En Oberá existen 63 asentamientos irregulares, de los cuales 13 son en terrenos privados y 50 en espacios públicos municipales y provinciales. En muchos casos, desde el ámbito municipal se han encontrado que se repiten las personas que avanzan en la ocupación clandestina de tierras, reclamando derechos humanos y sociales de tener un pedazo de tierra para vivir dignamente con su familia, y muchas de esas personas han vendido las tierras que usurparon anteriormente, bajo la modalidad de la venta de las mejoras, es decir, una casa precaria y sus anexos, incluso se ha visto que las ofrecen en venta en las redes sociales, porque de decir o suscribir algún papel de que venden la tierra estarían incurriendo en otro delito, que es la estafa. Es decir, los ocupantes de tierras ilegales están muy bien asesorados legalmente y saben cómo actuar.
La metodología es siempre la misma, ocupan un espacio público o privado, montan unos toldos precarios, llevan a sus hijos pequeños y muy pocas cosas, como para que se pueda observar la precariedad en que viven. Luego, convocan a los medios de comunicación, de manera tal de que se pueda mostrar, y contar la situación de precariedad del lugar, que no tienen agua, ni luz. Además de las precarias viviendas, en donde supuestamente viven con sus hijos en condiciones inhumanas, presentándose y mostrándose como víctimas de la pobreza.
Una vez realizada la presentación formal ante la sociedad comienzan a demandar, de manera urgente, agua, luz, alimentos, ropas. No solo buscando la solidaridad social, sino también la protección mediática y de algunos trabajadores de prensa, de manera tal que el problema pasa de ser un tema delictivo de apropiación y de usurpación a un tema social y de pobreza, para sacarlo del ámbito judicial, con el pretexto de que no se criminalice la pobreza. Y el problema de ser judicial, pasa a ser un problema político, en el cual la justicia dice que lo tiene que resolver la política, y la política o los gobiernos piden que la justicia actúe y ordene el desalojo. Mientras tanto, se aprueban leyes que impiden los desalojos por determinados tiempos. Es decir, todos se lavan las manos, mientras el negocio de la venta de tierras se sigue dando.
Lo cierto es que las usurpaciones de tierras privadas y públicas se están naturalizando, proclamando ser beneficiarios de derechos sobre propiedades ajenas. Hoy son 63 predios usurpados, que se desconocen en muchos casos las identidades de las personas, porque cuando la Policía actúa por orden judicial, los ocupantes de las tierras ilegales no dan sus identidades, o bien, dan otros datos filiatorios, sabiendo que están cometiendo un delito y que podrán tener problemas con la justicia.
Como comunidad que conforma el estado, deberíamos decidir qué postura tomar en torno a la apropiación de tierras privadas y públicas, si se sigue mirando para otro lado o se aplican las leyes vigentes, o se dictan otras que contemplen la realidad y la solución de esta problemática, que debe ser resuelta por la política, dando las herramientas a la justicia, pero luego, seguir respaldándolas desde la comunidad y la política.

La construcción ideológica de la grieta
Entre marchas y contramarchas la controversial de la grieta es que su construcción fue planeada para poder acceder al poder, está claro, cumpliéndose una vez más el axioma: Divide y reinarás. Y para ello se debe contar necesariamente con el acompañamiento político del poder económico y la complicidad, y como ejecutores, a los medios masivos de comunicación a través de sus diferentes programas de distinta penetración social, fundamentalmente, desde los informativos, de entretenimiento, de interés general, periodísticos, enfocados en algunos programas, en particular en aquellos en los que los espectadores no están bien informados, son más vulnerables y, por ende, más fácilmente manipulables. Eso explica por qué en muchas de las manifestaciones, cuando le preguntan el motivo de las marchas algunos contestan cualquier barbaridad y que luego son usadas por las redes sociales y medios oficialistas para desacreditar las famosas marchas convertidas en multireclamos, que buscan sumar y convocar a la mayor cantidad de manifestantes posibles para demostrar que tienen fuerza, convocan a todos los descontentos existenciales, y así buscan lograr una protesta de intereses distintos para apuntar contra el gobierno nacional, la política sanitaria y las consecuencias económicas producto de la pandemia. Además, contra la decisión gubernamental de una cuarentena que se fue extendiendo, y que hoy se busca desconocer los porqués de dicha decisión al inicio de la pandemia, que afectaron económica y financieramente a diferentes rubros, mientras se fue abriendo de a poco la economía y la reactivación del mercado interno. Mientras otros rubros muy perjudicados siguen esperando la apertura como el caso del transporte aéreo y terrestre de media y larga distancia, como así también el sector turístico, que, en el caso de la provincia de Misiones, se van reactivando de a poco, mientras a partir del día del lunes comenzarán los vuelos de cabotaje que se espera que favorezcan la actividad turística.
Se esperaba el fracaso de la cuarentena, mientras se marchaba pidiendo más libertades y apertura de la economía, a medida que se fue flexibilizando el distanciamiento social y abriendo la actividad económica, comenzaron a aumentar los contagios y las muertes que, al parecer, eran lo que pretendían los autodenominados republicanos anti cuarentena, que hoy critican la cantidad de afectados por la pandemia en la Argentina, y siguen cuestionando las medidas sanitarias.
Pero todo sirve para dividir, agrandar o sostener “la grieta”, que es la propuesta política que dio resultados electorales, llevando al poder a dirigentes creadores y sostenedores de la promocionada grieta, pero que fracasaron como gobernantes, pero la ideología de promover divisiones y de promover el odio es lo que los mantiene unidos y alimentan las expectativas y esperanzas electorales de poder volver al manejar el poder.
Los sectores del peronismo decidieron realizar una marcha de celebración del día de la lealtad peronista que será el próximo sábado 17 de octubre, con la idea de mostrar una mayor convocatoria de apoyo al gobierno nacional. La convocatoria surge más allá de las sugerencias de no caer en la misma actitud de los sectores opositores, parte del peronismo siente que no pueden perder la calle y el poder de movilización social
En todo caso, los ciudadanos deben saber que la búsqueda de calificar a las personas y clases sociales, son la pretensión de ubicarlos de un lado de la grieta, ya que sin esa clasificación e incluso descalificación no existiría ninguna grieta y seríamos todos argentinos e hijos de Dios.

Artículo visitado 73 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top