La construcción de natatorios es un rubro de gran movimiento en estos tiempos de pandemia: las empresas no dan abasto y los insumos y equipamientos no sólo escasean, sino que también aumentan de precio permanentemente.

Las altas temperaturas que registra la región, la extendida situación sanitaria que imposibilitará vacacionar fuera de las fronteras nacionales o incluso provinciales, la devaluación del peso, el aislamiento preventivo y la prohibición de eventos sociales en clubes, entre otros factores, motivaron que mucha gente decidiera invertir sus ahorros o solicitar préstamos y lanzarse a la concreción del natatorio propio.

“La demanda se duplicó: en nuestro caso, teníamos un promedio medio-alto en los últimos tres años e hicimos 36 piscinas por año, pero hoy, a mediados de octubre, ya vamos por 60 y llegaremos a 80 aproximadamente para fin de año”, graficó Alejandro Ruzak, referente de una empresa familiar de tercera generación, dedicada hace 19 años a la construcción de piscinas. Y eso que sólo “estamos abocados a la Zona Centro: estamos construyendo en Campo Grande, San Javier, Alem, Apóstoles y estamos rechazando algunos trabajos más lejanos”, agregó.

“Lo que más piden son piscinas familiares de 5×3, 6×3, 7×3, que en caso de recibir visitas es cómodo”, detalló Ruzak, quien advirtió que “el problema es el desabastecimiento que hay en el país, porque la demanda no es sólo en Oberá o Misiones y cuesta mucho conseguir bombas, filtros… Las fábricas no están tomando pedidos hasta febrero y hay que buscar opciones en Paraguay o Brasil para conseguir insumos”.

La construcción lleva su tiempo y depende de las condiciones meteorológicas. “Siempre trabajamos con honestidad, no prometemos plazos que no podemos cumplir, dependemos mucho del clima. Estamos en el rubro desde 2001, por lo que se fue perfeccionando el sistema. Hoy tenemos un sistema mixto que anda muy bien y no tuvimos ninguna pérdida o filtración, eso nos alegra. Una pileta lleva entre cuatro y cinco semanas, es el tiempo estimado”, calculó Ruzak.

 

Mantenimiento en dólares

Según el especialista, el mantenimiento no es oneroso: “Lleva tres productos, uno que va una vez al mes, otro una vez por semana y lo básico el cloro que va día por medio, prestar atención a que el agua esté en movimiento”.

Por su parte, Claudio Batista, trabajador de un comercio de venta de insumos y equipamientos para piletas, señaló que “hay faltante de equipamientos por la alta demanda. Elementos para mantención hay, pero son en precio dólar y todo el tiempo suben. En años anteriores, era en diciembre el aumento de pedidos y ahora ya se da en octubre”, reveló.

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Diario Primera Edición


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