“Se llamó “Operativo Azul”. Objetivo: Recuperación de las Islas Malvinas. Fecha: 2 de abril. Hora: 6 de la mañana” “Operativo Azul. Sus jefes explicaron que ése era el color de muchas cosas que tenían que ver con la misión: el cielo, el mar, el manto de la Virgen Protectora del Ejército…” (Revista Gente- 8 de abril de 1982)
   Se ubicó en su sillón preferido, ese que le permite hilvanar recuerdos, tomó, como lo hace cada día, el diario y al pasar las hojas se detuvo en una, en la que el gran titular anunciaba situaciones de vida consecuencia de la guerra de Malvinas, librada en el Atlántico Sur en abril de 1982 y comenzó a reflexionar:
   Situaciones de vida que se vienen mostrado desde años como una cruel realidad que desdibuja imágenes de tiempo, pero, por sobre todo, taladra fuerte en la conciencia argentina que parece estar despertando de su intoxicación de obsecuencia, conformismo  remachado con el clásico “no te metás”, comportamiento que supo convivir con torturas y asesinatos recordados días atrás, conductas que se prendían de la disculpa oficial “la Argentina  es derecha y humana”, surgida ante la arremetida de un primer mundo denunciando  graves violaciones de los derechos humanos por actos de terrorismo de Estado.
   La comparación cabe si se analiza la guerra de Malvinas –esa a la que nos presentaron inicialmente como un romántico “desembarco” argentino en las islas y que nos hicieron idealizar  frívolamente como un simple paseo armado- 2 de abril de 1982. El gobernador Rex Hunt y los marines ingleses se resisten a deponer las armas y tiran ráfagas de ametralladora contra los efectivos argentinos. El tiroteo se prolongó por más de tres horas. Allí moriría el capitán Giachino. Se rinden los ingleses y el gobernador es obligado a abandonar las islas junto a sus familiares y colaboradores de gobierno siendo trasladado ese mismo día a Comodoro Rivadavia y de allí a Montevideo .Habían sido recuperadas las Malvinas) (Revista Gente- 8/4/1982) y que cuando el paseo armado se transformó en guerra, mediáticamente nos bombardearon con partes falsos que nos daban como triunfadores lo que exacerbaba las mieles de un sentimiento argentino centenario que por fin se concretaba y hasta nos enorgullecíamos pensando ”ahora sí las Malvinas son argentinas”.
   La euforia duró poco, Puerto Argentino se rindió ante los ingleses que no solamente nos derrotaron militarmente, sino que nos castigaron civilmente generando, desde lo alto del poder nacional, un estado de vergüenza por habernos atrevido a desafiar a las potencias del primer mundo.
   Estado de vergüenza que evacuó las tropas, casi ignoró a sus muertos y envolvió a los soldados en un silencio letal y aquellos jóvenes héroes – los que escaparon a la muerte tras la euforia que les brindó la oportunidad histórica de servir a la patria, ( …¿Desembarcaste el dos?. Si, ayer. Ayer llegamos todos. -¿De dónde sos? –De Córdoba señor, soy cordobés. –¿Cuántos años tenés? –Dieciocho. -¿Y cuánto hace que está haciendo la conscripción –Dos meses. -¿Cuánto tiempo estuviste embarcado? –Casi cinco días. -¿Cómo te sentías? –Bien, señor, muy bien. ¿Sabías que ibas a venir a reconquistar las Malvinas?. –Algo sabía. Nos daban órdenes. Nos hablaban mucho. Eso fue bueno, nos tranquilizó. Cuando supimos todo nos alegramos, yo me alegré, yo quería venir. –¿Vos querías venir, pese a todo? –Claro, señor, a mi gusta ayudar al país  y en eso estamos. -¿Tuviste miedo en algún momento? –No, le juro que no. –Qué pasó con el barco cuando el capellán dio la misa? –¿Usted como sabe eso señor? –Me lo contó un  compañero tuyo. -Ah, bueno fue muy lindo. Nosotros estábamos escuchando misa y casi al final un compañero de la fila de adelante gritó “Viva la Patria” y todos, hasta el cura, empezamos a cantar el himno. En eso vemos que el cura llora y a mí, señor, se me puso la piel de gallina. El lloraba y alguno de nosotros también . -¿Qué pasó después? –Hubo silencio, nos callamos, el cura  nos bendijo y nos habló muy lindo. Apenas salió el sol, desembarcamos… Norberto tiene la cara pintada de negro. Es flaco y el fusil parece dos números más grande que él. Ahora hace guardia en la puerta de la casa del gobernador… -¿Estuviste en algún tiroteo? –No, señor. -¿Hasta cuándo te vas  a quedar?. –No sé, creo que mucho tiempo. -¿Porqué antes me dijiste que querías venir? –Porque quería estar acá, quería venir con los muchachos que estaban conmigo – -¿Ahora tenés la sensación de triunfo? –Sí, claro. Pero desde antes ya sabíamos que íbamos a ganar. Nos teníamos fe (se ríe). Mire hace un rato unos periodistas como usted, pasaron por acá con el general (se refiere al general Américo Daher) y él les dijo: “Miren, de acá solo nos sacan en cajones”. –Pero vos sabés que eso quiere decir que si hay lucha va a ser hasta el último hombre. –Yo lo sé, señor,  yo lo sé. Pero acá vinimos a ganar o a  morir y eso lo sabemos todos- ¿Cómo fue el desembarco? –De eso no le puedo hablar señor, disculpe. -¿Pero cuando vos llegaste, ya había otros soldados? – Sí, ya había más soldados y había algunos tiros que sonaban. -¿Qué fue lo primero que hiciste al bajar?, cual fue tu misión? –Patrullar las calles de la ciudad, ver si había soldados ingleses o francotiradores. –¿Tuviste problemas?. -No, ni uno solo. Todo estaba tranquilo, muy tranquilo. Andábamos con mucho cuidado pero no pasó nada. Igual no hay que descuidarse. -¿Qué es para vos la patria? –Donde vivo, donde viven mis padres y mis hermanos. Mi país. -¿Y cuándo escuchás esa frase que dice “Morir por la Patria” que sentís? –Y, que es así, que debe ser así, señor. (Relato de Norberto G. cordobés, 18 años,. Soldado conscripto que desembarcó en las Malvinas el 2 de abril. Entrevista de la Revista Gente (8/4/1982) titulada “Estoy orgulloso señor, quería venir” (Archivo personal) sin contención ante el terrible impacto psicológico-psíquico, sin apoyo de ninguna clase, se transformaron en parias de una sociedad que fue incapaz de socorrerlos en su momento, socorro que fue llegando al final de los noventa y que ahora se lo va tomando con mayor responsabilidad gubernamental hacia ellos y, aunque nunca es tarde para redimir situaciones, “a treinta años de la guerra desdibujó a la mayoría de ese grupo de patriotas que todavía hoy está esperando que el terrible impacto psicológico que sufrieron pueda ser paliado y que, al menos -como correspondería hacerlo- ser atendidos moral y materialmente, con el debido respeto social y cariño nacional, máxime en estos días en que se está conociendo por orden presidencial, documentos que, como el informe Rattembach –ahora desclasificado- muestra las flaquezas estratégico- logísticas de una cúpula militar que en pleno escenario de la guerra no supo estar a tono en su responsabilidad militar y a la que el informe citado defenestra y estigmatiza
   Todo ello hizo que los soldaditos de Malvinas se sintieran como abandonados a su suerte y, a pesar de ello, realizaron proezas dignas del reconocimiento que el próximo lunes 2 de abril se les brindará en todo el territorio nacional, aquí en Oberá la Municipalidad y el Centro de ex combatientes de Oberá y Zona Centro lo hará conmemorando el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el que tendrá lugar en la Plazoleta del Veterano de Guerra, frente al Barrio Mayor Krause. Por otra parte a pedido de la dirección de la escuela Nº 667 “Mayor Carlos Eduardo Krause, elevado por la Junta de Estudios Históricos al H. Concejo Deliberante, éste produjo la siguiente declaración: Declarase de Interés Cultural Municipal, el Mural de la Memoria denominado “Del Monte a las Islas del Sur”, emplazado en el muro perimetral de la Escuela Nª 667 “Mayor Carlos Eduardo Krause” de nuestra ciudad en el marco del 30º aniversario de la Guerra de Malvinas a recordarse el próximo 2 de abril
   En este 30 aniversario de la guerra de Malvinas,  debiéramos decir “Nunca Más” expondremos a una generación de jóvenes ciudadanos a sufrir una guerra y menos aún una guerra improvisadas en la que a las corridas, valiéndose de supuestos, se embarca a una sociedad civil a guerrear sin estar dadas elementales condiciones como para poder hacerlo profesionalmente”
   Esta nota que reproducimos es copia fiel del original que produjimos muchos años atrás y más allá del profundo sentimiento que nos conmueve ante la entrega sin reparos de nuestros jóvenes soldados por amor a la patria, nos indigna la falta de sensibilidad humana de las autoridades de facto para enviarlos a una aventura que bien deben haber sabido que sí o sí esa era una aventura “por si acaso” cuando se les hundía el barco para poder seguir gobernando.
   En estos días en que a lo largo y ancho del país se recuerda la guerra de Malvinas y a los héroes de aquella gesta, hemos querido refrescar este enfoque que habla de la calidad y valer de una juventud que no trepidó en servir a su patria hasta las últimas consecuencias.
Artículo visitado 8 veces, 1 visitas hoy


Categorías: Columnas de Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top