Agenda cultural
   Se ha escrito mucho sobre Horacio Quiroga, sobre su vida, sus tragedias, su obra literaria. Nombrarlo simplemente concita  todo el  interés, atrae como si él mismo fuera una creación de la naturaleza que lo cautivó. Se hacen concursos, que son los que más escritores participan y luego se publican Antologías.  Se crean grupos literarios con su nombre con el  objeto de  cuidar su legado literario.  Se visita  su casa como un santuario laico, se protege el entorno que fuera objeto de su admiración y  cuidado, y  por sobre todo, se estudia su personalidad, tan controvertida, su mal carácter tantas veces criticado.  A pesar de  todo esto la faceta intelectual de Quiroga queda intacta.
   En nuestra Edición 41, tuvimos el honor de recibir una vez más a quien seguramente ha escrito un libro que será de consulta para quien quiera saber algo preciso y actual del autor. Elsa Leonor Pasteknik Ryndycz, misionera, nacida en Apóstoles, incansable viajera dictando conferencias y asistiendo a congresos, investigadora del CONICET y del SECYT, entre otras actividades trascendentes en el quehacer investigativo, se abocó al estudio de este autor en el libro que  presentó en la Feria titulado «El mito en la obra de Horacio Quiroga»  (Editorial Dunken 2018) que fuera primer premio otorgado por el Fondo Nacional de las Artes. Es un libro producto de una exhaustiva  investigación, que excede los límites del breve comentario que hacemos en esta columna, que solo pretende introducir al lector en cada  libro que se presenta en la Feria. Pero lo  recomendamos, principalmente al sector docente y por supuesto al lector  que admira a Quiroga. Encontrarán un completo informe sobre mitos, supersticiones y leyendas (PARTE III) que tuvo en Quiroga su máxima comprensión. El incorporó los mitos populares misioneros en sus cuentos, y la autora  confirmó, en un trabajo metodológico, personal, a través de relatos surgidos en entrevistas a lugareños, la existencia de  ese “inconsciente colectivo” (Jung) y ”la compenetración de Quiroga con una realidad mágica a la que no podía escapar”.  Al respecto dice el prologuista del libro Guillermo Ara, que  “si los libros de ese “loco” de San Ignacio, de ese enigmático y cambiante forastero, que recogió más rechazo que aprecio, siguen siendo leídos y buscados, es en gran parte porque de esa búsqueda desesperada que lo condujo a la selva, regresó con el alma de la misma y supo volcarla en su obra”.
   Como algo novedoso por lo completo,  en la Parte VI del libro, la autora publica una cronología de la vida de  Horacio Quiroga desde diciembre de 1878 a febrero de 1937, y un listado de todas sus obras conocidas por índice alfabético, las publicadas en libros y las aparecidas después de su muerte. Su producción literaria surgida en Misiones, y que tanto prestigio ha dado a la Provincia, es mínima al lado de toda su obra literaria, pero  también es la que le ha asegurado a Quiroga su permanencia en el tiempo como un escritor “misionero” siempre vigente.
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Categorías: Columnas de Opinión

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