¿Qué tema vamos a  presentar hoy? Por supuesto el súper  tema del día, la gran final del fútbol argentino que se iniciará mañana en la Bombonera a partir de las 17 horas.
   No, no lo vamos a hacer con beneficio de inventario como se está viendo, sino dejando de lado el hincha que sí podrá desatarse mañana frente al partido pero que hoy estará señorito como lo fueron los protagonistas ingleses que allá por los albores de la nacionalidad nos enseñaron a jugarlo.
   Es posible que cuando esto esté impreso haya perdido algo de pimienta que se  haya caído por el camino y es muy posible que los renglones, así debilitados por esa pérdida de condimento, no interpreten debidamente lo que queremos expresar en estos días pasados y porque no, presentes, tan “ventilados” mediáticamente en la gran pantalla nacional y catapultados por las redes sociales en las que ya no cabe aquello de “el, perro mordió al hombre” o el “hombre mordió al perro” como centro neurálgico de la información, que no se contenta con informarnos solamente, sino de hacernos público de su platea presenciando algo parecido a una lucha libre o boxeo, utilizando una oratoria que deja de ser convincente por parte de algunos para transformarse en una catarata de desafortunadas descalificaciones.
   Estamos viviendo en esta Argentina 2018 año previo a las elecciones 2019, en la que cada esquina bien puede ser la cita de un foro de enjuiciamiento de un qué, porque, donde, cuando, como… palabras todas emitidas tratando de desbrozar entuertos que nos llevan a conjeturas que mueren tan pronto como pronto es, en oportunidades, volver a validar lo invalidado.
   Que el dólar, que el  FMI, que Macri, que Vidal, que Lilita, que los Moyano, que Cristina, que…  y, como si no alcanzaran los protagonistas, nos compramos el efecto Trump y el efecto Bolsonaro… y así seguir contando nuestra novela negra, rosada o blanca poniéndole el color según el color con que la cree vivir cada uno, quedando el énfasis correspondiente a criterio personal y ganar puntos en esta desenfrenada carrera por el rating.
   Fue entonces cuando recordamos al Martín Fierro y aquellos sus pensamientos: “Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse… que siempre es gueno tener palenque ande ir a rascarse” y sin querer queriendo aparece esa palabra regional que tanto nos ha subyugado… ¿será?
   Y nos quedamos pensando…
   Sin embargo toda aquella motivación de catarata se vio algo eclipsada cuando los resultados futbolísticos favorecieron a los dos grandes de la Argentina: River y Boca con sus triunfos sobre los brasileños Gremio y Palmeiras respectivamente.
Postal 1
     En ese fin de octubre y principios de noviembre y concretamente en un día de ese período comprobamos que casi todos los canales de información, más allá de los deportivos, se volcaron de lleno, no a elogiar la proeza internacional deportiva argentina a través de los dos clubes nacionales más grandes y contribuir a llegar con fuerza anímica y confiados por igual a las finales, orgullo argentino y hacer de este hecho deportivo histórico que eleva el rango ya primerísimo de nuestro fútbol una cita caballeresca y deportiva sin matices negativos, contrariamente se ha llegado a dramatizar esta oportunidad única que se nos ha dado para dar la idea en una cita de riesgo máximo para todo el mundo que gira alrededor de los dos partidos y de exigencias y castigos y hasta prevenciones calificadas para protagonistas y el escogido público que pueda pagar las entradas.
   Tanto es así que, previendo el fuerte impacto anímico durante el desarrollo de la puja que tanta vehemencia ha producido en algunos,  profesionales de la salud fueron convocados para instruir sobre cómo evitar paros cardíacos entre quienes se relacionen con la justa deportiva, lo que nos parece bien pero demuestra lo lejos que estamos del fair play y, por sobre todo  el clima que se ha creado a través de tanta intromisión parcial interesada en un espectáculo que por la calidad de sus juegos lograron los dos clubes nacionales a través de sus jugadores, entrenadores y dirigentes. Todo un orgullo futbolístico.
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   Sin embargo todo ese entramado tragi-heroico cumple su propósito de previa echando más leña al fuego partidario -¡y qué fuego! Lo que obliga a encalmar, por turno solamente a la hinchada dueña de casa a esos campos de juego, transformados en coliseo romano al que se le quitaron, al menos eso se pretende, a los bravíos qué si los hay en nuestro fútbol y montar un operativo de seguridad acorde con la circunstancia, todo ello con la finalidad que tanto el sábado 10, como el sábado 26- los campos de juego de Boca y River, respectivamente luzcan a maravilla aquí y allá como para albergar las alternativas que creen los jugadores ya que en definitiva son ellos los protagonistas de este cruce histórico en busca de un título que de una u otra forma quedará en casa, pero que quienes lo disputen y en especial quien lo obtenga  pasará a vivir la gloria deportiva que además, y en campo rentado es un aliciente económico más que saludable en tiempos de pesos flacos y de dólares y euros robustos.
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   ¡Vaya! se nos pueden decir ¡qué materialista! Y la pasión, la literatura, la poesía ¿dónde quedan?
   Y bien, lo intentaremos. Es posible que todo ello esté presente en la práctica deportiva en general, pero ésta, la del  fútbol, es una pasión con mayúscula en la mayor parte del mundo y aquí en nuestro país ha cobrado tanta importancia en las últimas décadas desde aquellos primeros tiempos en que se presentó con fuerza a partir de la década del 30 (siglo XX) dejando de lado el amateurismo para ingresar en el profesionalismo y cobrar espacios en las radios que se encargaron de colaborar con la pasión y multiplicarla en esos históricos domingos en que tras los imperdibles tallarines de la “mama” todo pasaba a ser “fobal” derivado del entonces llamado football” y los dos clubes que hoy nos ocupan iban anotando logros y disparando posiciones hasta conformar la elite de los cinco grandes con Independiente, Racing y San Lorenzo.
   Entonces el fútbol era pasión masculina, hoy pretende ser una pasión familiar a la que podríamos identificar como una terapia que contribuye a sacarnos de la rutina y vivir tensionados noventa minutos en que gozamos si nuestros “colores” ganan, nos conformamos si empatan y sufrimos a raudales si pierde nuestro equipo.
   Si, de acuerdo, un poco injustificable pero… ¿es necesario justificar las pasiones?, porque no dejar dar rienda suelta a nuestra pasión futbolera que nos hace olvidar “lo dura que está la calle”.
    Boca- River, River-Boca una cita mundial que catapultará pasiones en torno a ella y que esperamos esté a la altura de las circunstancias como para que este confrontamiento de los dos sábados próximos que marca un hito en el fútbol sea un acto enteramente deportivo sin aditamentos perniciosos.
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Categorías: Columnas de Opinión

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