El intendente Carlos Fernández, luego de la apertura de las sesiones ordinarias confirmó que ira por la reelección como intendente de Oberá. «Lo tenemos definido y lo vamos a comenzar a trabajar», sostuvo Fernández; quien en su discurso repasó algunos aspectos de sus tres años de gestión y del año anterior, destacando nuevamente el pago de la deuda con la que se hizo cargo su gestión, como así también de haber vuelto a terminar un año más con superávit presupuestario; y anunciando el envío al concejo deliberante del Plan Estratégico Oberá para su aprobación y puesta en marcha.
   Es el Plan estratégico que fuera aprobado a finales del 2015, cuando dejaba la gestión el ex intendente Ewaldo Rindfleisch, y que fuera vetado por el actual intendente, por considerar que estaba incompleto y que le faltaban datos complementarios. El PEO, es considerado una herramienta esencial para el abordaje de diferentes temas y que apuntan al desarrollo de la ciudad en forma armónica y equilibrada, dándole una proyección y un perfil determinado, sobre lo cual se deberá trabajar durante los futuros 20 años.
   Retornando al discurso del intendente Fernández, volvió a destacar el modelo político provincial  misionerista, asegurando que es el modelo que permite que con recursos propios se puedan encarar diferentes acciones de gobierno y obras que se realizaron en la comuna, como el asfaltado sobre empedrado, el puente y saneamiento sobre el arroyo Mbotaby, como así también la construcción del nuevo SAMIC, que sigue con la obra, la pronta inauguración del nuevo complejo deportivo, entre otras obras.
   Fernández realizó un recorrido por todas sus áreas de gobierno, detallando de las múltiples actividades desarrolladas en el último año, que abarca el trabajo realizado en materia de obras públicas y la compra de equipamiento vial y para la prestación de diferentes servicios; pasando por la amplia tarea social que desempeña el municipio, que abarca desde la asistencia a los sectores más necesitados como así también aspectos recreativos. Destacándose en el área social, lo realizado en el deporte, en un trabajo en conjunto con el gobierno provincial.
   Si bien el intendente no hizo grandes anuncios, tal vez entendiendo los tiempos actuales y las incertidumbres que se ciernen sobre el futuro, tampoco aprovechó su discurso para proyectarse políticamente en su candidatura a la reelección, fue cauto y mesurado a la hora de hablar de proyectos a futuro. Si se mostró preocupado por la actual situación económica que afecta a todos los sectores económicos y en particular a los de menores recursos, pero también afecta a las administraciones comunales en la recaudación de tasas y contribuciones.
   Evidentemente el intendente Fernández será candidato a la reelección buscando conseguir el voto con lo hecho durante estos más de tres años de gestión, de manera tal que se plebiscite su gestión de gobierno… y al parecer confía que con ello le alcanzará como elemento promoción y de campaña electoral.
Miente, miente que te votarán…
   «Si hubiera dicho la verdad de todo lo que haría, no ganaría las elecciones», dijo en su momento el ex presidente Carlos Menem, en su primer periodo de gobierno, y a pesar de haber mentido y reconocido el engaño, logró ser reelecto. Uno diría que es extraño y paradójico el comportamiento del electorado argentino.  Algo similar ocurre con el actual presidente Mauricio Macri, a quien hoy se lo reprocha el haber mentido durante la campaña electoral; sin embargo hoy día repite la no muy recordada frase: «estamos mal, pero vamos bien» en sintonía con lo que fue la gestión Menemista, de alguna manera justificando los ajustes económicos y vendiéndole una nueva esperanza a los sectores castigados de la economía, de que lo hecho económicamente era necesario para salvar a la Argentina, y que de no haber tomado duras medidas económicas estaríamos peor, como Venezuela, al borde del abismo, con la falsa idea de que hoy estamos mal, pero que vamos a estar bien.
   Desde hace un buen tiempo los indicadores inflacionarios y económicos siguen mostrando lo contrario al corto, mediano y largo plazo; y con una pesada deuda externa que no dejará lugar al crecimiento económico, sino más bien a una caída del producto bruto interno, que para este año será del 2 por ciento y una inflación que rondará el 32 por ciento anual.
   No solo reacciones de rechazo causaron las palabras del presidente Macri, sino de burlas en las redes sociales. Fueron muy contradictorias sus afirmaciones con la realidad, que según el presidente Macri, la inflación comenzó a disminuir, al igual que la pobreza, que estamos en un periodo de crecimiento y que se han generado miles de empleos, cuando todos los días se hablan de cientos y cientos de despidos en diferentes rubros de la economía.
   Los titulares de algunos medios mostraron a un presidente optimista en su discurso y con mucha energía y convencimiento de que las cosas van a estar mejor, y es lo que la mayoría de los argentinos esperan ya casi desesperadamente. Y es precisamente lo que mostró el presidente argentino, en una puesta en escena y anticipo de lo que será su campaña a la reelección, aprovechando como tribuna su discurso en la apertura de las sesiones en el congreso.
   Es fácil de concluir que si utilizando la mentira se puede llegar al poder, para seguir manteniendo el poder es necesario redoblar la apuesta, en este caso las mentiras y el engaño. La historia así lo indica, sucedió con el ex presidente Carlos Menem, y no es extraño que vuelva a suceder con el actual presidente Macri.
   Ahora el elector debería hacerse cargo de lo que vota, si votó a un candidato que con el tiempo pudo comprobar que mintió, que vendió una falsa ilusión, y le vuelve a votar, la culpa ya no es del mentiroso, sino de quien se deja engañar y mentir por segunda vez.
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Categorías: Columnas de Opinión

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