Próximos a celebrar el próximo viernes 25 el 208 aniversario de la Revolución de Mayo de 1810 en la que el pueblo logró deshacerse del virrey español, Sobremonte y constituir  una Junta Patria de Gobierno queremos rememorar cómo  y en qué situación se celebró el centenario en 1910 y, como lo hacemos ante toda circunstancia histórica ofrecer  en un pantallazo lo que sucedía en el mundo y en el país, recordando  que Buenos Aires, era  el epicentro del mismo, contando la ciudad capital, sobre un total de 6.586.022 habitantes,  con 1.314.163. Cierto que en el territorio nacional de Misiones no asomaba todavía Yerbal Viejo y menos aún Oberá.
   ¿Qué sucedía en el mundo de 1910?. Dos revoluciones de ese mundo en crisis, una en Portugal y otra en Méjico, donde Madero se levanta contra la dictadura de Porfirio Díaz. Los ingleses estrenan nuevo rey –Jorge V-  a la vez que ensanchan sus colonias  anexando a la Unión Sudafricana, lo mismo sucede con Japón que se queda con Corea –creyendo que para siempre-
   La investigación progresa a  través del ruso Pavlov que se ocupa de los reflejos condicionados y las altas presiones son estudiadas por Bosch. Pero sin duda lo truculento del año estuvo dado por la ola de suicidios motivada por la aparición del cometa Haley que venía anunciándose de tiempo atrás. La esperada -por algunos- destrucción de la tierra no ocurrió y al 11 de enero le seguirá un apacible 12 de enero.
   Hay inundaciones graves en París y en Bruselas arde totalmente la Exposición Internacional. En Milán muere Florencio Sánchez y en Rusia León Tolstoi. Al intentar cruzar los Alpes muere el aviador Chaves, hay más, pero basta ya y pasamos a nuestro país.
   Desde el comienzo del año el país se prepara para celebrar la gesta de Mayo de la que se cumplen 100 años, pero hay un acontecimiento que entorpece en  algo los preparativos, las elecciones nacionales para elegir quien será el nuevo presidente, al no presentarse la Unión Cívica, el doctor Roque Sáenz Peña es elegido sin oposición, como representante de la Unión Nacional .
   Ahora sí, actuando como un bálsamo tras las exaltadas pasiones vuelve a primer plano el Centenario y la agitación obrera ingresa  en una tregua tácita para que se pueda encarar como corresponde el acontecimiento mayor.
   De las personalidades que nos envía el mundo, ocupa el primer lugar la infanta de la corona española, Isabel de Borbón, tía del rey Alfonso XIII, no es la única, no, también nos visitaron el “tigre” francés, Georges Clemenceau, el embajador de Estados Unidos, el delegado del imperio Austro-Húngaro, el presidente de Chile, las delegaciones de Paraguay y Uruguay, el representante italiano, Guillermo Marconi, y la Escuela Militar de Chile; las delegaciones de Paraguay y del Uruguay, junto con las tripulaciones de naves de diversos países. Los agasajos que se hicieron a tan distinguidos visitantes fueron muchos paseos, banquetes, demostraciones y bailes.
   Llegan obsequios, el monumento de los españoles es uno de los principales. Se inaugura el Monumento al Ejército de los Andes; Buenos Aires es sede del cuarto Congreso  Panamericano y escenario de innumerables actos de júbilo y recordación.
    Ya entramos a la celebración del bicentenario en sí.
    Si bien los festejos duran todo el año, el 25 de Mayo es inolvidable y coincide con un período de prosperidad económica. Ante los ilustres visitantes, un total de 50 embajadores de todos los países, se realiza un desfile militar que no recuerda la ciudad haber presenciado algo igual, tal su color y magnificencia.  La Infanta Isabel,  única mujer embajadora en la circunstancia, centra todas las miradas de autoridades y pueblo y es eje de todas las noticias y se constituye en el personaje del año, trascendiendo todos sus gustos y preferencias, así se sabe que  el pejerrey es el plato que más le gusta y que su escolta cuenta con 200 policías y que le han colocado 36 personas para que la atiendan durante su permanencia lo que le cuesta al gobierno un gasto diario de 10.000 pesos.
   Y el día llegó en el que la Infanta cumplió con su sueño de conocer el campo criollo Visita una estancia en cuya entrada la esperan 100 gauchos a caballo, con sus aperos de lujo y sus prendas de plata
   Otro personaje, Georges Clemenceau, recorre todos los rincones de la ciudad con asombro “En primer lugar, Buenos Aires, una gran ciudad de Europa, dando por todas partes la sensación de un crecimiento prematuro, pero anunciado por el adelanto prodigioso que ha tomado, la capital de un continente. La Avenida de Mayo, tan ancha como nuestros boulevares, se parece a Oxford Street por el aspecto de los escaparates y la decoración de los edificios…” dirá en “Notas de viaje por América del Sur” y simpatiza con el director del Zoológico y trasciende su frase: ¡Qué lástima que sus animales, de los que él es el padre y la madre, el hermano y la hermana, no puedan saborear sus agudezas!”
   Leopoldo Lugones le canta a la Argentina en cuatro de sus libros que dedica al Centenario queriendo testimoniar  que este país joven está para grandes destinos. También Rubén Darío queda hechizado por la Argentina y lo demuestra en su “Canto a la Argentina”.
   Pasa el 25 de Mayo, se van las visitas y, aunque continúa la celebración todo el año, el país cuyo teleobjetivo mundial está fijo en Buenos Aires,  da la cifra de 27.515 kilómetros de vías férreas con que se cuenta y que son esenciales para acercarle a la gran ciudad, así como  al puerto, más cereales, más carne y más lana.
   La inauguración de la Exposición Internacional  constituye “el mayor acontecimiento de las artes en nuestro medio” y provoca un interesante intercambio de obras de artistas locales y extranjeros. Nacen los departamentos de lujo con el nombre de “casas de pisos” y se crea un impuesto a las carreras de caballos cuyo fondo es destinado a levantar viviendas.
   El lado oscuro del año del Centenario está dado por las leyes represivas ante los conflictos obreros, sin que ceda el terrorismo. Lo ingrato, estalla una bomba en el Teatro Colón. Los porteños asisten azorados al primer vuelo con aparatos accionados a motor de explosión, protagonizado por el aviador Poinzelli quien con una máquina Voisín se eleva a 10 metros de altura en una distancia de 200. Está de moda el jockey Domingo Torterolo quien triunfa en 86 carreras. Vibra el campeonato sudamericano de fútbol -Argentina, Uruguay, Brasil y Chile- que gana nuestra selección haciendo suya la Copa Centenario.
   ¡Cómo han cambiado el país y el mundo!
El tiempo de los tiempos
   En tiempos en que la educación y por ende su correlato los hitos culturales ciudadanos que ella va generando pueden aparecer como todo un acertijo ¿o promesa? en función de futuro  al irse despegando lo personal  en función de lo virtual embebido en vivencias globales que, como tales, pueden descolocar, aunque fuere temporariamente,  al ser humano en su aplicación de conocimientos  en relación con su entorno pudiendo llegar más allá, siendo posible que produzca un desdén por los legendarios postulados que aún siguen aferrando al  suelo y su gente, esos puntales conocidos para engendrar futuro en convivencia, esa convivencia hasta cooperativa que conocimos en épocas anteriores y, como contrapartida, puede ir provocando un aislamiento que puede llegar a provocar una anarquía en comportamientos y conductas sociales y políticas que así y necesariamente deben bregar por modificar legislación  para adecuarla a las nuevas situaciones para solidificar presencia en la lucha por el día a día acentuando la individualidad a rajatabla dentro de un marco que, por legalizado,  permita adornarlo de hasta buen humor, displicencia y sarcasmo tanto en lo social como en lo político cuando se muestra ante el estado público.
   Cierto que, como toda letra escrita con el ánimo de transmitir experiencias de vida, los renglones anteriores pueden aparecer como retrógrados para quienes transitan con convicción este, que en realidad es “su tiempo” y que por ello, y tal como nos habrá sucedido a nosotros en “nuestro tiempo” pueden considerar que los caminos que se abren a futuro son no solo adecuados, sino, más aun, todo un nuevo modelo que podría llevar al disfrute de una vida mejor.
   De todas formas esa imagen votiva de aislamiento que vemos en alguna gente y que enunciamos creemos que no se produce por decisión propia, sino como consecuencia de asumir el rol en la emergencia, sin embargo, sí lo entendemos como causante de un estado muy especial de grieta emocional colectiva que puede afectar el buen vivir comunitario, sobre todo en las ciudades grandes y en menor grado en las ciudades chicas, conviniendo que este tipo de proceso íntimo  tendrá cabida el tiempo que dure plasmar el nuevo tiempo.
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Categorías: Columnas de Opinión

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