El hombre está influenciado por su entorno y en nuestro caso argentino luego de un lunes de paro general se vio acotado por una diatriba de imprecaciones dirigidas a Sampaoli (D.T.) y a los integrantes de nuestra selección nacional de fútbol por su derrota ante Croacia que involucró (aunque usted no lo crea) nada menos que al mejor jugador del mundo, por supuesto, Messi, asistimos el martes a través de la pantalla mayor a un infartante partido decisivo para las aspiraciones argentinas de acceder a la siguiente ronda del mundial de fútbol que se disputa en Rusia lo que desde las tribunas de los privilegiados hinchas que pudieron viajar, hasta su televisor, el mío y el de miles de argentinos lucían de mayor a menor panderones, banderas y banderitas argentinas, todos en uno, delirantes ante el 1 a 0 clasificatorio, descompensados (caso Maradona) cuando empató Nigeria y así, angustiados –cierto que la “manito” de Croacia no alcanzaba- hasta unos minutos del final cuando Rojo con su gol  se transformó en héroe…
   Mas allá de lo primario cuesta en nuestro tiempo, acertar un diagnóstico que se ajuste al sentimiento popular y nacional que adquieren estas pujas deportivas, que más allá de ser una terapia indiscutida para seguir transitando el día a día, muestran una faceta muy particular ¿qué está en juego? Un país, un enfrentamiento deportivo, una cita para la comprensión y amistad mundial, o una cita proclive a  hacer aparecer nuestra “mufa” y tomar al partido de futbol como una “guerra “deportiva.
   ¡Bah!, basta de hacer tantas deducciones!!! nos pareció escuchar a uno de esos  hinchas fanáticos que los hay a montones y que son capaces de comerse la entrada a pura saliva si los nuestros no ganan y remató “al final mañana sábado estaremos sufriendo-gozando con un Argentina-Francia”… que nos irritará los pelos, si aun los tenemos (decimos) y sino… en voz baja y con los dedos cruzados trataremos de impedir un gol de nuestros contrarios.
   De todas maneras y contagiados al ver todo tachonado de azul y blanco y ¿por qué no? entusiasmados con un Messi inspirado y un Mascherano patrón del área, junto a otros “históricos” y nuevos no nos reconoceremos eufóricos y desaliñados también nosotros, aturdidos por la hinchada, listos para afrontar el final a los noventa que nos catapulte para la otra ronda y nos ilusione –que para eso “carburamos” fácil- apurándonos vernos ya “campeones” y con un solo grito ¡Daaale Argentina!!!!
   Cerraremos la nota con una reflexión “que poderoso es el futbol, que vidriera es un mundial en el que la gente lo vive con un gran sentimiento nacional de todos para uno y uno para todos, pretendiendo ser los mejores y entregando sentimientos multiplicados, esos que hasta parecían haberse borrado, por ver a su equipo campeón y para ver los colores de su bandera nacional en lo más alto del firmamento futbolístico.
La Jura de la Independencia por los funcionarios
   Es conocida la declaración de la Independencia por parte del Congreso de Tucumán en la memorable jornada del 9 de Julio de 1816. Pero casi desconocido como se efectivizó la jura de esa Independencia por  parte de los estamentos del gobierno de entonces. Recurriendo a nuestro archivo y en una publicación realizada en el año 1932 por  el diario La Prensa se reproduce el Bando del Director Supremo del Estado en el  cual se establecía el protocolo a seguir para el juramento. La autenticidad del hecho histórico hace que lo reproduzcamos  tal como  se lo  dictó, por lo que es una trascripción textual con la escritura que entonces se estilaba.
Documento 
BANDO- El Director Supremo del Estado. &. &. &. Por quanto se halla inmediata la proclamación y jura que debe hacerse de la Independencia declarada por nuestro Augusto Congreso Nacional, que se executarán en la forma que está acordada, y es la siguiente.
   1º La Proclamación y jura de la Independencia dará principio el 30 del corriente y concluirá el día siguiente. La concurrencia pública y de los Magistrados a dar gracias al Todo-Poderoso con tan distinguido motivo se executará en esta Iglesia Catedral el 1º de septiembre entrante.
2º Las iluminaciones y demás demostraciones públicas durarán seis días, comenzando el 30: en los tres primeros tendrán lugar las diversiones públicas en la plaza mayor, en cuyo tiempo no habrán tiendas ni almacenes abiertos: y en las horas de proclamación y jura están también cerradas las Pulperías, Cafés y Villares, es decir, el 30 desde las 10 hasta las dos de la tarde, y el 31 desde las 13 hasta igual hora que el anterior.
3º A las 10 de la mañana del 30 formadas las Tropas de Línea y Cívicas de Infantería en la Plaza de la Victoria, y las de Caballería en un punto inmediato, se reunirán las Corporaciones y Xefes en esta Fortaleza para acompañarme en el orden siguiente: por delante los clarines del Exmo. Ayuntamiento a que seguirá una banguardia  de sesenta hombres a caballo, con Capitán, Teniente, y Alférez, y el Mayor de la Plaza con sus Ayudantes a muy corta distancia; y guardando el orden debido, seguirán precediendo en ala los Oficiales principales de las Oficinas del Estado, y Municipales; el Comandante del Resguardo; los Comisarios de Policía, de Exército, y Armada; los Administradores de Aduana, y Correos; Ministros de las Caxas, el Intendente de esta Provincia; Auditores de Guerra; Prelados Regulares,; Comisión Militar; Cabildo Eclesiástico; Tribunal del Consulado; Exmo. Ayuntamiento, Tribunal de Cuentas, Secretaría de Estado, Exma. Cámara; Honorable Junta de Observación, y mi Persona en medio del Presidente del Ayuntamiento (que llevará la Bandera Nacional) y del de la Cámara; y en seguida los Brigadieres, Xefes, y demás Oficiales Militares, cerrándose el acompañamiento con las mazas de la Ciudad. El acompañamiento se dirigirá al tablado de la Plaza Mayor, y en el centro de él habrá una mesa con tapiz, cogín, y el libro de los Santos Evangelios; en este lugar al costado derecho y asiento preferente destinado para el Primer Magistrado de la Nación, se colocará el Alcalde de primer voto, Honorable Junta de Observación, Exmo. Ayuntamiento, Tribunal del Consulado, Cabildo Eclesiástico con su Provisor, Comisión Militar, Asesor General, y Auditor de Guerra y los Prelados regulares: el costado izquierdo será ocupado por la Exma. Cámara, Secretarios de Estado, Tribunal de Cuentas, Intendente de Provincia, Ministros de la Tesorería Nacional, Administradores de Correos y Aduana, Comisarios de Exército, Armada y Policía, Asesor del Gobierno, Intendencia y su Secretario, Comandante de Resguardo y Escribano de Gobierno, Hacienda y Guerra, para que con el del Exmo. Ayuntamiento firme la Acta Solemne del juramento que ha de prestarse, de que se archivará una copia en el Cabildo, para perpetua constancia. Los asientos que habrá colocados al frente de los ocuparán los Brigadieres, Coroneles Mayores, Xefes, Mayor de Plaza, y sus Ayudantes con los Oficiales sueltos, de Oficina y demás acompañamiento en los asientos de segunda orden a los costados y a la espalda.
4º Colocando el acompañamiento en este orden, y puestos todos en pie prestarán simultáneamente las Autoridades Civiles y Empleados políticos sobre los Santos Evangelios el juramento, cuya fórmula ha embiado el Soberano Congreso Nacional, haciéndolo los Eclesiásticos tuoto pectore, y los Militares empuñando la Espada.
5º A esto seguirá la proclamación y jura que hará el Alcalde de primer Voto puesto en medio del tablado, precedida una breve arenga para hacer sensible al Pueblo aquel acto, y mostrando el Pabellón Nacional se tirarán monedas de la Patria, y al mismo tiempo se ha de repicar en los Templos, y habrá salva en esta Fortaleza.
6º Retirado el acompañamiento los Oficiales y tropa prestarán militarmente el juramento recibiéndolo sus respectivos Xefes.
7º En el orden que queda indicado, seguirá la comitiva por la calle del Cabildo, al Sud hasta enfrentar y doblar para el Hospital Bethlemático, y continuar calle recta a la Plaza de la Residencia. Aquí habrá un tablado, del que puesto a corta distancia el acompañamiento, ocupará uno de sus frentes; y subiendo el Alcalde de primer Voto asistido por el Alcalde Provincial, y Síndico Personero del Común, desde su centro hará la proclamación y expresará en alta voz el juramento reclamando la atención por una brebe arenga. Luego se batirá el Pabellón, se tirarán monedas, y regresará el paseo calle derecha hasta la recoba, doblando hacia la Fortaleza en donde será despedido.
8º El día 31 reunidas las Corporaciones, Xefes, Empleados  Civiles y Políticos en las Salas de esta Fortaleza, la Comitiva, antes enunciada, saldrá en el mismo orden que el día anterior, tomará la calle de Cabildo al Oeste hasta enfrentar y doblar a la Plaza de Montserrat, donde se hará lo mismo que en el punto de la Residencia antes citado. De allí, procederá calle derecha al Norte hasta la Plaza de la Unión o de San Nicolás y allí se repetirán las mismas ceremonias, y hecho esto se restituirá por la calle de San Miguel al Sud hasta la de las Torres, a esta Fortaleza, y en ella será despedida.
   Por tanto y para que en esta memorable ceremonia se guarde el orden debido, y para noticia de los individuos a quienes compete su observancia como también que los vecinos por cuyas casas transite el Acompañamiento estén advertidos para la propiedad y aseo en los puntos de su pertenencia, publíquese por bando con las formalidades de estilo, y fixense copias de él en los parages acostumbrados. Dado en Buenos Ayres a 27 de Agosto de 1816- Juan Martin de Pueyrredon- Manuel Obligado-  Es copia. IMPRENTA DEL SOL.
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