Y así como las mujeres venidas de allende los mares aprendieron a fabricar el pan en hornos de barro, así también la gente empezó a construir sus viviendas abriendo un claro en el monte, haciendo aparecer más y más casitas cada día. Las dos villas, la Svea, y la Suiza, empezaron a dejar de ser los puntos de referencia de los visitantes. Primero tímidamente, luego a borbotones, fue apareciendo el pueblo de Oberá.
Los servicios iban surgiendo, los automóviles eran más, las chacras multiplicaban sus cultivos, los carros y caballos todavía mantenían su preponderancia como medios de conducción popular y de carga, viniendo a diario al pueblo desde las colonias; los colectivos eran desbordados, las oficinas públicas a fuerza de heroísmo de sus jefes sacaban expedientes que se formaban cada vez en mayor cantidad, el fútbol que practicaban los suecos en Villa Svea, iba cobrando fuerza en Oberá, con la fundación del Club Atlético.
Se inaugura el campo de aterrizaje, se instalan nuevas industrias, sin embargo el viaje a Posadas que ya es toda una odisea, se hace más difícil con una Picada San Martín intransitable. Se inauguran los viajes a Iguazú, llegar hasta allí lleva dos a dos días y medio, y los obereños no se privan de festejar el Carnaval, aparecen los primeros ladrones, los robos se reiteran y los vecinos piden que los malhechores sean expulsados de Oberá y no alteren la paz que se vive, y cuando arrecia el calor, los obereños visitan los balnearios de Stemberg y Hedman donde olvidan calor, tierra y preocupaciones.
En 1939 asume una nueva Comisión de Fomento que tendrá por cierto muchos dolores de cabeza para tratar de resolver los problemas que se amontonan en este pueblo en eclosión. El periodismo refleja la situación y el semanario “Oberá” que dirige Irineo Moreira, con la colaboración de su hermano Santos, fija posición de lo que se vive, diciendo: “Es un pueblo que marcha a empujones de sus esforzados pobladores”, nada más exacto para definir el estado de cosas reinante, mientras el gobierno territorial ni se da por enterado. Si tuviéramos que apuntar las causas de este crecimiento, diríamos que todo se debió al embrujo de la yerba mate, la feracidad del suelo y el  trabajo a destajo de sus pobladores lo que trasciende el ámbito local para comentarse en todo el territorio y en toda la región del enclave internacional misionero.
El pueblo crece y se le va ofreciendo a la gente, por mérito de la iniciativa privada, servicios que ya se están haciendo más que necesarios, como aprender a escribir a máquina, y así un conjunto de “rémington” aparece vapuleado por un también conjunto de jóvenes que tienen la posibilidad de estar cara a cara con la máquina en una academia, dato que aunque no parezca importante, es señal de la evolución que se está viviendo; y las tierras van y las tierras vienen, movimiento que merece la atención de un joven escribano, Pedro Moscón, que abre su estudio de escribanía que aún presta servicios a la comunidad obereña, atendido por su hijo, Héctor Jorge.
Y si algo faltaba para apuntalar las mentas de Oberá allá por los años 30, recordemos que aquí se filmó la película “Prisioneros de la Tierra” con lo que Oberá comenzó a ser noticia nacional, el actor José Gola, fue víctima de una penosa enfermedad mientras filmaba la que, a poco de llegar a Buenos Aires, le provocó la muerte.
Argentinos y extranjeros unidos en homenaje a la Patria en las celebraciones del 25 de Mayo, del 9 de Julio, de San Martín, tanto en el pueblo como en la “colonia” con presencias completas a los actos que se extendían por todo el día, y que mostraban que las escuelas, “enterradas” en el monte, hacían su obra de argentinidad, y que, lo más importante, contaban con la adhesión de la gran mayoría de extranjeros, quienes participaban junto a sus hijos con cariño y emoción.
Si esto no pudo ser una constante, se debió a que la vida obereña de las primeras décadas tuvo mucho que ver con las guerras mundiales y los procesos sociales de Europa, -de donde provenían los inmigrantes- razón por la cual los “ismo” cruzaron el océano provocando algún rozamiento entre los que tenían distintas nacionalidades e ideas.
Así fue como alguna gente enfrentó ideologías , esas que la guerra mundial había exacerbado para llevar agua a su molino produciendo el trágico episodio hoy conocido como “Masacre de Oberá” en el que, pretendidos nacionalistas la emprenden con feroz saña y con armas en mano, atacando a mansalva a pacíficas familias de colonos inmigrantes – que, tildados de comunistas y ser alertados por  “agitadores anarquistas”- como solía decirse entonces- sobre el despojo de que eran víctimas, deciden marchar en petición al pueblo en defensa del precio de su tabaco que, mal tasado por los acopiadores, los estaba llevando a la ruina. Una represión luctuosa, encabezada por un comisario y de la que nos referimos en extensión más adelante.
Sin embargo nada podía detener al “empuje” obereño de los 30.

Gobernantes de la Década
PRESIDENTES DE LA NACIÓN
Hipólito Irigoyen (1930) (Electo- Quiebre del orden institucional Revolución de Uriburu- 6/9/1930)
José Félix Uriburu (1930/1932)- (Facto)
Agustín P. Justo (1932/1938) (Electo)
Roberto M. Ortíz (1938/1942) (Electo-Renuncia)

GOBERNADORES DEL TERRITORIO NACIONAL DE MISIONES
Gobernador: Enrique Piloto (1930)
Gobernador: Carlos Acuña (1930-1935)
Gobernador: Julio Vanasco (1935-1938)
Gobernador: Cirilo Romaña (1938-1941)
(Los gobernadores de Territorios Nacionales eran designados por el P.E.N.)

Artículo visitado 42 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top