Todos los días, cuando regresaban del trabajo, Juan Alberto Batista y Élida Ester Ferreyra veían a niños del barrio Christen, en Oberá, sobre el asiento de la parada de colectivo comiendo el menú que retiran de la cocina centralizada, donde se prepara el alimento para todos los comedores de la ciudad.
Esa imagen, que fue integrándose al paisaje urbano, caló hondo en la conciencia de esta pareja que decidió construir un merendero.
“Hace ocho meses que estamos trabajando con el merendero Caritas Felices, recibimos ayuda de la Municipalidad, la colaboración de los vecinos y las que ven mi página de Facebook deciden ayudarnos, no solamente para la copa de leche, también ropas y calzados”, contó Élida a El Territorio.
En estas últimas semanas, empezaron a dar yougurt, donado por  una empresas obereña. También  una casa que vende sándwiches, dona el pan y todo ayuda para que los niños tengan una merienda. En el lugar se sirve la merienda para unos 50 chicos. El merendero funciona en su propia casa de lunes a viernes.
Con respecto al yougurt, la empresa lleva para toda la semana y la familia Batista-Ferreyra no tenía espacio en la heladera, entonces no le quedaba más opción que distribuir entre los vecinos y sus correspondientes heladeras para mantener la cadena de frío.
Al enterarse de la situación, el grupo de amigos fanáticos de River Plate, Los Locos de la Yerba, comenzaron con una campaña solidaria y se consiguió la heladera. El sábado por la mañana, le llevaron a los Batista la heladera. “Cada vez que nos llaman para que busquemos algo, vamos en nuestra moto, es lo único que tenemos para la movilidad, pero todo sea por ver la felicidad en la cara de los niños”, manifestó la mujer.
El trabajo inicial no fue fácil, empezaron haciendo chipas amasadas, pan casero, pan dulce, pero todo fue creciendo en estos meses, gracias a las publicaciones en las redes sociales y con la colaboración de todas las vecinas.
No quieren quedarse solo con la copa de leche, el proyecto de Caritas Felices es ampliar a un comedor comunitario. “Hicimos las gestiones en la Municipalidad, pero hasta ahora no hubo respuesta, es para que nos dejen porciones de comida y que los niños puedan comer acá”, explicaron.

La iniciativa
Todo surge porque luego del trabajo – ambos son empleados municipales- y al regresar al hogar veían que los niños que buscan la comida en la cocina centralizada de la Municipalidad en el mismo barrio se quedaban en la parada del colectivo urbano, comiendo en el lugar.
“Lo hacen así porque esos chicos llegan a la casa y no alcanza la comida para todos y por eso comen antes de llegar a su hogar, comen directamente del recipiente que buscan el almuerzo”, manifestó Ferreyra.
El nombre surge porque la familia vio que los chicos tenían la carita feliz de poder consumir una copa de leche todas las tardes. “Por suerte hoy podemos tener una heladera más para guardar los yogures de una empresa que prefirió que no le nombren y agradecemos a los chicos de la agrupación de River que desinteresadamente nos consiguieron la heladera”, dijo emocionada. Entre las historias que tiene Elida, es que en día de lluvia, no se sentía bien y decidió acostarse porque pensó que los niños no iban a ir, pero Juan le avisa que se levante porque los amiguitos estaban esperando en el corredor del hogar, esperando la merienda.

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Territoriodigital. Foto: Luciano Ferreyra


Categorías: Noticias Sociedad

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