Según fuentes ligadas al caso, el agresor le aseguró que le iba pagar por una sesión de fotos, pero le mintió. Ella se lo reclamó y él la golpeó y le cortó el cuello con un cuchillo.

El próximo miércoles se cumplirán ocho meses del crimen de Rocío Antonella Bernhardt (27), la obereña que fue asesinada en un departamento cercano a la bahía El Brete, presuntamente, por un joven de 29 años.

En los últimos días el juez de Instrucción 3, Fernando Verón le dictó la prisión preventiva al acusado y lo imputó por el delito de “homicidio simple”. Entendió que no se trató de un “femicidio”, delito que prevé prisión perpetua.

Para el magistrado no quedó probada una relación de pareja entre ambos, no configuraría un “homicidio agravado por el vínculo”.

Más allá de la coartada que dio el acusado en su indagatoria, para el juez no quedarían dudas que el detenido es quien asesinó a Antonella, pero su hipótesis descartaría la supuesta extorsión por un video íntimo y apunta a una discusión en la que el joven asesinó a Antonella en una discusión por dinero.

Miembros de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (SAIC), recuperaron los datos de los teléfonos, uno de los cuales el acusado había intentado borrar al formatear el aparato.

Esto permitió conocer parte de la conversación de WhatsApp que mantuvieron ambos antes del encuentro que culminó con la muerte de Antonella, hecho que quedó en evidencia por el video viral filmado por una vecina en el que se ve al joven yéndose de la escena del crimen.

Era la segunda vez que se reunían para una sesión de fotos y según pudo saber PRIMERA EDICIÓN de fuentes del caso, el joven le mandó un mensaje en el que le preguntaba “¿Qué colectivo tomo, el 17?” para luego consultarle cuánto le iba a cobrar por las nuevas fotos. “¿Cuánto llevo, $1.000 o $1.500?”, Antonella le respondió “lo mismo que la otra vez”. Se induce así que era al menos la segunda sesión que estaba por desarrollarse. “Llevo $1.000, en un rato voy” le dijo el acusado y el último mensaje habría sido el que le avisaba que ya estaba en el colectivo.

Ambos se habían conocido hacía pocos días. La joven participó de un evento social organizado por el suegro del acusado. En esa oportunidad, Antonella conoció y dialogó con la pareja del imputado y ahí le habría ofrecido sumarse al grupo de trabajo en el que buscaban estudiantes para organizar la fiesta de egresados.

Inclusive llegaron a salir a recorrer colegios con él. Entre otras, estas fueron la Escuela de Comercio 18 y la Escuela de Comercio 10. En su oportunidad, en la causa fue citada como testigo una de las directivas de estos establecimientos, y confirmó que ellos habían ido a solicitar permiso para ofrecer el servicio a los alumnos.

Por cada colegio que “cerraba” para la fiesta de egresados, el acusado le había prometido a la joven que le iba dar el valor de 5 tarjetas. Inclusive llegaron a dividirse las escuelas a las cuales visitar.

Según fuentes de la causa, Antonella había quedado sin trabajo en la empresa que realiza paseos en catamarán a fines de 2018. Terminado el contrato, no le renovaron por cuestiones económicas y no porque hubiera habido algún problema en particular con ella.

La joven buscó nuevas formas de ingreso, entre las que habría comenzado, o al menos tenía planes de vender ollas de una reconocida marca.

En medio del trajín detrás de un puesto laboral, se cruzó con quien se convertiría en su presunto asesino, con quien había comenzado a tener una relación únicamente comercial.

Ese mediodía del 4 de abril pasado, el joven llegó al departamento de Antonella. Hicieron la sesión de fotos tal como habían convenido, pero el acusado no había llevado dinero.

Le mintió en los mensajes que le había enviado horas antes. Cuando fue detenido a las pocas cuadras apenas tenía 10 pesos en el bolsillo, y había pagado el pasaje con la SUBE estudiantil que era de su mujer.

Las imágenes de esa sesión de fotos llegaron a ser rescatadas por los especialistas informáticos y además, efectivamente, no hallaron ningún video sexual tal como lo había dicho el acusado.

Descartada la coartada de extorsión y la amenaza de exhibírselo a su esposa, entonces surgió el interrogante, ¿qué fue lo que originó el desenlace fatal para Antonella?

Según fuentes consultadas, para el magistrado la joven habría increpado al acusado porque después de la promesa de pago y de prestarse a la sesión de fotos, este le dijo que no tenía la plata. Según se supo, para ahorrar dinero ella hasta quería cambiarse a otro alquiler hacia el fondo de la avenida Urquiza.

La joven estaba sin trabajo fijo, buscaba algún tipo de ingresos y por eso había comenzado a relacionarse comercialmente con él. Que le hubiera mentido respecto al pago la habría molestado por razones lógicas, pero de ningún modo justificó la agresión con la que él le respondió.

Antonella sufrió golpes en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Finalmente, el agresor tomó el cuchillo que estaba en la cocina y la mató cortándole la garganta.

Para la fiscalía aún restan medidas de prueba en la causa, por lo cual por el momento no emitirá opinión, no recurriría ni coincidiría, en cuanto a la calificación “homicidio simple” firmada por el juez.

Las mismas fuentes consultadas por este Diario remarcaron que cuando se solicite la elevación a juicio, eventualmente, podría solicitarse un cambio de carátula en la causa y retornar a la imputación por “femicidio”. Se estima que antes de marzo o abril del año próximo no habría resolución.

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Categorías: Noticias Policiales

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