¡Ah la historia! Siempre ofreciéndonos sus páginas como para que de ellas extraigamos precioso material informativo en lo que hace a procederes, conductas y resultados vividos por aquellos que han tenido la oportunidad de liderar pueblos, naciones, estados o simplemente para una tipificación más popular, países y, aunque cada generación entra fácilmente por considerarse promotora de  nuevos aires político- económico-sociales, haciéndolo de una buena fe impostada por los hacedores de nubes de humo que opacan el sol y apuran las tormentas que bien se habrían podido evitar con solo respetar los derechos y las obligaciones que se determinan en los instrumentos rectores como la Constitución y las leyes en la función pública y, por sobre todo trabajar en beneficio del pueblo en todos los estratos, no por demagogia, sino y simplemente porque en los países democráticos como desea ser el nuestro, la soberanía radica en el pueblo, dándosele en cumplimiento de esta premisa, participación a través de un referéndum o plebiscito así como tanto en los poderes nacionales como provinciales se tome en cuenta ese clamor que, de hacerlo, no solo el gobernante gobernará libre de ataduras, compromisos partidarios, riesgosos liderazgos y dependencia de grupos inclusive económicos y burocráticos nacionales e internacionales.
Cierto, aparece como utópico, pero eso es así porque vivimos en una imagen de presidencialismo a ultranza que, para ello necesita impedir el disenso y contar con una acompañamiento acorde por parte de los otros poderes del estado y eso no es bueno.
A nuestro entender, todo ello se produce por la falta de cumplimiento de un federalismo proclamado pero no practicado -muchas veces nos hemos referido a que vivimos un federalismo en unidad de régimen como lo pregonaba Bernardino Rivadavia en su Constitución de 1824- (todo comienza y finaliza sin participación provincial) en el que las provincias -sobre todo las menores- aparecen como las cenicientas ante una provincia de Buenos Aires y por qué no Córdoba. Mendoza, Santa Fe…
Vale la pena mencionar al caso de Misiones que durante el gobierno de Hugo Passalacqua y el ideólogo de a Renovación, Carlos Rovira, comenzó el despegue de una actitud obsecuente para ir plasmando la idiosincrasia misionera presidida por un cacique guaraní –Andrés Guacurarí, que tomó la posta en defensa de su tierra natal acompañado de los indios misioneros, todos ellos producto de las Misiones jesuítica, madre fundadora de la cultura misionera y, posteriormente brega con fuerza y empuje sobre la necesidad de consolidar un misionerismo como una rama definida de su contribución para la deseada federalización ( de un país que por mucho tiempo extendió su frontera hasta la avenida General Paz en Buenos Aires). (En un viaje que hice allá por los 50 o 60 a Santiago del Estero y Tucumán me preguntaban: Misiones… es por el Paraguay).
Y este trabajo de colocar a Misiones en el lugar que se merece tanto por su historia como por las cualidades y calidades de su gente, está teniendo su resultado positivo y no era para menos teniendo como imán a la maravilla del mundo que son las Cataratas del. Iguazú, hoy el boom turístico internacional, sin dudas ha contribuido para que no una más, sino muchas provincias argentinas hoy se han  juntado para reclamar y recibir respuestas de que nuestro territorio nacional pase a ser un país representativo, republicano y federal como lo señala la Constitución Nacional y por lo tanto se llegue al anhelado propósito de compartir decisiones con la Nación.

Un poco de humor
VERSIÓN CLÁSICA
– La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
– Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
– La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo,
bailando y jugando.
– Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde
tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
– La cigarra tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.

VERSIÓN ARGENTINA
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo,
bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde
tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
La cigarra tiritando organiza una rueda de prensa en la que se
pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando
quiere, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y
hambre.
La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale
pasando frío y calamidades y a la vez muestran extractos del video de
la hormiga bien calentita en su casa y con la mesa llena de comida.
Los argentinos se sorprenden de que en un país tan prospero como el suyo
dejen sufrir a la pobre cigarra mientras hay otros que viven en la abundancia.
Las asociaciones contra la pobreza  y DD.HH., se manifiestan delante de la casa
de la hormiga.
Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan
como la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al
gobierno a que aumente los impuestos de la hormiga de forma que estas
puedan vivir mejor.
Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley
sobre la igualdad económica y una ley con carácter retroactivo,
anti-discriminación.
Los impuestos de la hormiga han aumentado y además le llega una multa
porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano.
Las autoridades embargan la casa de la hormiga, ya que esta no tiene
suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos.
La hormiga se va de Argentina y se instala con éxito en Suiza.
La televisión hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso,
ya que se ha comido casi todo lo que había mucho antes de que llegue
la primavera.
La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para
cigarras y se deteriora al no hacer su inquilino nada para mantenerla
en buen estado.
Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. Una
comisión de investigación que costará 100 millones de Pesos se pone en
marcha.
Entretanto la cigarra muere de una sobredosis . Los medios de
comunicación comentan el fracaso del gobierno para intentar corregir
el problema de las desigualdades sociales.
La casa es ocupada por una banda de arañas inmigrantes.
El gobierno se felicita por la diversidad cultural de Argentina

Artículo visitado 7 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top