INTRODUCCIÓN: ¿NUEVA LETRA PARA EL CURRÍCULUM ESCOLAR? ¿NUEVA AGENDA PARA EL ORDEN MUNDIAL?

 

Me he tomado un tiempo para callar y escuchar, una pausa necesaria para observar con detenimiento la marcha de las cosas y para discernir la realidad. También un tiempo dedicado a la lectura y estudio, con el afán de desentrañar los nuevos sentidos del hecho educativo en este nuevo escenario mundial. Ante tantas voces que se alzan preferí escuchar a los menos escuchados, que están muy ocupados sosteniendo la educación de la población.

Escuchar y leer, dos competencias básicas del currículum escolar, necesarias para entender lo que está sucediendo. Y también dos habilidades deben estar como consignas prioritarias para los estados nacionales en este contexto de pandemia. Escuchar especialmente al sector de la población más golpeado por la crisis sanitaria y económica; y leer, saber hacer una lectura crítica de la realidad para tomar decisiones acertadas.

En este artículo me propongo plantear algunas reflexiones acera de la pos pandemia, ese ansiado regreso a la supuesta “normalidad” que todos esperamos, cuestionando en primer lugar ese sentido de normalidad de la vida que veníamos llevando, y preguntándome y preguntándonos sobre lo que debería cambiar de un vez y para siempre en la escuela, pero fundamentalmente qué debería cambiar en nuestras vidas y que desde la escuela se podría ayudar. La escuela sola no podrá realizar toda la tarea,, la escuela tiene tarea, pero no es la única, las familias también, pero fundamentalmente los líderes políticos tienen impostergables tareas.

 

HACIENDO FOCO

 

Comparto con ustedes el diagnóstico que formó parte de un ensayo que realicé en el marco un seminario internacional organizado por la Academia de Líderes Católicos de Latinoamérica[1], para fundamentar la tesis fundamental de este artículo: ante un nuevo orden mundial, se deben reescribir las agendas políticas, sociales y educativas desde una perspectiva integral e inclusiva.

 

El mundo: Transitamos la crisis humanitaria más grave en el último siglo[2], donde el protagonismo lo tiene el COVID-19, que ya tiene en su haber más de 5.500.000 contagiados, y más de 350.000 muertos; pero con un telón de fondo aún más preocupante, ya que en el mundo 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema y casi 900 millones sufren hambre y no tienen acceso al agua potable y a otros servicios básicos como la salud y la educación. Esta pandemia hizo visible lo que estaba invisibilizado u oculto por las luces del mundo moderno. En ese contexto, un dato que no debe pasar desapercibido es la riqueza acumulada a nivel mundial de los multimillonarios, para comprender el nivel de la desigualdad sobre el que se generó la pandemia. A principio de año y con motivo del Foro Económico de Davos, la empresa Oxfam publicó un informe en el cual da cuenta de la desigualdad a nivel mundial. En el mismo señalan que durante 2019 solo 2.153 multimillonarios tenían más riqueza que 4.600 millones de personas. Asimismo, el 1% más rico ostentó el doble de la riqueza que 6.900 millones de personas[3].

La pandemia debe ser un momento propicio para repensar las relaciones económicas en todo el mundo. No solo entre personas sino entre países, con la redistribución de la riqueza como punto central en la agenda para recomponer los entramados sociales. El Fondo Monetario Internacional en un estudio revela que las grandes epidemias de las que se tiene registro en la actualidad han suscitado un incremento en la desigualdad durante los cinco años posteriores a su culminación.

Y entonces ¿Qué mundo estamos preparando para nuestros niños y jóvenes?

 

América Latina: Según el diagnóstico de Guzmán Carraquiry “Tenemos que repetirnos, con la CEPAL, que, de los aproximadamente 600 millones de latinoamericanos, su 30,2%, o sea 184 millones viven en condiciones de pobreza, en tanto que un 10.2%, unos 62 millones se encuentra en condiciones de pobreza extrema, el porcentaje más alto desde el 2008[4]. La CEPAL en su informe del 13 de mayo de 2020[5] advierte que la pandemia del covid-19 amenaza con borrar 13 años de movilidad social en América Latina. Calcula que 214.700.000 latinoamericanos quedarán en pobreza, y de éstos 83.400.000 estarán en situación de pobreza extrema. La pandemia hizo muy visibles los problemas estructurales del modelo de desarrollo, las carencias de los sistemas de protección social, y de los regímenes de bienestar muy incompletos y frágiles. Argentina y México son los más amenazados por el incremento de la pobreza (Argentina 5,9% y México con el 4,8%), contracción económica que traerá 11.6 millones de nuevos desempleados. Un caldo de cultivo para nuevas revueltas si la respuesta a la pandemia es insuficiente.

Una pedagogía crítica, que promueve un pensamiento emancipador debe necesariamente plantearse la pregunta por el currículum escolar desde esta realidad contextual. Y entonces ¿Qué queremos para nuestros niños y jóvenes en los tiempos que se vienen?

 

Argentina: En nuestro país venimos transitando la pandemia en un especial momento crítico que no escapa a la realidad del resto del mundo y de América Latina. En el Vatican News[6] leemos ya antes de la pandemia por el COVID-19 “En Argentina aumenta el nivel de pobreza”, y aunque los números estadísticos pueden sonar a letra fría, no podemos dejar de estremecernos cuando el INDEC informa que el nivel de pobreza está aumentando; desde informes que en 2019 señalaban que el 35,5% de la población está en la pobreza, con el 40% concentrado en la capital del país. El 8% de los argentinos ni siquiera pueden satisfacer las necesidades básicas. Se trata de los niveles más altos registrados desde la crisis económica de 2001. Proyectados esos porcentajes al total de la población urbana, hablamos de 1.550.000 más de pobres que a fines de 2018. Y si incluimos al sector rural habría 16.000.000 de pobres. A este panorama previo a la pandemia se sumó este escenario que complica aún más la situación. Y entonces ¿Qué país tenemos pensado para nuestros niños y jóvenes argentinos?

 

Misiones: Y en este pedacito de paraíso terrenal que es la provincia de Misiones, capital nacional de la biodiversidad, la realidad también preocupa, “Ahora la pobreza llegó al 35,4 % de los argentinos y a fines de 2019 terminó cerca del 40%, con una actividad económica que acumula una caída interanual del 5,4 por ciento y la inflación que corroe los ingresos”, señalaba en septiembre de 2019 un portal digital provincial[7]. El reciente informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la línea de pobreza en Gran Posadas para el segundo semestre del año 2019, indicó que El 30,9 de los hogares en el aglomerado Posadas son pobres. Esto representa un aumento de la pobreza en hogares de 2,3 puntos porcentuales respecto al dato del primer semestre (28,6%). Con estas cifras, la pobreza alcanza ahora al 40,3% de las personas en Gran Posadas. Esto representa un aumento de 0,5 puntos porcentuales respecto al semestre anterior (39,8%). Dentro del conjunto de pobres, se distingue un 5,3% de hogares indigentes, llegando así a un 8,6% de personas en situación de indigencia[8].

La educación se presenta como una herramienta para combatir este flagelo social tan acuciante, aunque a veces se siente que nada es suficiente. Pero estos datos serán más duros aún en la pos pandemia. Y entonces ¿Qué provincia queremos para los niños y jóvenes misioneros? ¿Qué currículum es el deseable y necesario para esta realidad?

 

Los niños. Sigamos con este ejercicio de hacer zoom, y miremos en ese universo a los niños. La ONU denuncia que hay 1.400 millones de pobres en el mundo y la mitad son niños. (Portal RTV.es, julio de 2019). El organismo advierte de que los niños son los más afectados en un mundo dominado por la desigualdad. Por otro lado, organismos tanto locales como internacionales advierten sobre el aumento de la violencia intrafamiliar en este contexto de aislamiento social, pues estar encerrados no es sinónimo de estar a salvo.

 

Los jóvenes Un 40% de la población ocupada en América Latina percibe ingresos inferiores al salario mínimo y esto se incrementa notablemente cuando hablamos de las mujeres (48.7%) y de jóvenes entre los 15 y 24 años (55.9%), disparándose entre la juventud femenina al 60.3%. Ya en 2019 los medios de comunicación en Argentina advertían un alarmante informe de la Universidad Católica Argentina (UCA): el 41,2% de los niños vive bajo pobreza estructural en Argentina, se trata de 4.700.000 niños que están privados de algún derecho básico[9]. ¿Cómo encontraremos a estos niños en la pos pandemia, cuando se sumen a estos valores las consecuencias de la pérdida de empleo real de otras miles de familias más?

 

¿CÓMO LE ESTÁ YENDO A LA ESCUELA EN ESTA EVALUACIÓN DEL PROCESO?… ¿Y AL RESTO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES?

 

En un artículo anterior[10] planteé una pregunta provocativa, me preguntaba si la escuela ha muerto. La pregunta tenía varias intenciones. Por un lado ayudar a desnaturalizar la idea de escuela que todos conocemos, en el formato habitual, básicamente la escuela de la modernidad, la que el virus del COVID-19 puso en jaque. Aunque la institución educación está presente en todas las sociedades, en todos los tiempos, sin este ejercicio de poner en perspectiva corremos el riesgo de pensar que existe una única forma de darle forma a la educación de las jóvenes generaciones por arte de las generaciones más viejas. Por otro lado, la provocación para pensar en el planteo acerca del probable reemplazo del maestro por las tecnologías, ya que durante las últimas décadas, ante la fuerte irrupción de la tecnología en la vida cotidiana, rondaba el fantasma de la eliminación de la figura y tarea del docente y su fácil reemplazo por máquinas de enseñar. Ha quedado demostrado en esta cuarentena que la tecnología y la comunicación en redes son el complemento de la figura del maestro, algo así como una inteligencia aumentada y visión amplificada, pero nunca su sustitución o reemplazo, ni menos aún una justificación para la precarización de las condiciones laborales de los docentes. Eso sí, nos exige un rápido proceso de aprendizaje para saber aprovecharlas, y sobre todo, para el uso crítico y reflexivo de estos recursos, pues ya dejamos de creer en la ingenuidad bondadosa de las grandes empresas que se están beneficiando en esta crisis. Las familias rescatan el contacto afectuoso y la empatía de los docentes que supieron comprender las prioridades emocionales de sus alumnos y reorganizar el proceso de vinculación con el conocimiento.

Bueno, ante ambas perspectivas, la sociedad global del Siglo XXI ha vuelto a reivindicar el papel central de la institución educación en el desarrollo y transformación de una sociedad. Quizá el modelo de escuela deba transformarse y dar un giro abrupto para volver a contener a toda la compleja sociedad que vivimos. También en ese sentido la educación sale beneficiada de esta pandemia, va superando los parciales exámenes que exigieron educar en la no presencialidad; con mejores o peores resultados lo va logrando.

En simultáneo, la comunidad de investigadores, pedagogos, maestros y profesores ya estamos pensando a reescritura del currículum escolar, profundizando la reflexión acerca del qué y el cómo enseñar y aprender.

Uno de los formatos que emergen con fuerza en la pandemia como espacios de reflexión docente son lo webinar[11], interesantes recursos que los investigadores y especialistas de diferentes áreas vienen explotando como alternativas para generar intercambios en las comunidades críticas de reflexión sobre los retos de la educación de hoy. Algunos de ellos, de carácter más instrumental ofrecen un muestrario de recursos para los maestros y profesores, ideal para ayudar a salir del paso cuando intentamos organizar nuestras clases para llegar con eficacia a los estudiantes. Otros, centrados más en cuestiones macro educativas, se presentan como disparadores para anticipar los futuros problemas a afrontar, resignificando los debates que ya están instalados no solamente en la comunidad educativa, sino también en la sociedad en general.

En todos los casos, siempre vale la pena escuchar atentamente cómo esta crisis mundial pone a todos los países en la tarea de planificar a futuro. Los invito a hacer el ejercicio de plantear cinco temas centrales que no pueden obviarse en el contenido del futuro currículum escolar. No es que estén ausentes en el actual, pero para mejorar la realidad seguramente debemos revisarlos. Quizá el problema no sea el qué sino el cómo se abordan. Veamos si coincidimos:

  1. Cuidar la casa de todos. Tomo la frase del Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si´[12], para señalar un aspecto fundamental del aprendizaje y que involucra no solamente aspectos climáticos, sino también económicos, sociales y culturales. En nuestra provincia, declarada la Capital Nacional de la Biodiversidad, los niños de 7° grado de todas las escuelas realizan hace años su compromiso con el ambiente, así la escuela aporta a esta conciencia ecológica imprescindible para corregir los desastres que hemos causado a nuestro plantea, y que nos hemos causado a nosotros mismos. Se suma a esto, especialmente en nuestro contexto rural, a revalorización del hacer y el estilo de vida rural, de la chacra, y el aporte fundamental que realizan a las economías regionales las familias agricultoras. Por lo que independientemente del ámbito en el que se halen las escuelas, será imprescindible vincular este estilo de vida con todos los comportamientos que ayude a comprender la necesaria vuelta a hábitos de comida saludable y la valorización de los productos que provienen de nuestras familias agricultoras.
  2. Aprender a aprender. Aunque suene a frase repetida, más que nunca se hace evidente que la centralidad de currículum debe girar en torno a habilidades complejas que permitan potenciar las capacidades de los estudiantes. Los desafíos educativos actuales son distintos a los del pasado, y tanto el papel como el lugar de la educación se han modificado. Y este desafío interpela a los maestros y profesores, pues luego de tantas décadas de esperar que las recetas caídas de vaya a saber qué mundo de iluminados, por fin estamos reconociendo y avalando el saber del que enseña. No debemos abandonar este camino si realmente queremos un currículum con identidad propia. Probablemente por fin se rompan los casilleros de las asignaturas aisladas y nos desafiemos a pensar una propuesta más interdisciplinaria
  3. Profundizar el abordaje de los Derechos Humanos. Especialmente sobre los de los niños, niñas y jóvenes, así como los de las mujeres. Ya surgen fuertes voces de advertencia sobre el avance de ciertos gobiernos sobre las libertades de los ciudadanos bajo la excusa del cuidado de todos. Habrá que trabajar en un proceso mancomunado con todas las instituciones para reconstruir hábitos y comportamientos sociales que bajo ningún punto de vista atenten contra los derechos de las personas. Las escuelas, algunas más que otras, tienen un ejercicio de trabajo con las comunidades donde viven sus maestros y estudiantes. Desde la implementación de proyectos con impacto social, en lo inmediato de sus ámbitos de influencia, se podrán tejer redes solidarias de aprendizaje colaborativo en las que se sientan partícipes no solamente los niños, niñas y jóvenes, sino las familias, y demás instituciones de la comunidad. Permear los muros de la escuela con las realidades de los grupos sociales, y combatir desde esta nueva mirada los flagelos de la violencia doméstica, el abuso sexual, los embarazos adolescentes, las adicciones, el autoritarismo. Cuidar a nuestros niños, niñas y jóvenes. También aquí ya tenemos avances significativos con la puesta en vigencia de la Ley de Educación Socio-Emocional, que es un paraguas legal importantísimo para avanzar rápidamente en el trabajo conjunto.
  4. Un currículum que ponga el eje en el diálogo constructivo y abandone la confrontación destructiva. Así como en esta crisis, los políticos y líderes mundiales debieron dejar de lado las diferencias ideológicas para afrontar y evitar la propagación del desconocido virus, y minimizar las muertes humanas, de la misma manera los principios de la cooperación, el bien común, la solidaridad se vuelven fundamentales como letra de un nuevo currículum. No sólo en cuanto al qué de la educación, sino fundamentalmente en cuanto al cómo.
  5. Aprender a convivir. Frente a fenómenos de individualismo asocial y de fundamentalismo autoritario que comparten como característica común la negación de la dimensión política de la sociedad, urge la resignificación del qué y del cómo enseñar y aprender para convivir. Ya conocemos las consecuencias de las decisiones que se toman en función de la lógica del mercado, cuando el ciudadano es reemplazado por el consumidor o el cliente. Muy por el contrario, vivir juntos siempre ha implicado la existencia de un compromiso con el otro. La elaboración de este compromiso ya no puede surgir como producto exclusivo de determinaciones económicas. En esta mirada hacia la convivencia el trabajo sobre la tolerancia, que tiene como principal aliado al diálogo deberá tener mayor protagonismo en las jornadas educativas. Menos exposición por parte de los maestros y profesores, y más escucha a las voces de los niños y jóvenes, más debate, más trabajo en equipos, más desarrollo de proyectos, resolución de problemas.

Requiere fundamentalmente pensar desde el principio de una solidaridad transformadora especialmente con los más necesitados.

 

NUEVAS TAREAS PARA RESOLVER VIEJOS PROBLEMAS

 

Vivimos un verdadero cambio de época. Nada será igual en la pos pandemia. Así como la escuela estuvo sentadita en el banquillo de acusados puesta a prueba en todo el mundo, y a pesar de todos los condicionantes, va encontrando alternativas para adaptarse a la circunstancia de la no presencialidad, la pandemia también pone en jaque a otras instituciones sociales, principalmente las que tienen como objetivo la salud y la economía de la población.

Los expertos en economía y los líderes políticos de la región también deberán pasar la prueba, y rápidamente desplegar estrategias para mitigar la desigualdad ya imperante, especialmente en los países de América Latina. Lo que viene puede ser mejor, más humano o puede sobrevenir una época oscura y más inhumana; sin lugar a dudas si el centro de las decisiones, y las consiguientes inversiones siguen centrándose en el valor económico, estaremos en problemas nuevamente. Depende de ellos, en función de las capacidades de cada país y de las políticas públicas anticrisis que los gobiernos encaren, y de la capacidad de liderazgo para saltar las grietas que dividen. ¿Qué esperamos de los líderes? Mucho y pronto.

Para cerrar estas reflexiones concluyo:

  1. El regreso no es necesariamente a la vieja normalidad, pues debemos cuestionarnos a qué estaríamos llamando normalidad, teniendo en cuenta en aquella realidad pre pandemia no todo estaba tan bien, ni resultaba tan armónico. Desigualdad, injusta redistribución de las riquezas, descuido de la casa de todos, violencia intrafamiliar, corrupción, por señalar solamente algunos delos puntos críticos que nunca pueden ser tomados como un estado normal. El desafío es colectivo, pues la educación compete a todos.
  2. El examen fue mundial, ahora ya es tiempo de pensar lo que viene. Y lo que viene es aún más desafiante, especialmente para nuestra América Latina, nuestra Patria Grande que deberá afrontar una de las peores crisis de su historia, con los índices de pobreza e indigencia más elevados; con las consecuencias del desempleo y el empleo precarizado, que afecta con mayor crudeza a las mujeres y a los jóvenes; con la desconfianza en los proyectos políticos teñidos de la lacra de la corrupción y que no logran convocar a la unidad, generando grietas que dividen y enfrentan a la ciudadanía. Realidad compleja que requiere de repuestas aún más complejas, porque si de algo sirvió esta pandemia es para visibilizar lo invisible en todo el mundo, especialmente muchas voces, manos y corazones que desde siempre estuvieron al servicio de los más necesitados, de los pobres que son los más afectados siempre. Ante este escenario la educación deberá segur replanteándose el qué y el cómo, habrá que ver si este replanteo supera definitivamente los reduccionismos que dejan fuera lo importante, y adopta los modos de hacer más inclusivos, con una perspectiva superadora, respetuosa de la multiplicidad de voces, y que habiliten el camino de un proyecto de vida mejor para nuestros niños y jóvenes del siglo XXI.

 

Saludos a los colegas comprometidos con su hacer.

Ivonne Aquino

02-06-2020.-

[1] https://www.liderescatolicos.cl/

[2] Manifiesto de católicos latinoamericanos con responsabilidades políticas. Un compromiso y un llamado a la Acción.

[3] https://misionesonline.net/2020/05/31/coronavirus-el-fmi-asegura-que-la-pandemia-ampliara-la-brecha-entre-ricos-y-pobres/ (consultado el 31/05/2020)

[4] Guzmán Carriquiry Lecour: ¿Qué es lo que está pasando en América Latina?: Una Pregunta Inquietante. Video Conferencia para exalumnos de la Academia de Líderes Católicos. 18 de Enero de 2020.

[5] CEPAL: Informe sobre el impacto económico en América Latina y el Caribe de la enfermedad por coronavirus (COVID-19): estudio elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) durante la Reunión Ministerial Virtual sobre Asuntos de Salud para la Atención y el Seguimiento de la Pandemia COVID-19 en América Latina y el Caribe celebrada el 26 de marzo de 2020 (LC/TS.2020/45), Santiago, 2020. https://www.cepal.org/es/comunicados/la-agenda-2030-mundo-post-covid-19-exige-mas-cooperacion-integracion-regional-mas (consultado el 25 de mayo de 2020)

[6] https://www.vaticannews.va/es/mundo/news/2020-04/en-argentina-aumenta-el-nivel-de-pobreza.html (consultado el 15/05/2020)

[7] https://economis.com.ar/la-pobreza-subio-al-354-y-en-misiones-se-elevo-a/ (consultado el 08/05/2020)

[8] https://ipecmisiones.org/sociedad/condiciones-de-vida/pobreza-e-indigencia/linea-de-pobreza/aglomerado-posadas-2-semestre-2019/ (consultado el 27 de  mayo de 2020)

[9]https://www.infobae.com/politica/2019/04/29/alarmante-informe-de-la-uca-el-412-de-los-ninos-vive-bajo-pobreza-estructural-en-argentina/ (consultado el 08/05/2020).

[10] https://oberaonline.com.ar/index.php/2020/04/16/la-paradoja-educativa-escuelas-cerradas-pero-las-aulas-mas-abiertas-que-nunca/

[11] Un Webinar es un vídeo-seminario o vídeo-conferencia Online que se realiza a través de un Software y que te permite impartir una clase a través de Internet. Puedes usar diferentes softwares que existen en Internet y están preparados para realizar este tipo de prácticas.

[12] https://www.aciprensa.com/Docum/LaudatoSi.pdf

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Categorías: Columnas de Opinión

3 comentarios en “¿Qué escuela quedará después de la pandemia?

  1. Ariel Manavella

    Excelente aporte con mirada criteriosa y bien fundada. Citando a Eladia Blazquez: Contra viento y marea hay montones de manos para hacer la tarea… y una pila de ganas de llegar a mañana… contra viento y marea.
    Gracias por este aporte.

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