El Frente Renovador expone el desafío por medio de la expresión electoral, y como instrumento, el voto popular, la rebeldía misionerista que reclama por una reparación histórica, no solo en materia de recursos económicos, sino también del desarrollo de obras de infraestructura, como lo son el gasoducto y una nueva línea eléctrica que una San Isidro, conectando a toda la población de la Ruta 14, como estrategia de crecimiento económico.
Busca contagiar la rebeldía política del reclamo de una reparación, con el desafío de lograr las cuatro bancas en las elecciones presidenciales mediante la boleta corta, sin acompañar a ninguna de las figuras presidenciales, dejando en manos de los misioneros la decisión de elegir la fórmula presidencial que más le convenza, pero con el compromiso de defender el misionerismo.
Misiones es la octava economía del país y va camino a convertirse en la séptima; y además, es la primera del norte argentino, por ser la que más produce y mayor valor agregado genera, pero enfrenta la dificultad de tener índices desactualizados de ingresos en concepto de Coparticipación Federal, y es la provincia que menos recursos recibe según la cantidad de población.
Se estima que el Congreso Nacional, para el gobierno que venga, tendrá un escenario sin mayorías propias, con lo cual los bloques provinciales -como es el caso de la Renovación- tendrán peso a la hora de darle gobernabilidad al presidente electo, vía acuerdos políticos que implicarán solicitar lo que hoy se reclama.
Está más que claro que es muy difícil modificar la ley de Coparticipación porque requiere el acuerdo unánime de todas las provincias, lo que es un imposible, ya que ninguna provincia estaría dispuesta a resignar recursos a favor de otras, lo más probable y razonable es plantear una compensación a través de una reparación histórica, que se da a través de una ley del Congreso de la Nación que no requiere unanimidad, sino mayoría para atender el reclamo del gobierno misionero.
Esta es la explicación que da el oficialismo provincial en campaña para lograr las cuatro bancas y del porqué no se alinean con ninguna fórmula presidencial, exponiendo que los legisladores electos por la Renovación responderán a los intereses de los misioneros y que los legisladores de los demás frentes electorales responderán según los mandatos partidarios nacionales y en contra de los intereses provinciales.
En este sentido, el oficialismo provincial corre con ventaja sobre el frente Juntos por el Cambio, que en principio debe resolver en estas elecciones de las PASO en el mes de agosto, su interna y candidatos a diputados nacionales y cada sector debe acomodar su discurso en tratar de lograr la mayor cantidad de votos posibles para encabezar la lista a diputados nacionales, y necesariamente aparecen pegados a la figura presidencial de Mauricio Macri, quien tiene un alto porcentaje de imagen negativa que impacta a la hora de lograr votos del sector independiente, pero si del sector duro de Cambiemos.
Las elecciones primarias serán el primer testeo para el Frente Renovador, para ver en qué medida lograron contagiar la rebeldía misionerista en el reclamo de una reparación económica, imprescindible para el futuro de la provincia y sus habitantes, y que ésta se vea expresada y reflejada en las urnas.

La inflación es lo más fácil de controlar
Se podría pensar que el actual presidente Mauricio Macri no tenía la menor idea de lo que es gobernar un país, ni que es la inflación o que simplemente repetía una partitura de campaña. En realidad, sabían lo que estaban haciendo y hacen. La devaluación y la inflación siempre favorecen a los sectores más fuertes de la economía, si alguien pierde es porque alguien gana. Y por otro lado no se podía sostener un país sustentable económicamente, sin endeudarse.
Todo lo sucedido no fue casual ni mucho menos inocente, era necesario para crear fundamentos y el ambiente para todas las denuncias de corrupción, y justificar no solo los enormes aumentos tarifarios sino también el gran endeudamiento, los prestamistas y financistas necesitan mover el dinero, hacerlo trabajar para tener ganancias, y esto lo permitió la actual gestión, el de volver a la bicicleta financiera.
En Misiones el discurso de la campaña electoral a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, en donde Mauricio Macri sigue apoyando su discurso de no volver al pasado y de las denuncias de corrupción, sin entrar a considerar su promesa de campaña de la pobreza cero y que lo más fácil de su gobierno sería solucionar el tema inflacionario, llegando incluso a decir que los déficits fiscales y las inflaciones demuestran la incapacidad de los gobernantes. Lo cierto es que la inflación causó estragos en el sector de los asalariados y, cuando un sector pierde, está más que claro que otro sector se beneficia ampliamente. Lo mismo ocurre con el creciente déficit fiscal, mientras la provincia de Misiones sigue hablando año tras año, al igual que el municipio obereño, de superávit fiscal.
El CEO Cambridge Analítica, junto a Jaime Durán Barba fueron los que llevaron a Macri al poder y hoy trabaja sobre su reelección. Como la campaña tiene un esquema nacional en lo discursivo, evitando hablar de lo prometido y no cumplido y solo buscar y echar responsabilidades en anteriores gobiernos, tratando de justificar que los problemas no son generados por el actual gobierno, sino por otros factores ajenos a la política. Tal el caso de la respuesta de la gobernadora de Buenos Aires, Eugenia Vidal, quien, ante el aumento de la desocupación, respondió muy libre de culpas que el aumento de la desocupación se debía a dos factores: “porque creció la población y hay más gente buscando trabajo”, es decir que se desliga de que sea un problema político y de su gobierno.
Con la boleta corta y la decisión del gobierno provincial de no ir adherido a la boleta de ninguna de las precandidaturas a presidente, les saca del esquema del discurso nacional a los tres precandidatos de Juntos Para el Cambio, tanto al candidato oficial del PRO y actual delegado del Ministerio del Interior Alfredo Schiavoni, como al radical Ricardo Andersen y al peronista Pedro Puerta, quienes más allá de la puja por lograr encabezar la lista a candidatos a diputados nacionales, tienen un discurso cambiado, e impuesto por el Frente Renovador, que habla de defender los intereses de los misioneros y no los de algún partido nacional.
Teniendo muy fresco el resultado de las elecciones anteriores, los candidatos de Juntos por el Cambio transitan más los medios de comunicación y las redes sociales, sin diferenciarse mucho del formato nacional, dado que cada uno de ellos debe cargar, no solo con la mala imagen que pesa sobre el presidente Macri a nivel nacional, y en particular a nivel provincial, sino también con la posibilidad que el apellido Schiavoni sea el que encabece la lista de candidatos a diputados nacionales, apellido con el cual les fue muy mal electoralmente el pasado 2 de junio en Misiones.
Digamos que en Misiones, como en otras provincias que no acompañan candidaturas presidenciales, les será muy difícil a los candidatos de Juntos para el Cambio, hacer campaña siguiendo la partitura de los CEO en comunicación y campañas electorales.

Artículo visitado 33 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top