Puede pensarse que es un chiste o una mentira, pero no lo es. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, defendió  ante inversores y empresarios el ajuste fiscal y la política monetaria del plan puesto en marcha junto al FMI, señalando que “Lo más importante es que vemos un apoyo social continuo incluso en el contexto de una recesión con alta inflación”, dijo el funcionario en un evento en el hotel Alvear organizado por The Council of the Américas.
   En verdad, el ministro lo puede decir en el contexto de esta reunión porque en definitiva a los que les interesa hacer buenos negocios y obtener grandes diferencias económicas, no les importa en demasía si el plan de ajuste del gobierno en educación, salud y en otras cuestiones le gusta o no a los argentinos, lo que sí les interesa saber es que el Estado Argentino les garantice bajos costos laborales, y que se puedan llevar sus réditos económicos a sus países de origen… y lo demás es puro cuento.
   Los sondeos de opinión y encuestas demuestran todo lo contrario, más del 60 por ciento está en contra del modelo económico y el plan de ajuste. El 75 por ciento de los argentinos rechaza el acuerdo con el FMI, mientras la imagen negativa del presidente Mauricio Macri supera el 60 por ciento. Los hombres de negocios a nivel mundial seguramente no desconocen estos datos y números, pero no les interesan.  Solo les interesa poder hacer sus inversiones con el mayor margen de rentabilidad posible.
   No es casual que en el inicio del G20, el prestigioso diario norteamericano New York Times le dedicara una editorial a la gestión presidencial del presidente Macri, señalando en forma textual lo siguiente: “El presidente Mauricio Macri tiene un año difícil por delante. A tres años de iniciarse su gestión, los eslóganes de cambio y estabilidad económica de su campaña presidencial de 2015 ya parecen un chiste: Macri era el líder que terminaría con la polarización política en la Argentina, haría que el país tuviera una “lluvia de inversiones” y controlaría la inflación. Nada de esto pasó”.
   Se podría concluir que así ven a nuestro país y a nuestro presidente en el exterior. No solo el fútbol nos avergüenza en el mundo.
La despedida del MERCOSUR y el ingreso al ALCA
   La gente está mas informada y preocupada por el escándalo de la disputa por la final de la Copa Libertadores de América, e ignora o desconoce la importancia y los alcances del G20. Incluso ni siquiera muchos saben que significa la sigla, y mucho menos que temas se tratarán. Que será el futuro del trabajo, el desarrollo de infraestructura y el futuro alimentario sostenible, entre otros temas que se tratarán. Pero en realidad la idea es avanzar sobre el Área de Libre de Comercio de las Américas (ALCA), y que el MERCOSUR -que había tomado fuerzas en años anteriores- quede desarticulado, para que de esta manera los países latinoamericanos se sumen a los mercados que conforman el ALCA y debilitar la unidad económica latinoamericana.
   La violencia en el fútbol se llevó toda la atención, una muestra del comportamiento humano que  actúa en forma irracional no solo en el fútbol, sino también en otros ámbitos como el social, laboral o político. El River vs. Boca es el reflejo de otras cuestiones: los anti kirchneristas, los anti Macristas, los anti feministas, los anti machistas. Y también los religiosos y los anti religiosos. Este tipo de fanatismos no es un comportamiento humano solamente atribuible a los argentinos, sucede en todo el mundo. La cuestión pasa por cómo se controlan estas emociones en forma individual y colectiva, lograr el equilibrio racional entre lo que está bien, lo que está mal y entre lo que nos conviene y lo que no nos conviene.
   El fútbol, en sí el encuentro deportivo, perdió todo sentido para los simpatizantes racionales y equilibrados al ver los manejos y desmanejos, las chicanas, la búsqueda de ganar sin competir, buscando atajos, las avivadas que llegan incluso al descaro y descrédito de la dirigencia del fútbol en todos los ámbitos. Esto mas allá de la repudiable agresión sufrida por los jugadores del club Boca Juniors.
   La cuestión deportiva pasó al plano político, policial y judicial, quedando a la vista las improvisaciones y desmanejos en el operativo de seguridad, también cargado de sospechas y polémicas, que llevaron a que el ministro de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo, renunciara al cargo.
   Se llegó al nivel increíble y lamentable que se esté hablando que la final de la Copa Libertadores de América entre River y Boca se dispute en otro país, como por caso en Paraguay o en otro país, con el tufillo del gran negocio económico. Ahora se baraja la posibilidad de jugar la final de la Copa Libertadores en Doha, Qatar, por la sencilla razón que la aerolínea del país árabe, le otorgaría extraordinarios premios a ambos clubes si el partido se disputa en ese país. Es decir, ya no pasa por la seguridad y menos por el fútbol, sino por el negocio económico.
   Y en medio del escándalo y la polémica futbolera se realiza el encuentro del Grupo de los 20 países industrializados y emergentes. Es la primera vez que el G20 se realiza en Sudamérica. No sólo es la primera experiencia argentina en la organización de un evento de tamaña magnitud, sino que también es el debut regional. Como la Argentina ejercerá la presidencia, es la que propone la agenda inicial de temas a tratar, que serán el futuro del trabajo, infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible, y agregó que la perspectiva de género debía ser transversal a toda la agenda. Además de los otros temas que surjan o que mejor dicho impongan los países dominantes.
   Es obvio que la realización del encuentro del G20 no es casual que se realice en Sudamérica, en donde el Mercosur en los últimos años se fue debilitando, y los países desarrollados e industrializados quieren expandir su área comercial a través del libre comercio. No es casual que los Estados Unidos haya anunciado antes del encuentro  que reabrirá el mercado para la exportación de la carne argentina, no solo porque la noticia cae bien antes del inicio de la cumbre, aunque se desconozcan los detalles de la apertura. Sin dudas guarda relación con la idea de expandir el libre comercio en toda la región y con ello buscar sepultar definitivamente la idea del Mercosur. Con el fútbol se logró desviar la atención y la mirada hacia otra dirección.
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Categorías: Columnas de Opinión

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