Los padres de la beba, Viviana Fernández (27) y Gastón Demonari (32), con bronca e indignación. | Foto: Luciano Ferreyra

Gastón Demonari (32) y su esposa Viviana Fernández (27) no encuentran consuelo ante la tragedia que sacudió sus vidas. El pasado 9 de marzo, tras permanecer internada trece días en el sector de neonatología de una clínica privada, su beba recién nacida padeció un fallo multiorgánico, paro cardiorespiratorio y falleció.
Tenían preparada su habitación, su ropita, los juguetes. Toda la expectativa sepultada bajo sospechas de mala praxis que el mismo día se plasmaron en una denuncia radicada ante la Seccional Primera de Oberá.
Transcurridos doce días del deceso, al menos hasta ayer el sumario policial no había sido girado al Juzgado de Instrucción en turno, lo que generó la indignación de los padres y despertó serias suspicacias, al punto que evalúan la posibilidad de radicar una denuncia por inacción de las autoridades policiales.
En diálogo con El Territorio, Demonari y Fernández mencionaron que la clínica no habría cumplido con los protocolos de seguridad y asepsia que requiere el área de neonatología.
Incluso, para ello se apoyan en una serie de videos y fotografías en los se observa personal de enfermería atendiendo a la recién nacida sin guantes esterilizados, con anillos y pulseras.
“Nuestra hija nació con dos kilos y estaba perfecta. Nos dijeron que tenía que recuperar peso, que se iba a quedar en neo para hacerle los estudios de laboratorio y que no nos preocupemos. Que era chiquita pero súper sana, recuperaba peso y se iba a casa. Pero fue desmejorando, se negaron a darnos la derivación a Posadas y se murió. La mayor impotencia es que sufrió muchísimo”, lamentó Demonari.

Día a día 
El 27 de febrero a la mañana, a dos días de dar a luz, la madre regresó a su casa y por la tarde volvió a la clínica para amamantar a su pequeña. “Estaba perfecta y se durmió en mis brazos”, recordó abatida.
A los dos días surgió el primer síntoma adverso, puesto que les manifestaron que no toleraba la leche materna y debían comprar una fórmula especial.
“El sábado 2 fuimos a verla, tenía fiebre y nos dijeron que despedía un líquido oscuro del estómago. Al otro día le dieron antibióticos por una infección del estómago. El lunes 4 se descompensó y la tuvieron que reanimar. Cada vez peor, por lo que el martes pedimos la derivación a Posadas y nos pusieron un montón de trabas”, precisó el papá.
Al mismo tiempo, mencionó que comenzaron a notar pequeñas heridas en el cuerpo de su hija y el día martes observaron que tenía “un hueco en la cabeza”, tal como describió.
“Estaba de turno la pediatra Betina E., quien nos dijo que no había visto esa herida en la cabeza, que se le pasó y nos pidió disculpas. Entonces una enfermera le empezó a curar. Ahí empezamos a insistir con la derivación a Posadas porque ya desconfiábamos de la atención, pero ellos decían que se sentían capacitados para curarla”, relataron.
De todas formas seguían insistiendo en la necesidad de un traslado y fue cuando “la doctora me dijo que nos teníamos que hacer cargo de todo, de conseguir la ambulancia de alta complejidad, un médico, el sanatorio. Era feriado, no había administración por ningún lado y no conseguimos”.

La bautizaron 
El miércoles 6 la pequeña sufrió una transfusión de sangre y comenzaron a colocarle oxígeno. Ese mismo día, tras asistir a una misa de sanación donde pidieron por su hija, los  padres decidieron bautizarla en su lugar de internación.
Por un par de días pareció que los ruegos al cielo habían ayudado, ya que mejoró el cuadro de la pequeña, según dijeron los médicos y a simple vista notaron los progenitores.
“Pero el sábado 9 fuimos a visitarla y la doctora Silvia V. nos informó que sufrió una descompensación, que esperaba que venga la radióloga para ver si no tenía algún órgano perforado y que nos darían la derivación. Incluso nos dijo que vayamos a casa y que volvamos al mediodía para el traslado a Posadas. Al volver escuchamos como el ruido de una sirena y voces en neo. Escuchamos que se estaban quedando sin oxígeno, que la nena se estaba muriendo. ‘Qué hago, no sé si es una pérdida’, dijo la doctora. En ese momento me desesperé, se me vino el mundo abajo”, graficó Fernández.
A su lado, su marido recordó el momento en que recibieron la peor de las noticias y cuestionó la frialdad de la profesional que les comunicaron la muerte de su hijita.
“Le dije que se murió porque faltó oxígeno y me reconoció que tuvieron una falta, pero que murió porque estaba muy enferma. Le respondí que no, y que cada uno de los que la atendió la mató un poco”, remarcó.
Entre otros aspectos, la madre cuestionó que en trece días le cambiaron tres veces de antibiótico, al tiempo que aseguró que una sola enfermera estuvo tres días a cargo de neo.
“Nuestra mayor impotencia fue que no nos dieron la derivación a Posadas y la agonía que sufrió, porque lloraba constantemente, incluso sedada. No dormía, sufrió demasiado”, lamentaron.

Pedido de justicia

Según la autopsia, el deceso se produjo por una sepsis generalizada, fallo multiorgánico y paro cardiorespiratorio. “Nos explicaron que la infección fue posterior a la internación. Además, los forenses reservaron el estómago y los pulmones para estudios patológicos. Pedimos que se haga otra autopsia si es necesario, porque nuestra hija nació sana y cada día en la clínica fue empeorando”, subrayaron. “La denuncia fue hecha el 9 en la Seccional Primera y hasta ahora el sumario no fue girado al juzgado. Estamos desesperados porque ya pasaron muchos días y se podrían perder las pruebas de la clínica. Lo único que queremos es justicia”, agregaron.

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Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea
Corresponsalía Oberá
Diario El Territorio


Categorías: Noticias Policiales

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