Mientras la NASA a través de sus enviados al espacio ordena hacer piruetas para colocarse por arriba de un asteroide y sacarle impresiones que podrán estar próximamente a nuestro alcance, y que francamente no solo nos asombra, sino que nos enorgullece desde el ángulo del intelecto y, por sobre todo del avance cada vez más acentuado en esta cotidiana lucha de esfuerzos humanos investigando, para seguir conociendo, ese más allá que nos corona  el espacio y que a través de los siglos que fueron pasando tanto ha servido para loar lo desconocido y hasta darle un sesgo de romanticismo a ese observar el cielo, la luna, las estrellas y aportarle renglones con ello a la poesía pero que están más allá de nuestra vida diaria, eso puede parecernos a nosotros, los de abajo, actuales hostigados por el coronavirus que no solamente nos invade y pretende acompañarnos hasta la última morada mientras nos trata de cerrar todos los caminos de acceso que teníamos a disposición para disfrutar la vida por lo que dedicamos nuestro tiempo a trabajar para esquivar la “malaria” haciéndole un guiño despectivo que esperamos surta efecto lo más pronto posible y no tengamos que jugar un “segundo tiempo” por rebrotes de la pandemia.
Mientras esperamos otra ola de sensaciones como para continuar desparramando opiniones, aprovechemos el tiempo de recreo para ocuparlo recordando el reinicio del fútbol, algo tan taquillero en todos sus niveles, y que sin dudas se convertirá – ya lo está haciendo- apenas en una suave caricia para los millones  de futboleros que habitan nuestro suelo y que, por lo tanto, podrán distenderse como en tiempos viejos frente al televisor y olvidarse en tanto de un mundo al que lo estamos obligando a opacar su color rosa que tanto enamoró en siglos pasados
Sin embargo eso no debiera ser motivo como para que dejemos de seguir vertiendo opiniones como lo venimos haciendo desde hace 44 años, pero la realidad nos dice que alejados como estamos del centro neurálgico de las información nacional esperamos que se siga acentuando el brote de federalismo en que está empeñado el gobierno nacional y que la fluidez de la información social y política tenga cada día más agilidad informática como para que este interior que tanto construye y aporta, esté viviendo al minuto junto a  aquellos argentinos que, por estar en ese centro neurálgico del país , hoy  lamentablemente más dedicado a profundizar la grieta, esa que permite extender rencillas localistas que si bien cuenta con algún capitoste de envergadura que pretende neutralizar algo, se diluye por parte de la gente del puerto que históricamente fuera y que aún puede olvidar que ese centro neurálgico desenvuelve su gimnasia rítmica cívico política sin contar, sino en mínima instancia, con el pensamiento y acción de las provincias que además de cumplir con la misión republicana que les compete no incide mayormente en la toma de decisiones que, a pesar de los intentos que pueda hacer el gobierno, elegido por el pueblo, de federalizar el país de tal suerte que las provincias, sobre todo las pequeñas no sean meramente convidados de piedra y a la par de bregar por el apoyo gubernamental nacional, tengan participación más activa en las decisiones nacionales en las distintas áreas de gobierno, no solamente a través de un par o más de diputados  y que ese centro neurálgico no olvide que el quehacer argentino, que la función del gobierno debe ser pormenorizada en la divulgación periodística no como un show mediático en el que, unos de un lado y otros del otro de la grieta, a  más de cumplir con su función de lectura del libreto impuesto procedan a continuación hasta a tergiversarlo, ridiculizarlo y faltar el respeto a las instituciones de la Constitución, discuta y opine como si fuese parte activa en el en el proceso político nacional.
Cerrando la nota y teniendo en cuenta que, como la bautizamos hace tiempo, esta provincia de Misiones en la que vivimos es en este mundo convulsionado un ejemplo de convivencia cívica responsable, trasladamos por último nuestra idea sobre al varón/ mujer argentino a quien le otorgamos (perdonen nuestro desplante) calidad y capacidad muy fina para convivir en este mundo difícil pero al que habría que hacerle una pregunta, así de corta, así de simple: ¿qué ha hecho usted por su país?.

21 de Octubre de 1848
Juan Bautista Azopardo
Falleció en la mayor pobreza y oscuridad una de las glorias de la Armada Nacional, el coronel Juan Bautista Azopardo. Cuando el gobierno revolucionario surgido el 25 de Mayo de 1810 resolvió armar una escuadrilla que tendría la finalidad de operar en los ríos Paraná y Paraguay,  en combinación con la expedición a esta última provincia, bajo el mando del general Manuel Belgrano, es decir cuando se improvisó la primera armada argentina, tan difícil tarea fue confiada a los talentos de Francisco de Gurruchaga, diputado por Salta que tenía conocimientos náuticos y había participado en la campaña de Trafalgar. Finalizados esos aprestos, el comando de la escuadrilla, fue dado al corsario maltés Juan Bautista Azopardo, a la sazón, teniente coronel, de 37 años de edad. Se había distinguido a las órdenes de Santiago de Liniers cuando las jornadas de reconquista y defensa de la ciudad de Buenos Aires. Eligió entonces a sus capitanes, y a fe que con acierto, pues los dos que estaban designados estaban llamados a destacada actuación en nuestra historia, Hipólito Bouchard y Ángel Hubac, ambos franceses.
La primer escuadrilla nacional quedó constituida por la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra Americana. Contándose con 33 cañones y 195 tripulantes.
Había nacido en Sengla, isla de Malta, el 20 de febrero de 1772.
Llegó al Río de la Plata a fines del Siglo XIX, tomando patente de corso al servicio de España, en cuyas funciones se dedicó a la caza de buques británicos que traficaban entre Europa y la India.

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Categorías: Columnas de Opinión

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