Deberíamos preocuparnos y ocupar de la economía doméstica, de la provincial y de la local principalmente, ser recíprocamente solidarios, comerciantes y consumidores, comprendiendo que los beneficios de uno deben significar un beneficio de ida y vuelta, y, que se produzca el siempre anhelado y comentado derrame económico, en beneficios para toda la comunidad. Comerciantes, consumidores y Estado. Utopías, que hoy se tiene la oportunidad de hacerlas realidad.
Se asegura que será muy lenta y difícil la recuperación económica a nivel mundial, por la globalización de la economía y también de todas las enfermedades infectocontagiosas que aparezcan en cualquier lugar del mundo. Hoy, lo de la interacción mundial es una aspiración a futuro, como así también la posibilidad de abrir las fronteras y las posibilidades de viajar al exterior. Por ello, la economía doméstica y la de cercanía, incluso la barrial, toma relevancia en el actual y futuro contexto económico en donde la macroeconomía se ocupa de las grandes empresas, pero no de las pequeñas unidades económicas y personales.
Se habla de las oportunidades de la pandemia, una de ellas es para el comercio provincial, con los pasos fronterizos cerrados, en particular, el puente internacional Posadas – Encarnación, a pesar del cierre de las fronteras, según los informes de Gendarmería Nacional, siguen incautando artículos, principalmente cigarrillos sin el aval aduanero, es decir, de contrabando. Los comerciantes misioneros tienen la oportunidad de conquistar a los asiduos compradores en el vecino país, mejorando la oferta en precios, calidad, servicios y atención, conscientes de la necesidad y de los grandes beneficios que implica que una importante cantidad de dinero circule por los comercios y calles provinciales y no que se escurran al Paraguay. Ese dinero que queda en la provincia no solo genera mano de obra necesaria para las nuevas generaciones, sino que genera riquezas y la provincia se vuelve más atractiva en crear nuevas actividades económicas, facilitando el crecimiento económico. Es sabido que todos van donde hay dinero y movimiento comercial, además, el estado, del cual nos beneficiamos todos, con salud, educación, seguridad, recauda mayor cantidad de dinero para brindar mejores servicios y también, porque no, empleo para los misioneros.
Algunos se reconvirtieron fácilmente, buscaron alguna salida rápida, antes de generar deudas y pérdidas cerraron sus locales, se quedaron con el stock de mercadería, dieron de baja el comercio, despidieron al personal que tenían, y siguieron su actividad comercial desde sus casas vía redes sociales, ahorrándose de esta manera alquiler, impuestos, servicios y gastos de personal. Digamos que no perdieron. Si los empleados que tuvieron que inventarse una ocupación y un ingreso, porque salir a buscar trabajo y conseguirlo es por el momento algo imposible.
Los que ponían reparos y se burlaban del estado expresando críticas no solo en la eficacia de su funcionamiento burocrático, incluso poniendo en dudas las necesidades de su existencia, hoy no solamente reclaman auxilio económico, sino que también la necesaria protección, asistencia y control.
¿Saldremos entre todos de los perjuicios económicos de la pandemia? ¿Habrá solidaridad o prevalecerá el individualismo, el sálvese quien pueda y los oportunismos de siempre? Algunos observan que la pandemia les hizo más humano y solidarios. Quienes ya lo eran, los otros siguieron siendo los mismo de siempre, no cambiaron en su actitud de angurria.

Las dudas como propuesta política
Se quedaron sin argumentos los referentes políticos de la oposición, incluso mucho tiempo antes de que perdieran las elecciones el año pasado, cuando el electorado, defraudado por las mentiras con las que llegaron al gobierno, decidió cambiar de rumbo, cuando tenían programado acciones políticas a varios años más de poder, pero se quedaron sin él, y hoy buscan argumentos para mantener la porción del electorado que le es incondicionalmente fiel.
Entre ellos se encuentran los anti gobiernos populares, que se convierten en anti todo. Anti peronista, kirchneristas, pobres, beneficiarios de planes sociales (planeros), incluido trabajadores, cuando no les pagan lo que corresponde, los tienen en negro y les hacen trabajar horas demás.  Y también son anti, dependiendo de la ocasión, y ahora, anti cuarentenas. Siembran las dudas de la utilidad y de supuestas intencionalidades políticas partidarias de transformar al país en una supuesta Venezuela. Generando la duda, logran su objetivo.
El sector opositor al gobierno nacional encontró una oportunidad de protagonismo en el asesinato de Fabián Gutiérrez, ex secretario de los Kirchner, y testigo colaborador en la causa de los famosos cuadernos, la desesperación de no tener argumentos políticos llevó a los dirigentes de cambiemos, juntamente con los medios y periodistas militantes opositores, luego de calificar de gravedad institucional el crimen pasional, y vinculado a un asalto, por el cual están cuatro jóvenes detenidos, pasado los días y a medida que pasaba el tiempo y se caía la hipótesis iniciada y sostenida mediáticamente, muchos dirigentes, incluso algunos que lo firmaron buscaron despegarse del documento -que ahora lo califican de inconsulto- de Patricia Bullrich, que generó un profundo quiebre dentro de la oposición.
Desde el gobierno calificaron de canallesca la actitud de los dirigentes de Juntos por el Cambio, de vincular el crimen del empresario con el gobierno, intentando sacar algún rédito político. Y lograron su principal objetivo que es el de instalar la duda, hoy día se ve, vía redes sociales, que el crimen se le atribuye a la actual vicepresidenta Cristina Kirchner, y no es una cuestión inocente, porque a pesar de no desconocer los motivos y formas del crimen, se le sigue adjudicando a la expresidenta con el fin de perjudicar al gobierno nacional. La duda está instalada y con eso ya obtuvieron una ganancia política.
Curiosamente son los que piden tolerancia, rechazan el odio y cuestionan los obsesionados fanatismos, los que más promueven la famosa grieta, cuestión que también critican. Refugiados en la salud de la sana y objetiva crítica se apoderan de la razón. Si pensás igual y ayudas a difundir mentiras, difamaciones y odios te aprueban la membresía en el selecto grupo de los inteligentes y de buena gente.  Es evidente que propalar el odio es el alimento cotidiano, es el argumento de la existencia política y periodística en muchos casos, tal cual se observa a diario. Y así van políticos acompañados de medios de comunicación y periodistas, disfrazados de independientes, sembrando dudas, miedos, anunciando catástrofes que no ocurren. Dudas sobre dudas, y así van, en base a mentiras, construyendo otra verdad.

Artículo visitado 22 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top