Todo un mundo de recuerdos y experiencias que a esta altura de la vida parecen querer despegar y alzar vuelo con mayor facilidad y en condiciones mucho más serenas, sin que por ello se eviten emociones y sentimientos que calan profundo, como esta celebración de nuestro hijo pródigo, PREGON MISIONERO, que está cumpliendo 53 años al servicio de la información, y esa perturbación emotiva se ve cuantificada en el caso de sus editores.
En lo personal, todo ello acrecentado por la alegría que nos produce la edición del 3er libro de mi autoría: «Oberá, ciudad», que sigue a “Un lugar llamado Yerbal Viejo” y “La Sorprendente Oberá” integrantes de la saga que tiene como fondo principal los factores gravitantes que influyeron en la colonización de Yerbal Viejo el primero y la Historia Municipal, nacimiento de las Instituciones asó como una historia viva de Oberá del período faltante 1928/1999 el segundo y tercero, destacándose en ellos
Tiempos en los cuales las fuerzas vivas, como se llamaba con euforia entonces al conjunto de voluntades nucleadas en las instituciones que bregaban tras un objetivo común, algo justificable y loable, que generalmente lograban y así, entre tantísimos temas nos ocupamos de la creación  de la UNaM, de la Facultad de Ingeniería Electromecánica, la Facultad de Artes, la Caja de Créditos y Banco Oberá Cooperativo, del Movimiento Agrario Misionero MAM, de la Crisis agraria de los 90, y el boom de la Feria Franca.
Volviendo a nuestro hijo pródigo, Pregón Misionero “No es posible, en efecto, separar a Cervantes del “Quijote” (José A. Oria) y bien, que haríamos nosotros separados de Pregón…
Volvamos al trillo comenzando con los tiempos pre-Pregón : Oberá se caracterizó por contar con expresiones escritas que de una y otra forma tradujeron el deseo de comunicación de los pobladores. Apenas transcurridos poco más de 10 años, la inquieta colonización sueca en Villa Svea produjo por medio de don Conrado Falk una hoja hectográfica en 1924 destinada a tener informados a los colonos, sin dudas que pasó a ser el precursor del periodismo obereño.
El 4 de enero de 1938 salió a la calle el periódico La Colonia dirigido por Diego Bravo y del que participó otro pionero periodístico, don Heriberto Ferreyra quien años después comentaría: “a fin de iniciar la publicación de un semanario con  la finalidad de concientizar a esta naciente comunidad sobre la necesidad de tener un vocero de sus nobles  aspiraciones  de hacer patria sobre las fronteras desiertas de nuestro país… ardua y azarosa fue nuestra tarea de periodistas improvisados, empeñados en servir a una gran mayoría de colonos extranjeros que ignoraban  nuestro idioma y no estaban en condiciones de comprender nuestros objetivos…”
El 5 de enero de 1938  aparece el periódico “Oberá” bajo la dirección de don Irineo Moreira con  la participación  de su hermano, Santos Moreira que fue de indudable gravitación en el incipiente pueblo, periódico que se editó durante diez años , siendo de destacar que contó con impresión propia, atendida por Balbino Cóceres que pasa a ser así el primer tipógrafo de Oberá.       Su línea informativa fue combativa y frontal y a veces hasta polémica en defensa de los intereses de los colonos, en especial el otorgamiento de títulos de propiedad, yerba mate, tabaco, entre otros temas.
La era periodística pre-pregón se cierra el 17 de abril de 1939, con la aparición de otro semanario, “El Vocero Regional” dirigido por Lloyd Wickström. Su periodismo frontal y sus incisivas polémicas en temas ciudadanos lo hacían interesante.
No deja de ser llamativa la presencia de dos medios en una población que allá por el año 40 era incipiente, lo que muestra la vocación cultural de los obereños.

Aparece Pregón
Un tiempo antes del 9 de Julio de 1966 se juntaron, con la presencia de sus esposas, dos amigos, profesores en el  Colegio Nacional, uno profesor de Letras y el otro con herencia literaria y periodística por parte de madre y padre. El motivo: sacar a Oberá del pozo en cuanto a informaciones ya que en ese tiempo se carecía de medios gráficos. De la reunión surgió la descabellada idea de editar un periódico. Y así fue que en la fecha señalada más arriba nació el Nº 0 de Pregón (presentación) en el cual se daba a conocer la enunciación de propósitos que justificaban la presentación del entonces quincenario y decíamos allí entre otros conceptos    “Creemos llenar un vacío que resulta impropio para una ciudad que como la nuestra, está acostumbrada a realizar y vencer las dificultades que se oponen a su progreso (…) a partir de ahora se podrá decir que se cuenta con un periódico local”.
“Su nombre original fue el de Pregón sin aditamentos, pero el Registro de la Propiedad Intelectual adujo que ya había en el mercado nacional Pregones y, en consecuencia se agregó lo de Misionero. Al poco tiempo de editarse, Hugo Amable, abandonó el semanario debido a ejercer la dirección de la recordada L.T.13, Radio Oberá, siguiendo Aldo R. Gil Navarro, con su esposa Esther que desde entonces está al frente del Departamento Publicitario del periódico. Con la llegada de Carlos Alberto Gil Navarro, allá por los 80, se le incorporó al periódico la técnica y el adecuarse a los nuevos tiempos y el producto de su labor al frente del mismo, está hoy a la vista.

Expectativa y conmoción local
Para nosotros, hablar del nacimiento de Pregón Misionero es recordar la expectativa que se creó  en el entonces todavía pueblo de Oberá  y colonias adyacentes, expectativa que así relatamos:
Ante nuestra vista, la tapa del primer número que nominamos “Número Cero”, y en un recuadro la nómina de la gente que participó en el alumbramiento. Todo un preciado conjunto de voluntades acercando su colaboración periodística, (Héctor Adolfo Moreira; Santos Moreira, Carlos G. Bianchi, Pedro Kutsche, Hugo W. Amable; Héctor Raúl Seró, Guido Zecchini; vale agregar que ya el número 1 agrega los siguientes colaboradores: Nelly Amaro, Iondo Passalacqua, Diógenes Riquelme, y, como redactora de “sociales”, Hilda Vera y de deportes, Carlos Alberto Golik; otro grupo de voluntades actuaba como corresponsales de sus pueblos, (Basilio Werenchuk -Campo Grande, Aristóbulo del Valle, Dos de Mayo); Aristóbulo Pardo- Florentino Ameghino); Cándido Zamudio- 25 de Mayo); Vitalino Acosta (Acaraguá); Víctor Mattos (Guaraní); Roque Mouls (Alvear); Víctor Loyola (Panambí); Félix M. Ríos (San Pedro), Conrado Quiñones (Alberdi- Sección II) y Casa Misiones (Campo Viera). En el número 5 anunciamos la creación de la Agencia Pregón Misionero en Posadas a cargo de Lidia M. de Golik, todo un logro.
Boceto y realización del título: Valdemar Hedman y Adolfo Rendón.
La impresión de un primer tiempo, estuvo a  cargo de la imprenta Córdoba de don Filemón Mereles y los clisés (una chapita grabada montada sobre madera) estuvo a cargo de fotograbados Iguazú de Posadas.
Encabezando el staff, Aldo Rubén Gil Navarro, como director y Hugo Wenceslao Roque Amable como asesor-diagramador.
Y bien, ya teníamos el producto elaborado con una gran tirada para ser su presentación en sociedad (Vemos en tapa en recuadro “Tirada de esta edición 1500 ejemplares) listo para distribución y otra vez aparecieron las voluntades colaboradoras: el entonces distribuidor del diario El Territorio en Oberá, Balmes Krieger encargó a su hijo la distribución del grueso de la edición, colaborando en ello y mucho, Carlos Alberto Golik.
Por su parte, los mellizos Barboza debutaron de “canillitas” y como dato ilustrativo del impacto editorial hasta la entonces jovencita estudiante, Lili Caballero, tomó un mazo de pregones, los puso bajo el brazo ¡y a vocearlo!! Todo un éxito.
Sí, cierto, pero ¿quién podía pensar en aquel 1966 en la longevidad que muestra nuestro Pregón Misionero.

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Categorías: Columnas de Opinión

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