No tendrían más que cinco años y los vimos ya jugando con un celular y pronto avanzó con fuerza nuestra imagen, no digo a los cinco, pero sí a partir de los 7 y hasta los… jugando a la rayuela, al balero, a la escondida y por cierto no nos amargó la imagen que, como todos los recuerdos, aparece muy oronda  para avivarlos, sí, nos llevó a recorrer desde el cordón umbilical de nuestra vida hasta el significativo avance que ha permitido la técnica y que está haciendo del XXI un siglo de asombro y más asombro del habitante terreno ante las cosas que se nos cuentan del desde donde apoyamos los pies hasta el más allá en el universo que, indiscretamente, se lo va mostrando con las desventajas propias que produce ese conocimiento que nos trae aparejado un mundo (nuestra Tierra) a la que veíamos incólume coqueteando con el sol y cumpliendo fielmente con su vuelta de calesita (ah! la antigüedad) ofreciéndonos el día y la noche, en cada una de las cuatro estaciones que supimos conseguir y que nos dan el motivo para nuestra crítica inmutable (algo que hemos heredado y “perfeccionado”) y que en el invierno nos hace añorar el verano y en el verano nos hace añorar el invierno, pero a la vez nos está produciendo un escozor cuando nos echan en cara (a los humanos) y con razón, las  falencias que produce a la naturaleza, ese quite sin piedad de los recursos que nos había prodigado y que la va dejando degradada y estéril, pero por sobre todo incapacitada en grado sumo para proveernos de esos recursos que también supimos conseguir y que afectan cada día más a los que sí y a los que no tienen participación en el reparto del producido económico de tamaña “viveza” palabra que en este caso tiene el significado contrario, cierto que quienes sacaron frutos de ella podrán hoy jactarse y amontonar dólares (perdón pesos, pero estás quedando en el banco de suplentes)

La Pandemia:
… ¡basta ya!, la voz del subconsciente nos llama a la reflexión y, como siempre lo hacemos, detenemos nuestro libro de quejas pensando en que nuestro país, como tantos y tantos otros países que integran nuestro mundo están sufriendo la saña de la pandemia que los está castigando con sus virus, rápidamente tomamos la onda y nos ponemos a pensar que si bien ese virus ataca a todos, sus principales víctimas están allí donde hay más población abigarrada y, por lógica, la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires son las que más afectadas, de todas maneras y mediante la sufrida y casi heroica batalla que el gobierno nacional, y por supuesto los cuerpo de asistentes sanitarios, a riesgo de vida, está actuando con toda dedicación y haciendo caso omiso el embate mediático porteño que con su prédica, pareciera vivirse tiempos electorales, en su afán de volver a vivir la vida anterior a la pandemia alegando que tales medidas afectan la libertad ¡Ah libertad cuantas voces se alzan invocándote pidiendo que no se los cuide que basta ya de cuidarlos de la pandemia y, lo que nos parece más triste resulta la falta de status político ante los motes y burlas en las entrevistas, en las aclaraciones, en fin en todo el trato que se está dispensando, olvidando cual es el rol de los partidos políticos que ciertamente no están para olvidar críticas ni opiniones pero sí, para colaborar con el presidente de turno y su equipo que ha asumido tras haber ganado las elecciones sin contaminación alguna, que eso es la democracia. Sí a las críticas sanas, no a la malicia.

Los 80 años de la escuela 304 “Bárbara Ponce de Lindström”
Educación y Movilidad social
Comentario: En el proceso de transformación  de Oberá pueblo a ciudad, jugó un destacado papel la educación que, desde el mismo comienzo poblacional, fue una preocupación de sus pobladores. Esa posibilidad de contar a través de su historia con muchas casas de estudio, le permite exhibir dirigentes que en gran medida son el resultado de esa enseñanza.
Por ello la educación merece ser atendida puntualmente en todo plan de desarrollo ya que su aporte anterior, el que brinda el presente y el que brindará en el futuro, habrá de conformar la idiosincrasia obereña que muestra tendencia hacia la asimilación cultural, atemperada por cierto por pautas materiales de una economía histórica de intuición, pero tácitamente idónea para desarrollar ese mismo crecimiento anhelado.
Esa aptitud cultural, muestra como resultado inmediato una ciudad limpia y cuidadosa de su ambiente en lo que constituye todo un ejemplo provincial en la materia. (1)
Creada por Expte. 28/11-M- 1939 empezó a funcionar el 19 de julio de 1940 en un salón de 23 x 9 ms. En Villa Lutz, local cedido por la Asociación Suiza, siendo su directora fundadora, Bárbara Ponce de Lindström, nombre que lleva hoy la escuela, contando con una inscripción de 46 alumnos  divididos en primer grado inferior y primer grado superior.
En 1943, se dispone el traslado de esta escuela al barrio N.O. de Oberá, también llamado Villa Falk y el 13 de marzo de 1944 se hizo efectivo dicho cambio a un local de dos aulas cedido por la Sra. María Kulaczkoviska por el término de dos años, luego el Sr. Conrado Falk, donó una hectárea para que se construya el edificio propio ubicado en Catamarca y Saavedra el que fue inaugurado en el año 1951, las clases se inician en el local amplio, cómodo y nuevo contando con cinco secciones de grado.
(1) Fuente: Libro “La Sorprendente Oberá” de mi autoría.

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Categorías: Columnas de Opinión

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