*La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… *Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos. (Charles Chaplin)
Todavía inmersos en la celebración navideña,  pero ya convocados para despedir el año y recibir el nuevo, les ofrecemos esta perlita que es la reflexión de quien fuera el actor genio de la pantalla muda, Charles Chaplin con la que iniciamos la nota.
Pedimos leerla y releerla como para que el mensaje que trasmite sea tomado con decisión y esa posición abierta puede servirnos para darnos fuerza en la pretensión de ayudarnos a resolver los mil y un pensamientos de sobre cómo nos va yendo en este mundo azotado por la pandemia y el mal humor que provoca en la gente que ve en ella un enemigo cuyas armas desconocidas barren con todo lo conocido así  cómo debemos actuar para hacer que, próximos al año nuevo, encaremos lo mejor posible ese nuevo tiempo de vida que se nos presenta.
Que eso es privilegio del hombre, el tejer sus realidades, sus deseos, sus preocupaciones y hasta sus fantasías como programa a ejecutar en los 365 días venideros a partir del tan esperado primero de año, programa cuyo lanzamiento simbólico lo imaginamos en esa mesa familiar, en esa mesa de amigos, ubicada aquí o allá que pareciera darle vigor a nuestros sueños.
Y es en esa mesa del 31 por la noche en que surgirán interna y externamente distintas posiciones como siempre suele ocurrir en estas ocasiones, imaginamos al menos dos de ellas: la de los eufóricos  que sintetizan su programa con aquello de “año nuevo, vida nueva“ y brindan desinhibidos arguyendo que “la mandioca no cocina bien…
… ¿la mandioca?, simple, muy simple. Lo explicamos: más allá del indiscutido reinado misionero de la yerba mate, creemos que es la mandioca sin dudarlo la primera princesa del paladar regional, que la ha adoptado en casi todo su repertorio culinario, en el que se la ve compañera del asado en donde aparece con lozano cutis, se la ve hecha tortilla, se la ve en ensalada y hasta se ve que la dejan frita, pero, dejemos de hablar del tubérculo que más de un suspicaz lector puede relacionar con  la jerga política en la que el verbo “mandiocar”- hizo furor en el pasado tiempo electoral, ya folklóricos, por cierto, todo un logro regional que luce una rimbombante conjugación- hace y deshace “roscas” que da que hablar… En una ocasión y ante la incógnita del porque se utilizó la mandioca para lograr ese aserto, nos dijeron que las buenas peladoras del tubérculo toman el cuchillo y de una sola operación dejan sin vestido a la mandioca y cae la cáscara enroscada… ¿será? (aceptamos que la rosca política que se fabricaba a labia y mano, está pasada de moda y en estos tiempos electrónicos debiera cambiar de nombre, sin embargo todavía ¡y vaya que se la utiliza! ¿o no?.
Como advertimos que nos estamos yendo por las ramas de la mandioca, ¿ramas? bueh! dejémoslo así, damos un  violento giro con el fin de no olvidar el fin de la nota que no es otro que asomarnos al año nuevo como se asoman padres y familia a un recién nacido.
Y ya esgrimiendo un rictus de seriedad aunque fuere por unos párrafos, recordemos que se aproxima un año electoral.
Como se ve el 2021, como año político que será, nos tendrá pendientes de las hoy bastante desacreditadas encuestas debido al mal uso que se hace de ella en muchos casos ; de la dinámica esgrimida por los candidatos ante los periodistas, sabiendo diferenciar en sus respuestas a los de oficio que le han dado tanto lustre a nuestra cultura ciudadana, de los improvisados, aquellos que  la cultura  de así como en las redes sociales que provocarán, por cierto reyertas de todo tipo entre oficialismo y oposición.
En tiempos en los que se ha asomado una nueva época en la cual al protagonista –la gente- se le hace otear rumbos y en su afán de hacerlo ocupa distintos métodos para tratar de curar  lo que considera o no injusticias sociales, interviniendo así “piqueteros” por acá, “indignados” por allá, queriendo buscar cambios, loable esfuerzo comunitario que en el engranaje socio-político en un mundo milenario aparece como una brisa, pero que sin embargo puede cuajar en toda una tormentosa lucha de ideologías. No, no vamos a repetir lo de galgos y podencos del rey español de entonces, pero salta otra vez a nuestro primer plano.
Nueva época resultante de las elecciones en la que los gobiernos de los países menores, tratan de recelar sus fronteras nacionales ante el intento subliminal de las mayores tratando de dar fin así al supuesto amenazante de una globalización despareja y apuntando a ser partícipes de la torta económica- socio-cultural que se les está escurriendo.
Nueva época en la que se sigue pregonando el cese del colonialismo pero éste pareciera que ni se inmuta.
Nueva época en la que sigue existiendo el poderoso veto en manos de los pocos que tienen así a su merced a los muchos.
Nueva época en la que se sigue bregando el cese del hambre y la miseria mientras la desnutrición sigue implacable su batalla de destrucción de seres humanos en el mundo
Nueva época en la que se sigue hablando de libertades, pero se atenta hasta sin decoro contra ellas.
Nueva época en la que sigue habiendo en el mundo los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco.
Sin embargo y a pesar de tanto barullo, el balance para los sudamericanos y por lo tanto para los argentinos es beneficioso desde que y como consecuencia de la gran crisis económica que coloreó de rojo a países del hemisferio norte no hace tanto, ha surtido el efecto de una advertencia y hoy se ensaya en algunos casos otros sistemas y otras alternativas económicas, sociales  y políticas, imprescindible instancia para los países del primer mundo occidental, azuzado por la competencia oriental y obligados a aceitar mercados y buscar nuevos.
¡Vaya! una buena se dirá el lector, es que no es nuestra intención  aparecer de agoreros, todo lo contrario, sí, queremos significar que la gente está comprendiendo que esta muchas veces vapuleada democracia en que en nuestro país tiene una vigencia de 37 años, va permitiendo a la gente tomarse en serio el artículo de la Constitución Nacional que dice “el pueblo es el que sustenta la soberanía”… y lo está demostrando. En buena hora.
Cerrando la nota y como queriendo darle un toque de sentimiento general y profundo al año político que se avecina, así como compartirlo con ustedes, damos paso a las reflexiones del Mahatma Gandhi:  “Señor *Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. *Si me das fortuna, no me quites la razón. *Si me das éxito, no me quites la humildad. *Si me das humildad no me quites la dignidad. *Ayúdame  siempre a ver la otra cara de la medalla. *No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. *Enséñame a querer a la gente como a ti mismo y a no juzgarme como a los demás por no pensar igual que yo. *No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso. *Más bien ayúdame, que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.”
¡Feliz Año Nuevo! Es el deseo de los que hacemos Pregón Misionero deteniéndonos especialmente en el gobierno provincial, en la intendencia municipal de nuestra ciudad y las demás autoridades que sacan un conejo de la galera para gobernar en tiempos de pandemia y aguda crisis de todo orden  haciendo prevalecer lo local y regional, extensivo y con sincero afecto a nuestros lectores y avisadores lo que nos permite vivir periodísticamente durante ya 54 años.

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Categorías: Columnas de Opinión

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