La democracia en tiempos de Pángalos, Hitler y Mussolini
«La historia no es más ni menos que la enumeración de los cambios que se han producido en la vida de los pueblos» (Rene Lauret)
Y en ese entente innegable en el que la historia coexiste con la política, pretendemos ubicarnos para presentar esos cambios, sobre todo en la participación que tiene que ver con la gente, sin que deje de advertirse la influencia que ejercieron los formadores de opinión, en este caso los intelectuales, columnistas periodísticos cuyo material dio nacimiento a los politólogos -una suerte de juglares políticos que lo ofrecían para el consumo, pero envuelto sí, en la jerga puntual de cada tiempo, casi, casi, a gusto y paladar de sus clientes-mandantes y receptores-.
Sería tarea para un enjundioso trabajo investigativo escarbar en los archivos para ir denunciando sucesivamente aquellos cambios de los pueblos, cosa que, por otra parte no cabe para esta nota. Sí, nos detendremos en alguno que otro momento de cambio que arrojó consecuencias especialmente para la democracia, en la que se centra esta nota, y que es un instrumento creado para lograr equidad, lo que tanto molesta a los autoritarios y para ello recreamos los tiempos de Pángalos, Hitler y Mussolini.
No es novedad, pero es del caso puntualizarlo, que en definitiva es el hombre «el artífice de su propio destino» pero también es del caso preguntarnos hasta qué punto los hombres (así masivamente) son sólo sujetos pasivos a los que otros hombres (así minoritariamente) encolumnan,
De todas maneras, todos esos cambios, todos esos procesos que lograron dejar atrás algo para abrazarse a un mañana, sin duda que han sido un paso traumático que debieron afrontar hombres y  pueblos que los han vivido.
Más aún, en los párrafos siguientes se podrá advertir que el hombre no solo sufre esos cambios, sino que debe entablar una lucha interior, a veces dolorosa,  para optar a aferrarse a lo que ayer era óptimo o, por el contrario adherir al planteo coyuntural que le proponen.

Así maltrataban a la democracia
GRECIA («La Prensa» 1926)
«En un banquete ofrecido por la Guardia Republicana, el jefe del gabinete griego, general Pángalos, proclamó la dictadura.
«Desde hoy en adelante, dijo, con la ayuda del ejército y la armada gobernaré a Grecia como dictador, durante unos pocos meses. Las guarniciones que se encuentran en territorio griego, telegrafiaron al general, ofreciéndole el apoyo necesario.
«La revolución militar de 1909 condujo a Grecia a las puertas de Brusa y hasta los suburbios de Constantinopla, pero las elecciones realizadas en 1920,  colocaron al país bajo la garra del parlamentarismo, con resultados catastróficos… nuestra flota dominará la parte Este del Mediterráneo y un fuerte ejército protegerá los Balcanes, completó.»
ATENAS enero 3 (United)
«El general Pángalos ha resuelto suspender los diarios democráticos de Venizelos si continúan su apasionada campaña contra él.
Comentario: El clima que se vive ya la está anunciando (pre segunda guerra mundial) ¿autoritarismo? ¿democracia? Desazón y desconcierto en el ciudadano)
BERLÍN («La Nación» 1939) – El duelo entre Democracias y Dictaduras – Por René Lauret
«Tras el acuerdo de Munich se creyó en una posible laxitud, más la situación internacional se vuelve cada vez más tensa. Se pensó que las dos parejas Roma- Berlín y París- Londres, buscarían un terreno para aproximarse  mutuamente; pero se van alejando a simple vista, y Mussolini ha podido manifestar que la fórmula del pacto de cuatro, de la que otrora fue el iniciador, es hoy algo que ya no cuadra. Entre las potencias autoritarias y las potencias democráticas se va ahondando un abismo difícil de llenar, comprende a la vez posiciones doctrinarias fundamentales y rivalidades de intereses que parecen relevantes como inconciliables.
«…Tienden a desaparecer las veleidades de acercamientos señalados por el acuerdo de Munich… La oposición entre las potencias totalitarias y democráticas, pasa al primer plano. Y esa oposición ya no se limita a Europa; por intermedio del Japón y los Estados Unidos se convierte en mundial.
«…Creer en la fatalidad de la guerra sería hacerla inevitable; y al fin de cuentas no conocemos los pensamientos íntimos y segundas intenciones de Hitler y Mussolini. Por muy sólidamente establecido que parezca su régimen, temen el porvenir y ese es para ellos el punto inquietante, la posible causa de actos desesperados. Pero no son insensibles a los argumentos razonables, aún cuando recientemente hayan desencadenado las pasiones populares… sobre todo en Italia.
«…Ustedes son pueblos ricos, nosotros somos pobres -repiten los alemanes e italianos- Nos faltan materias primas y carecemos de espacio; nuestros pueblos están estrechos en territorios demasiados pequeños.»
«Hay una parte de verdad en esas fórmulas; pero solo una parte, Italia tal vez sea pobre, pero Alemania no lo es. Sus estadísticas arrojan una renta de 80.000 millones de marcos en 1938, cifra equivalente a un billón 200.000 millones (1.200.000.000.000) de francos. En Francia el cálculo de la renta nacional no pasa de  250.000 millones.
«…Pero no  reside allí el gran debate entre naciones autoritarias y democráticas. En el fondo, los que las hace colocarse frente a frente es un concepto diferente acerca de las relaciones entre pueblos…
Comentario: Ya la lucha se hace clara, las posiciones son antagónicas. Las naciones autoritarias y las naciones democráticas prontas para la lucha. (La segunda guerra mundial es un hecho)

Así se pretendía condicionar la democracia
BUENOS AIRES («La Nación» 1937) – Definición de la Democracia – Por Rodolfo Rivarola
«Hace algunos años expuse en la Junta de Historia y Numismática esta observación que sintetizo «Cada treinta años se realiza, en el orden político y sobre las demás que se le oponen, el triunfo de una idea. Halle conveniente aplicarle el nombre de ideas fuerzas…
«…Los grupos políticos de más opuestas tendencias proclaman la fidelidad a la democracia, sin definir el concepto en que cada cual la tiene. El extremo de la democracia se encuentra en la Ley Sáenz Peña.  Ejemplo: oposiciones inconciliables; dentro de común denominación (Partido Radical) añaden al nombre de pila, el sobrenombre o captan el apodo: personalista, impersonalista, antipersonalista, etc. Otras declaran a la democracia como madre legítima (Partidos Demócrata Nacional, Progresista). Proclaman la democracia el partido Socialista (padre) y el Partido Socialista Independiente (hijo mayor de edad). Para todos ellos y cuantas opiniones y juicios andan alrededor del fenómeno político, la democracia se llama hoy Ley Sáenz Peña y viceversa, la ley Sáenz Peña es la democracia. Ningún partido político intenta, ni siquiera anuncia, la posibilidad de enmendar la ley del sufragio político.
«…Asómbranse ilustres políticos y autorizadas personalidades en ciencia política del analfabetismo como fuerza política en elecciones… Jamás tuvo el Brasil un votante analfabeto ya que el artículo 108 de su Constitución (Año 1937) confirma la tradición «No se puede alistar como electores: a los que no sepan leer ni escribir»
«…Medio siglo y más de la ley de educación Común (1420) vale por una protesta formal contra el sufragio analfabeto. El mínimum de instrucción obligatoria que comprende el conocimiento de la Constitución Nacional, no tiene justificación si no vale como mínimum de aptitud cívica para ser incluido en la lista electoral, que concede hoy el voto a medio millón de analfabetos.»
Comentario: Repercusiones en América del Sur. La pregunta entonces (…y ahora) ¿Qué es la democracia? y un intelectualismo proclive a condicionarla en la Argentina de los años 30.
¡Qué fácil sería no volver a cometer errores escarbando en la historia!
Aunque, pensándolo bien,  mucho se ha evolucionado en este camino, habrá que  seguir aportando  paciencia y tiempo ya que el hombre es el único ser animado que  puede repetir sus errores.
(*) Nota que publicamos en  Pregón Misionero el  3 de abril de 2012  y que sin ser una nota opinión, pretende alertar sobre el buen uso de la democracia que de esta  manera aparece como una salvaguarda para el hombre en el cuidado de sus derechos cívicos.

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Categorías: Columnas de Opinión

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