Agenda cultural
La lectura del libro Paso Portela es, como dice la frase que integra el título, “Un camino hacia la nostalgia”. Su autora  Tina Gómez Nesteruk es quien lo transita  paso a paso, recordando todo cuanto una niñez feliz no puede olvidar.
Misiones es una  provincia pequeña pero llena de historias especiales, de paisajes  y lugares que si no fuera por estos recuerdos escritos, nos perderíamos de conocer. Vienen de una época sin la  tecnología actual donde todo lo fotografiamos, no dejamos nada sin llevarlo a la imagen. Tal vez la dificultad esté ahora en poder expresar con palabras  (cada vez más escasas en nuestro vocabulario) lo que nos dice la imagen. La tapa del libro de Tina  dice mucho en su magnífica sencillez.  Y en el interior del libro se hallan fotografías que acompañan a los dieciocho capítulos del libro. No se puede ocultar el atractivo de estos textos  que cuentan historias reales, de gente esforzada  buscando progresar, para sí y los hijos  que venían al mundo sin especulaciones ya que el momento y el  trabajo agrícola ameritaba la familia grande.
La autora  nació en Concepción de la Sierra, pero de niña la familia se trasladó a esta colonia costera de Paso Portela, ubicada  a 300 m. de la frontera con Brasil, sobre el río Uruguay. Este hecho geográfico deparó  situaciones muy especiales en el lugar. Cruzar a diario la frontera, era como ir de un vecindario al otro, una frontera amigable, liberada,  que ayudaba a la economía del hogar, intercambiando productos cotidianamente. Nadie pensaba que eso era contrabando  “ ¿ …acaso existían bandos en contra?”  se preguntaban sin culpa alguna  los vecinos. Cuando el gobierno nacional ubicó una fuerza militar en la frontera Gendarmería Nacional para resguardar  la seguridad del   lugar… se preguntaban “¡Qué seguridad?  ¿Quienes eran peligrosos?” Comprender esta nueva situación fue lento y dificultoso, dado los hábitos de una población tan heterogénea como la que vivía en el lugar. Migraciones de Europa, Asia y Africa, distintas lenguas y costumbres   se agregaban al consabido portuñol de la doble frontera. La Escuela Nº 82 se ocupó de este enjambre diverso de niños que aprendían con un solo maestro hasta el 4º grado.  La presencia de una pequeña inmigración china (flias Weng y Chiang)  introdujo una nota de color con las plantaciones de  arroz.   En  tiempos de cosecha  el paisaje se volvía amarillo por las espiguitas de los arrozales.  Otras producciones  también  se daban,  como  yerba, tung, maní, con el agregado del ir y venir de familias golondrinas en cada zafra.  Luego llegaba la época de las marcaciones del ganado, domas, castraciones, todo lo cual daba lugar a fiestas en la comunidad.
A todo esto Paso Portela introdujo algo novedoso y moderno: “un excéntrico aparato que hablaba y reproducía canciones… ¡Una radio a batería!   Una “muestra de progreso” al decir del padre de la autora, propietario de la misma, que la inauguró en la comunidad  con la transmisión de un partido de fútbol.

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Categorías: Columnas de Opinión

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