notificaron de la acusación que pesa en su contra: homicidio el accidente de tránsito y abandono de persona, delito que tiene una pena máxima de 6 años de cárcel.

La imputación contra el policía se apoya en los artículos 84 bis y 106 del Código Penal.

El primero establece penas de 2 a 5 años de cárcel para quien conduzca de “manera imprudente, negligente o antirreglamentaria (por ejemplo sin seguro, como este caso) y cause la muerte de otra persona; pero la pena aumenta 3 a 6 años si el conductor se da a la fuga, no intenta socorrer a la víctima o está bajo los efectos de estupefacientes o alcohol.

En tanto, el artículo 106 indica: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de 2 a 6 años”.

En esta primera instancia el expediente está a cargo del juez de Instrucción Tres de San Vicente, Gerardo Casco, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá.

Mató y huyó
Con relación al hecho en el que falleció Alberto Rafael Ferreyra, el accionar y la posterior fuga de Juan M. quedó registrado en las cámaras de seguridad de la zona.

Así comenzó la investigación que derivó en su detención, pasadas las 20.30 del viernes 15, en el barrio 40 Viviendas, donde también se procedió al secuestro de la camioneta.

En primera instancia el policía implicado fue trasladado a la Seccional Segunda, donde se negó a que le practiquen el análisis de alcoholemia, por lo que legalmente se determinó que conducía bajo los efectos del alcohol.

“Si el conductor se niega al test, se da por hecho que está alcoholizado. La normativa es taxativa en tal sentido, ya que de lo contrario no tendría razón de ser. Además, según lo que relataron sus camaradas que lo detuvieron, era evidente que estaba alcoholizado”, puntualizó una fuente.

En consecuencia, el imputado quedó alojado en la Seccional Quinta, dependencia que cuenta con un sector destinado a integrantes de las fuerzas de seguridad.

En tanto, se prevé que en los próximos días su defensa presente un pedido de excarcelación, beneficio que sería poco probable habida cuenta sus antecedentes penales.

Precisamente, el 22 de abril del año pasado el mismo policía fue excarcelado mediante caución tras permanecer detenido por 96 días como sospechoso de la presunta comisión de los delitos de cohecho, extorsión, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso sexual en perjuicio de internas de la Seccional Segunda, donde trabajaba.

Tres causas en un año
Además, por el mismo caso Juan M. afronta una causa paralela por infracción a la ley de estupefacientes en el Juzgado Federal de Oberá, ya que en el allanamiento a la Seccional Segunda hallaron picadura de marihuana en el casillero de guardia del mismo policía.

A consecuencia de aquel escándalo, la Jefatura de la Policía de Misiones ordenó su pase a disponibilidad, es decir la suspensión transitoria -que sigue vigente- hasta que la Justicia defina la situación penal del imputado.

En tanto, si bien hace un año que dejó de cumplir funciones en la fuerza por hallarse en disponibilidad, siguió percibiendo el 60 por ciento de su sueldo, como indica el reglamento institucional.

Dicha causa se viene tramitando con extrema lentitud ya que el Juzgado de Instrucción Uno no cuenta con juez natural y se suceden las subrogaciones, puesto que Alba Kunzmann de Gauchat inició sus trámites de jubilación.

Al mismo tiempo, las restricciones por la pandemia limitan el accionar judicial y en los últimos meses las actuaciones se redujeron a resolver pedidos de excarcelación, por lo que aún está pendiente la declaración de testigos.

De todas formas, oportunamente su defensa obtuvo el beneficio de la excarcelación bajo caución, instancia que en esta segunda causa parece poco probable por tratarse de un hecho que costó la vida de una persona y tuvo varios agravantes, como conducir alcoholizado, huir de la escena y no contar con seguro. También se tiene en cuenta el poco tiempo transcurrido entre ambos casos, ya que sería inédito obtener dos excarcelaciones en apenas nueve meses.

 

Sentido único tras deceso de Ferreyra

El siniestro vial que se cobró la vida de Alberto Rafael Ferreyra se registró en la intersección de las calles Tierra del Fuego y Estanislao del Campo, en el barrio Loma Porá de Oberá, esquina que en los últimos años fue epicentro de innumerables accidentes.

Precisamente, vecinos de la zona venían reclamando medidas de prevención, aunque recién la semana pasada el Concejo Deliberante resolvió en consecuencia y estableció que la calle Estanislao de Campo será de mano única, en sentido Río Cuarto hacia la avenida Tucumán.

La normativa surgió con posterioridad al deceso de Ferreyra y pretende descongestionar el tránsito en dicho sector.

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Daniel Villamea
Por Daniel Villamea

Territoriodigital


Categorías: Noticias Policiales

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