“Oscar agarró la cabeza del bebé con las dos manos, le estiró para arriba y le tiró al piso”, indicó María Dos Santos, replicando dichos de su hermana. El lunes declaran.

El sol del mediodía es impiadoso con el humilde caserío conocido como Nuevo Asentamiento, en el barrio Cien Hectáreas de Oberá. El calor sofoca hasta en la sombra y la humedad impregna de transpiración las ropas.

Los chicos, que son muchos, buscan un poco de alivio en el hilo de agua del arroyito que cruza el lugar y se pierde con dirección a San Miguel.

Los grandes arrastran el insomnio que les trajo el horror. Los rostros cansados por la imposibilidad de conciliar el sueño ante tamaña atrocidad.

Las ojeras por tanto llorar, como reconoció María, todavía incrédula ante la crueldad que le costó la vida a su sobrino, Oscar Dos Santos, el bebé de poco más de tres meses que fue asesinado y enterrado a orillas del arroyo El Barrero, jurisdicción de San Martín.

Por el hecho fueron detenidos Micaela Karina D. S. (23) y Oscar Héctor D. S. (32), los progenitores de la criatura, sospechados de homicidio agravado por el vínculo.

“Nació el 19 de septiembre y era re sanito. En las fotos se ve que era un bebé grandote, gordito. Era hermoso. Acá era el mimado de todos”, recordó haciendo un esfuerzo para contener el llanto.

A su lado, su hermana Vilma contó que “tomaba el pecho, comía yogur y purecitos. La mamá y él vivían con nosotros. Él estaba tan bien, era feliz. Pero justo el Día de Reyes (el miércoles pasado) era el cumpleaños de mi hermana, el tipo le buscó y ella se fue con el bebé. Fue la última vez que vimos al pobrecito”.

Ayer, en diálogo con El Territorio, las hermanas relataron la versión brindada por la sospechosa, quien aseguró que su concubino asesinó al bebé tomándolo de la cabeza con las dos manos y arrojándolo al suelo.

“Ese tipo es el diablo”

Pero antes de aquella secuencia mortal -que supuestamente surgió como castigo porque le molestaba el llanto del bebé-, habría existido una historia de maltrato, abuso, amenazas y más muertes, según el relato de los propios familiares de la mujer que ahora permanece tras las rejas.

“Ellos estuvieron juntos mucho tiempo, pero en el medio se separaban porque él le maltrataba mucho. Aparte le amenazaba para que esté con él. Incluso cuando el bebé tenía poco menos de un mes ella le denunció, por eso él estaba con prohibición de acercamiento. Igual le convenció para irse con él, capaz con amenazas”, opinó María.

En tanto, ante versiones en el barrio que dan cuenta que su hermana ya tuvo otros hijos de los cuales nadie conoce su paradero, reconoció que sí, que los dichos de los vecinos son más que chismes.

“Sobre el primer hijo que tuvo contó que él (por el mismo acusado) le mató; pero él, en cambio, dijo que vendieron esa criatura. En esa época vivían por Corrientes. Después de eso ella se fue a Buenos Aires. Al tiempo que volvió quedó embarazada y un día apareció sin panza. Le preguntamos y dijo que había perdido la criatura porque él le dio una paliza”, detalló María.

En consecuencia, más allá de corroborar las versiones que estuvieron circulando en torno a la misma pareja, el testimonio de la hermana no hizo más que ensombrecer una historia de por sí horrenda y alcances impensados.

Por su parte, Vilma aseguró que Oscar Héctor D. S. tenía un particular resentimiento con los menores, ya que “lo primero que hacía cuando discutía con alguien, como hizo conmigo, era amenazar a los hijos. Para mí ese tipo es el diablo, nunca me gustó que esté cerca, pero tenía mucho control sobre mi hermana”, lamentó.

Pedido de auxilio

Tal como informó este matutino en la edición de la víspera, Micaela Karina D. S. fue detenida el viernes pasado en el marco de la investigación de una serie de robos registrados en General Alvear.

Ese día la joven y su pareja llegaron a la chacra de Agostina N. preguntando cómo debían hacer para llegar a Santa Ana. O al menos esa fue la excusa.

En un momento dado, tras pedir un vaso de agua, aprovechó y le pidió a la dueña de casa que llame a la Policía, ante lo cual su concubino escapó corriendo. Luego, por el camino intentó asaltar a una mujer.

Según el relato de la propietaria de la chacra, mientras esperaban el arribo del personal policial, la chica le contó que entregó su bebé a una mujer de la zona, pero luego entró en contradicciones y afirmó que el hombre que estaba con ella la forzaba a robar bajo amenazas de lastimar a su hijo.

Además era evidente que tenía los pechos cargados de leche, lo que avalaba que tenía un hijo pequeño.

Otro dato significativo es que la misma testigo vio a la pareja un día antes, el jueves 7 de enero, sobre un camino vecinal y ya sin el bebé.

La joven fue detenida en averiguación de robo y trasladada a la Seccional Segunda de Oberá. Fue ahí que cobró relevancia el accionar de su hermana Vilma, quien fue a verla y le preguntó por el bebé, ante lo cual la madre le dijo que lo habían vendido.

“Yo publiqué que mi sobrinito estaba desaparecido y eso se viralizó. Pero recién ayer (por el martes) Micaela contó la verdad de lo que pasó. Estamos todos destruidos”, reconoció.

Presunta confesión

Y fue ante su hermana María que la joven se quebró y relató los detalles del horror más absoluto, tras lo cual acompañó a la Policía hasta el lugar donde hallaron los restos del bebé. El cadáver estaba envuelto en una manta, sepultado a una profundidad de 30 centímetros, aproximadamente.

“Micaela está muy golpeada, tiene moretones en todo el cuerpo porque cuenta que Oscar le pegaba mucho. Tiene marcas en las piernas porque él se iba a buscar comida y le ataba en el monte. Le hizo caminar desde acá, todo por los montes, siempre amenazada con lastimar al bebé”, mencionó su hermana.

Visiblemente conmovida por una tragedia incalificable, precisó que el martes el Juzgado de Instrucción Uno le otorgó la libertad a Micaela ya que no había elementos para sostener la detención, instancia que aprovechó para pedirle que diga la verdad sobre el paradero de su hijo.

“Le hablé con el corazón y le dije que era el momento, que no tenga miedo y que diga la verdad. Ahí se quebró, se largó a llorar y un policía nos llevó a una oficina. Ella se arrodilló y pidió perdón, que ella no pudo hacer nada para salvar a su hijo. Contó que el bebé estaba inquieto, le empezó a dar la teta y Oscar agarró la cabeza del bebé con las dos manos, le estiró para arriba y le tiró al piso. Desesperada, ella le alzó y le mojó la cabecita en el arroyo, pero el bebé no respiraba. Sólo le sangraba la nariz”, precisó abatida.

Siempre según lo que le habría relatado su hermana, agregó que “ahí nomás él le dijo que había que enterrar el bebé, hizo un pocito con el machete y le puso ahí. Dice que después tapó y zapateó sobre la tierra para aplanar bien el lugar. Como si había enterrado un perro muerto”.

Hoy la autopsia

Tras la terrible confesión, la Policía trasladó a Micaela y a María hasta la zona del arroyo El Barrero, donde la madre del bebé señaló el lugar exacto donde estaba sepultado.

En consecuencia, desde el juzgado interviniente ordenaron la inmediata detención del implicado, quien entrada la noche del mismo martes fue detenido en una zona de malezas del barrio San Miguel. Al verse rodeado el presunto asesino trató de darse a la fuga pero fue capturado.

En tanto, la progenitora volvió a ser detenida y alojada en la Seccional Segunda, pero esta vez acusada de un delito mucho más grave.

Ayer, la joven aceptó los servicios de una abogada particular que se ofreció a asistirla, mientras que el sospechoso sería asesorado por la defensora oficial en turno.

Asimismo, desde hoy el expediente estará a cargo de la jueza Correccional y de Menores de Oberá, Adriana Zajaczkowski, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno. Recién el lunes los sospechosos serían citados a indagatoria.

Con relación a la data y causa de muerte del bebé, ante sus familiares la propia madre habría manifestado que el homicidio se produjo el jueves pasado, lo que coincidiría con el estado de descomposición en que fue hallado el cadáver.

Es decir que el miércoles salieron de la casa en Cien Hectáreas, pasaron la noche a la intemperie en alguna chacra y al otro día el bebé fue asesinado, tal vez por estar inquieto e incómodo en un entorno inapropiado. Imperdonable final. Demasiado dolor.

De todas formas, todas las certezas se develarán con la correspondiente autopsia prevista para la jornada de hoy en la morgue judicial de Posadas.

Luego, el cuerpo será remitido a Oberá para el correspondiente velatorio e inhumación en el cementerio local, lo que podría concretarse esta misma jornada.

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Daniel Villamea
Por Daniel Villamea
interior@elterritorio.com.ar
Diario El Territorio

Categorías: Noticias Policiales

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