El único condenado por el brutal homicidio de “Marilyn” Bárbaro. Desde el SPP precisaron que de no ser por las restricciones de la pandemia el condenado ya gozaría del beneficio. La hermana de la víctima podrá solicitar medidas para reforzar su seguridad

Ingresó a la cárcel sabiendo que ya cumplió la mitad de la condena, lo que le da derecho a acceder a fase de confianza, es decir salidas transitorias. Y enseguida la libertad condicional. Un acuerdo redondo.

Así, el pasado 10 de junio, tras homologarse la pena por homicidio simple y robo, Rubén Oscar Schnimg (36) ingresó a la Unidad Penal II de Oberá como condenado por el brutal homicidio de María Elena “Marilyn” Bárbaro (54), perpetrado el 17 de abril de 2004.

Atrás quedó un proceso marcado por instancias y recursos que demandaron más de 16 años para arribar a la sentencia de uno de los hechos más emblemáticos de la historia criminal de la provincia de Misiones.

Si bien hubo cinco sospechosos, los cuales pasaron varios años privados de su libertad, cuatro de ellos fueron sobreseídos y sólo Schnimg fue juzgado, ya que desde un primer momento fue el único que reconoció haber estado en el lugar del hecho, lo que complicó su situación procesal.

La autopsia practicada sobre el cuerpo de la víctima confirmó el horror. Sin embargo, para el Tribunal Penal subrogante no existió ensañamiento ni alevosía, como sí se probó en la instrucción. Por ello, Schnimg fue sentenciado a 13 años y quedó alojado en la cárcel de Oberá.

Y el imputado conoce bien el lugar, donde permaneció entre 2004 y 2011 con prisión preventiva, lapso en el que ya superó la mitad de la pena impuesta en junio, por lo que está en condiciones de gozar de salidas transitorias y laborales.

En consecuencia, a fines de octubre el Tribunal Penal Uno elevó un pedido de informes a la Unidad Penal II con el objetivo de evaluar si dan las condiciones para otorgar dichos beneficios.

Paso previo
En el citado oficio, fechado el 20 de octubre, el juez Jorge Villalba, presidente del Tribunal Penal por subrogación legal, solicitó a la dirección de la cárcel de Oberá que informe sobre la conducta y concepto del interno Schnimg.

También requiere un informe social y que los profesionales pertinentes dictaminen si constituye un peligro para sí mismo o terceras personas.

Además, solicitaron un informe de la situación habitacional del domicilio fijado para las salidas transitorias, como también cuáles son los medios de transporte público disponible entre la residencia y la cárcel.

Al respecto, desde el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) precisaron que de no ser por las restricciones de la pandemia el condenado ya estaría gozando de salidas transitorias.

Por otra parte, el citado oficio atiende lo dispuesto por la Ley de Derechos y Garantías de las personas víctimas de delitos, que en este caso alcanza a la señora Judith Bárbaro, hermana de Marilyn Bárbaro, a quien el Tribunal citó para informar sobre el beneficio solicitado por el imputado.

Asimismo, en caso de considerarlo la hermana de la víctima podrá requerir a medidas de protección de su integridad y de su familia.

Fallo polémico

Con relación a la sentencia, para dos de los tres integrantes del Tribunal Penal subrogante no existió ensañamiento ni alevosía, tal como se probó en la instrucción.

El Tribunal que juzgó a Schnimg estuvo integrado por los camaristas Jorge Erasmo Villalba, Mónica Viviana Drganc Fernández y Graciela Ivonne Heppner, quien se opuso a la instancia del juicio abreviado y al cambio de calificación avalado por el fiscal Elías Bys.

“Para mí sí hay elementos suficientes para la calificación de ensañamiento y alevosía, están fundados en las pruebas que consideré de acuerdo a la sana crítica racional, lo cual me llevó a votar en disidencia”, subrayó oportunamente Heppner.

De no ser por el cambio de calificación y la chance del juicio abreviado, Schnimg podría haber sido condenado a prisión perpetua.

Así como desde un primer momento el caso Bárbaro estuvo signado por suspicacias, trabas y recursos, la sentencia atenuada generó un airado repudio en la comunidad obereña.

Por su parte, Heppner explicitó su desacuerdo con el cambio de calificación y el juicio abreviado que acordó el fiscal Bys con el imputado y su defensa.

“Varias razones me llevaron a estar disconforme con el encuadre legal estipulado en el acuerdo. En principio, la pena que le correspondería en el hipotético caso de que se realizara el debate, es superior a lo que corresponde para el juicio abreviado. También discrepo en cuanto a la extracción de la alevosía y ensañamiento para la calificación legal, y en ese caso no hubiera habido juicio abreviado. Estuve en contra de la modificación de la calificación del delito y por eso rechacé el acuerdo”, precisó.

Consideró que el debate oral era la única posibilidad de acceder a todas pruebas y decidir en consecuencia, por lo que se opuso al juicio abreviado.

Descripción del horror
La participación de Schnimg en el homicidio de Marilyn Bárbaro nunca estuvo en duda, ya que desde un primer momento el propio imputado se ubicó en la escena del crimen como “campana” de sus cómplices.

Para avalar la calificación de ensañamiento y alevosía, Heppner reconstruyó los últimos instantes de vida de la víctima.

El 17 de abril del 2004, alrededor de las 20.30, el asesino se hallaba escondido frente a la casa de Marilyn y esperó que se retiren sus hermanas, Judit y Delia, para entrar en acción. “… todo es observado por el imputado agazapado y escondido en un terreno baldío frente a la casa que se encontraba con la puerta abierta de par en par y el portón alto de la casa sin llave y aprovechando de la indefensión de la víctima -sola, discapacitada con una pierna amputada y sin las muletas o silla de ruedas a modo de ayuda- ingresa al inmueble con intención de robo, pero antes de consumarlo decide propinarle un feroz castigo con un elemento romo que le produce una fractura conminuta (en la que el hueso se fractura en dos o más fragmentos) del hueso occipital con cabalgamiento de los huesos parietales sobre los fragmentos del occipital, además de una efracción en el cuero cabelludo y los tejidos blandos de la zona”, se detalla.

Asimismo, citó que para la mayoría de los autores el ensañamiento se da cuando el delincuente prolonga deliberadamente los padecimientos de la víctima.

“Es un modo cruel de matar. Es el deliberado propósito de matar haciendo sufrir, o dicho de otra forma, haciendo padecer sufrimientos físicos o psíquicos a la víctima. Es posible (como en este caso) cuando la víctima no está en condiciones de defenderse, con el que se mata complaciéndose en la agonía y por ende alargándola”, indicó Heppner.

Cuatro absueltos

La voluminosa causa por el homicidio de Marilyn Bárbaro tuvo cinco procesados.

Además de Schnimg, también fueron implicados Matías Ortiz, Gabriel Piotroski, Patricio Do Santos y Daniel “Chaparro” Núñez.

Al inicio de la instrucción el primero declaró que ofició de “campana”, pero luego se desdijo. Afirmó que la defensora oficial le recomendó que diga eso “porque así iba a zafar”.

Luego del hecho condujo el auto de la víctima, aunque argumentó que pensó que era el coche de Piotroski.

Se estima que el móvil del homicidio habría sido el robo, ya que la víctima tenía dinero de la venta de pinos.

Durante la instrucción, peritos de Gendarmería Nacional Argentina encontraron cabellos de la víctima en el interior del Ford Escort que conducía Ortiz, prueba que luego fue impugnada por la defensa debido a un fallo en la cadena de custodia.

Argumentaron que se había violado una de las fajas de seguridad del coche que estaba en resguardo del Escuadrón 9 Oberá, lo que terminó favoreciendo al dueño del auto.

Ya sin sustento científico, todo el peso de la acusación se apoyó en

la figura de Schnimg, quien estuvo preso siete años, hasta que fue beneficiado con la excarcelación bajo caución juratoria.

Previamente, en octubre de 2008, la jueza Kunzmann de Gauchat había ordenado el sobreseimiento y la liberación de Ortiz, Piotroski, Do Santos y Núñez. Piotroski y Ortiz habían estado recluidos en una clínica privada, mientras que los otros procesados permanecieron en la cárcel de Oberá.

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Daniel Villamea
interior@elterritorio.com.ar
Territoriodigital


Categorías: Noticias Policiales

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