Está la gente con sus pequeños grandes problemas, con sus sueldos que no alcanzan, con los precios de los servicios que para muchos se volvieron impagables. Detrás de la cortina de humo del gobierno que encabeza Mauricio Macri, en complicidad con el grupo Clarín, quieren seguir convenciendo a la gente que lo peor ya pasó, y se vienen los buenos tiempos, pero lo cierto es que esta frase la vienen repitiendo cada vez mas asiduamente.
   Luego que los legisladores de Cambiemos lograron que fracase en el tratamiento de ponerle coto a los aumentos a las tarifas, espontáneamente la gente salió a la calle a hacer escuchar su voz al ruido de las cacerolas, manifestación que comenzó en el gobierno de Fernando De la Rúa, quien luego tuvo que renunciar a la presidencia.
   Mientras el gobierno nacional sigue buscando excusas en torno al aumento inflacionario que no puede controlar, esta situación provoca que el arco opositor se unifique en el discurso en contra de los aumentos y ajustes del gobierno nacional. Los partidos de oposición saben que la gente no la está pasando bien, según los sondeos de las consultoras el 48 por ciento asegura que le cuesta llegar a fin de mes. Mientras tanto el gobierno de Cambiemos renueva las promesas de que lo peor ya pasó, que se viene lo mejor, que el esfuerzo de los argentinos valdrá la pena, en definitiva frases retóricas que se contradicen con la realidad, porque hasta ahora los beneficiarios de la política económica son las grandes empresas.
   Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) descree de las metas inflacionarias del gobierno, que se niega a reformularlas ocultando la realidad, que en otros tiempos criticaban el manejo arbitrario de los índices inflacionarios del gobierno kirchnerista.
   El problema se presenta para los trabajadores, puesto que las pautas de recomposición salarial establecidas por el gobierno se ubican en un 15 por ciento, cuando la inflación estimada para este año estaría superando los 20 puntos. Y si tenemos en cuenta que el sector asalariado tuvo ya una pérdida del poder adquisitivo que ronda el 10 por ciento, para los próximos meses el porcentaje de trabajadores que no llegarán a fin de mes se verá incrementado en un número importante.
   Al parecer, el gobierno que encabeza el presidente Mauricio Macri, luego que se hiciera sentir el descontento social por los enormes aumentos en las tarifas, está analizando la posibilidad de atenuar dichos incrementos, con la idea de amenguar por el momento el mal humor social y rechazo que está teniendo el gobierno nacional.
Perro que ladra…
   Un insólito pedido de una vecina a los concejales se transformó en una discusión viralizada en las redes sociales, donde los reproches y quejas de los opinantes apuntaban a los concejales en su gran mayoría, cuando en realidad era un pedido particular que tomó estado parlamentario, y honestamente se debería haber sido presentado el reclamo ante el municipio en el área de inspección general u en otro estamento, y que según la presentación del pedido realizó varios reclamos y no tuvo ningún tipo de respuestas.
   El pedido de la vecina en cuestión solicitando que los concejales legislen sobre la cuestión a muchos les pareció un absurdo, otros en tanto comprendieron el pedido de la vecina, porque padecen idénticos inconvenientes con  las mascotas de los vecinos que en algunos casos las tienen a su suerte.
   Sin dudas que hay temas más importantes y urgentes que deben estar y están en la agenda de los concejales, entre los reclamos figuran en su mayoría reclamos de obras de infraestructura o seguridad, entre otras cuestiones que son más de otro ámbito y no el legislativo.
   El pedido en cuestión se basa en una situación particular de una persona mayor que aduce tener problemas de depresión y que por los ladridos de los canes de su vecino no puede conciliar el sueño, que es todo un problema de salud para la vecina en cuestión.
  Más allá de que parezca insólito y risueño el pedido, lo cierto es que la persona damnificada reclama algún tipo de solución a lo que para ella es un problema, y los concejales no pueden hacer oídos sordos a la cuestión y buscar canalizar el reclamo por las vías que correspondan.
   Por otro lado, no es bueno caer en la crítica fácil de una institución democrática buscando ridiculizar a los concejales por un pedido particular, cuando a lo largo de los años se han realizado múltiples pedidos a los concejales que no tenían mucho sustento, o con intereses personales desmedidos.
   Es una obviedad que los concejales no legislarán sobre los ladridos de los perros, porque es una cuestión ilógica y sin sentido, pero ello no quita que traten de buscar algún tipo de solución al tema.
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Categorías: Columnas de Opinión

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