“Aquel fabulista famoso parodiando la actitud humana de darle prioridad, no al diálogo, sí a la encendida polémica que termina generalmente en agrias, cuando no violentas discusiones, creó dos conejos que, ante el ladrido de perros que se acercaban se pusieron a discutir si eran galgos o eran podencos lo que facilitó el camino a los perros para despacharse un suculento plato de conejos al natural.
   Decimos esto ante la reacción que causó una noticia que, a ciencia cierta, no hemos podido confirmar y está dada en que se haya identificado el documento por el que, en el presupuesto nacional 2008, se incluyó una partida de diez millones de dólares, con extensión a veinte, para la construcción del puente San Javier-Porto Xavier.
   La noticia, que esperamos sea cierta, de todas maneras cae como anillo al dedo para vigorizar la idea que vive latente en las instituciones obereñas sobre la necesidad de construir el viaducto Alba Posse-Porto Mauá por qué se entiende que por él se transportará mucha riqueza proveniente de la región que involucra en la otra orilla del río Uruguay en el país vecino.
   “Teniendo en cuenta la estratégica posición de Oberá en el ámbito del Mercosur- casi lindante con los estados de río Grande do Sul, de extraordinaria producción y fuerte economía (la pampa húmeda brasileña), imaginamos que en un futuro no lejano, desterrados los preconceptos que de uno u otro lado del río Uruguay, entorpecieron la relación regional y flexibilizados que puedan ser los hasta ahora rígidos esquemas centralistas que muestran ambos países, se comience a priorizar una corriente regional exportadora” (“Un lugar llamado Yerbal Viejo”, “En síntesis”, Aldo Rubén Gil Navarro-2007)
   Por otra parte no solamente transitarían el puente gente y producción argentina y brasileña, también lo utilizaría la producción paraguaya, en fin toda la región.
   Cierto es que nos toca de cerca el recuerdo y la presencia que durante más de veinte años nos permitió el diálogo constante con el que -a nuestro entender- fue el más acérrimo impulsor del puente en cuestión-, nos referimos a don Horacio J. T. De Linden, quien en sus colaboraciones en el Semanario y desde Buenos Aires, se refirió reiteradamente a la importancia que tendría la construcción del puente para el desarrollo de la Zona Centro y en particular de Oberá, ciudad que día a día acrecienta sus posibilidades de ser referente de gestión una vez construido el puente.
   Pero si bien hemos dicho que en las instituciones obereñas, especialmente la CRIPCO y Fundación Zona Centro, y, por supuesto, la Municipalidad local, han vivido latente el deseo de la construcción del Puente, propósito que tomaron a partir de la COMCORDE (Comisión Coordinadora para el Desarrollo)  instalada en los tiempos heroicos del despegue obereño, que se constituyó por iniciativa de los clubes de Leones y Rotary, allá por los años 70 y, como bien lo dice su nombre, para lograr el desarrollo de nuestra región, por lo que la construcción del puente Alba Posse- Mauá se consideró un hito, para nuestras instituciones mencionadas -ya históricas también y que siguen batallando- debemos darles el mérito de haber luchado y presentado notas y pedidos, haber realizado reuniones y asambleas, en fin haber participado –no con la continuidad que hubiese hecho falta- pero sí cada vez que algún hecho gravitante sacudía el tema de los puentes durante larga cantidad de años como se deduce de los datos anteriores.
   Por su parte nuestro Semanario ha registrado todo esos movimientos, ha dedicado al tema un sinnúmero de editoriales, ha tomado desde el surgimiento de la idea una posición editorial de divulgación del tema, en fin, ha participado muy activamente del mismo y -sin jactarnos- entendemos que sin recorrer sus páginas durante estos últimos cuarenta años, realmente no se podría hacer un estudio concienzudo como para bregar con éxito sin haber extraído de ellas tanta información histórica, y acompañarla a las presentaciones, situación de privilegio que se produce porque al tema de los puentes, debido a la rivalidad con que se encaró prioridades de construcción entre los tres lugares posibles: Alba Posse-Porto Mauá; San Javier-Porto Xavier y El Soberbio- Porto Soberbo hizo que los diarios de la provincia que no tienen lugar para atender tantos municipios como tiene Misiones, poco se ocuparan del tema, que, prácticamente se instaló en las páginas de Pregón Misionero, nuestro “Obereño de punta a punta” como la han sabido reconocer pueblo y autoridades locales.
   Creyendo que no nos pueden discutir la autoridad periodística que a través de cuarenta años hemos logrado en este tema, consideramos que esta emergencia que se ha suscitado nos brinda a los obereños la oportunidad de reflotarlo y en ese sentido creemos que ya mismo se debe comenzar a trabajar teniendo presente no descalificar ninguno de los lugares sobre el río Uruguay preseleccionados, dejando de lado toda disputa que se refiera al lugar de emplazamiento del puente, ya que eso, entendemos, no es necesario para que si se concrete nuestro propósito.
   Sí entendemos que el emplazamiento que se pide -Alba Posse-Porto Mauá- tiene de por sí una ventajosa ubicación estratégica para la región por lo cual su construcción asegura desarrollo y progreso, aún con otros puentes en la cercanía.
   Por otra parte se debe comprender que es prioritario el tema y comenzar a actuar ya, para que el pueblo de Oberá no siga siendo un convidado de piedra en asunto tan importante, dándosele protagonismo, para ello es imprescindible y prioritaria una campaña de divulgación sobre las ventajas de todo orden que ofrece su construcción.
    No nos equivoquemos, ese latente interés al que se han referido recientemente las instituciones y que estuvo a cargo de sus distintas conducciones, no ha sido suficiente como para involucrar al pueblo de Oberá (qué lejos ¡lejísimos!) está de poder emprender una lucha como la llevada a cabo por el pueblo de Gualeguaychú en lo relativo a la instalación de la “pastera” Botnia, basándose en una posible contaminación y a tanto llegó que movió prensa nacional e hizo en última instancia que el país recurriera a la Corte Internacional de la Haya.
    Nosotros, en cambio, debemos luchar por nuestro progreso y desarrollo ¡casi nada!, pero el 90 por ciento de los ciudadanos obereños no tiene presente el tema y por lo tanto no puede reaccionar al respecto.
   No está de más recordar que Oberá acudió a la lucha comunitaria popular, lo hizo en otros tiempos para lograr el asfaltado de la Ruta Nacional 14, caprichosamente detenido ante sus puertas, y hasta se recurrió a una caravana de vehículos a Posadas (antecedentes en Pregón Misionero).
  Una vez que se dé importancia al tema tan importante y que tome parte activa en él, no una institución en particular desprovista de apoyo logístico, sino una, dos o tres pero con el pueblo, se está en condiciones de “exigir” la construcción del puente.
   De esta forma las instituciones involucradas y en estrecha colaboración pueden actuar con fuerza para lograr la solución tan anhelada.
   Si nos basamos en el monto del que se está hablando y que costaría el puente, se observa que no bajando la guardia y, por lo tanto, con una ininterrumpida ofensiva, esa suma -que aparece hasta como irrisoria ante ampulosos proyectos ya presupuestados- vemos que nuestro deseo, que por supuesto coincide con el de los pueblos limítrofes del Brasil, bien podría encarrilarse prontamente.
   En definitiva, si actuamos no como los conejos de la fábula, si, pensando en el futuro de nuestra ciudad, poniendo manos a la obra, trabajando en responsable unidad por el bien de la misma, mirando el pasado para abrochar el proyecto, pero involucrando al presente que es quien tiene la posibilidad de enhebrar el futuro.
   Oberá ha demostrado que puede, esta es la ocasión que se le presenta no solo para que los obereños participen de una causa que los una con fuerza, sino que sus dirigentes -oficiales y privados- se pongan la camiseta obereña por sobre toda otra camiseta particular. La construcción del puente Alba Posse -Porto Mauá es todo un desafío del 2008.”
    Ha pasado una década desde entonces y ante las mayores y mejores posibilidades que hoy están apareciendo para poder cumplir este desafío histórico, hemos creído oportuno repetir este ilusionado editorial editado en 2008, procediendo algo así “como un tábano sobre un noble caballo, para mantenerlo siempre despierto” (lo entrecomillado de este párrafo pertenece a Elvio Botana- quien fuera fundador del Diario Crítica- en alusión a la función periodística)
   Cerrando la nota, expresamos con euforia, parodiando a Ortega y Gasset y adecuándolo a nuestro caso: “Obereños ¡A las cosas! ¡A las cosas!
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Categorías: Columnas de Opinión

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