En la película de 2010, Repo Men (también llamada Los Recolectores), el actor Jude Law encarna a un empleado de una empresa dedicada a la producción, venta e implantación de órganos artificiales.

Póster de la película. Copyright ® 2009 by Universal Pictures. Todos los derechos reservados.

En un futuro distópico, “La Unión” asegura que su tecnología ayuda a aliviar una lista de espera de más de 200.000 personas, pero con una trampa: el costo de los órganos es astronómico, y los pacientes son obligados a tomar créditos de la empresa a tasas usurarias.

En muchos casos, los pacientes no pueden cumplir con las cuotas mensuales, momento donde  aparecen los “Repo Men”, encargados de recuperar los bienes de la empresa, mediante métodos bastante violentos, que dejan a los pacientes agonizando.

En la película, Remy, el personaje encarnado por Jude Law, se enfrenta a un dilema cuando él mismo debe someterse a un trasplante, y comienza a sentir empatía con los deudores.

Aunque la tecnología descripta en la película está muy lejos de nuestra realidad, los científicos y tecnólogos están avizorando varias técnicas que volverían obsoletos los trasplantes. Desde el uso de células madre para la creación de nuevos órganos, a la impresión 3-D, estas tecnologías todavía esperan su desarrollo.

Biorreactor utilizado en la experiencia. Imagen: Joan Nichols

Como parte de este esfuerzo, este mes fue difundida una nueva investigación, en la que por primera vez se pudo “crear” un pulmón en un laboratorio, para luego ser trasplantado a cerdos.

Como se describe en la revista Science Translational Medicine, los inmunólogos Joan Nichols y sus colegas crearon pulmones para cuatro cerdos a partir de pulmones obtenidos de cerdos donantes.

Estos pulmones fueron sometidos a un tratamiento, consistente en la remoción de las células originales,  utilizando una mezcla de azúcares y detergentes.           Este proceso generó un “andamio” con forma de pulmón, esterilizado y blanco, compuesto de proteínas intercelulares. Los investigadores luego repoblaron cada uno de ellos con vasos sanguíneos y células de tejido pulmonar obtenidos del cerdo receptor.

Cada uno de estos pulmones de bioingeniería se cultivó por 30 días en un tanque biorreactor como el de la foto, alimentados con nutrientes, de tal manera que las células incorporadas se afirmen en el “andamio” y se multipliquen en los lugares adecuados. A continuación, los investigadores reemplazaron el pulmón izquierdo de cada cerdo con la versión cultivada.

Luego de la operación, el equipo de Nichols permitió a uno de los cerdos sobrevivir por 10 horas, a otro por dos semanas, a un tercero por un mes y al último de ellos por dos meses. Luego de cada fallecimiento, se llevó a cabo una autopsia para evaluar cómo los nuevos pulmones se integraron al cuerpo de los cerdos. A ninguno de los animales se les proporcionó drogas inmunodepresoras, y ninguno de los trasplantes fue rechazado. En el interior de los cuerpos, los vasos sanguíneos se conectaron al sistema circulatorio natural del animal, suministrando oxígeno y nutrientes al nuevo órgano.

La recuperación post operatoria de los animales fue sorprendente, según los investigadores. El cerdo que sobrevivió dos meses no experimentó problemas respiratorios, y su órgano trasplantado fue colonizado por bacterias que habitan los pulmones normales de los cerdos, señal de que el tejido se desarrollaba normalmente y se integraba al cuerpo receptor.

Pero estos pulmones todavía no están totalmente perfeccionados,  comenta Laura Niklason, una ingeniera biomédica que no forma parte del proyecto. Los pulmones de bioingeniería se conectaron al sistema circulatorio pero no a las arterias pulmonares, que acarrean sangre con bajo contenido de oxígeno para ser recargadas con oxígeno del aire respirado. Esto deja a los cerdos dependiendo de su pulmón derecho natural para respirar luego de la cirugía

El próximo paso será conectar el órgano a la arteria pulmonar, manifestó Niklason, para asegurar que los órganos artificiales funcionen de la misma manera que los naturales.

Aunque la tecnología todavía está en sus primeros pasos, nos permite imaginar un futuro no muy distinto al que mencionamos al principio de la nota. Solamente esperamos que los dilemas éticos se resuelvan de mejor manera que en la película.

 

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Categorías: Columnas de Opinión

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