Agenda cultural
   Todo presente que vivimos lleva en sí mismo el pasado,  y se dirige al futuro. Todos hacemos historia, nuestra propia historia, para apostar a la gran HISTORIA,  con mayúscula. Pero pocos la escriben… y  pocos son,  además  de partícipes, cronistas de esa historia. Es un privilegio muy especial que tiene el cronista de Oberá por excelencia, el Prof. Aldo Rubén Gil Navarro, periodista de raza pero de clara  vocación historiador… porque la Historia como disciplina es una vocación y contarla es, no solo acumular y anotar sucesos, sino también interpretarlos, porque  es enseñanza y aprendizaje, para no cometer los mismos errores. Es un proceso donde el ser humano se descubre “hacedor” y “co autor”. Vivir  y poder  contarla desde sus causas a sus consecuencias es un privilegio del destino.
   Pero especialmente es el trabajo  laborioso, prolijo, riguroso,  de un hombre que ha hecho su propio archivo histórico, principalmente a través de su creación periodística, el prestigioso Semanario Pregón Misionero. Por eso, ser contemporáneo del cronista de Oberá, don Aldo Rubén Gil Navarro, del hombre  observador de acontecimientos, de sucesos que con el tiempo serán Historia, es también una oportunidad histórica.  Hasta ahora nos ha dejado una trilogía escrita, verdaderos  documentos asentados en libros de lectura  insoslayable, obras de consulta para Oberá, que puede conocer su trayectoria desde el principio hasta el presente. Su trilogía comienza con el libro “Un lugar llamado Yerbal Viejo”, le sigue “La sorprendente Oberá” y por último “Oberá, ciudad”. Su pluma va acompañando los procesos histórico-culturales de nuestra ciudad,  la transformación de un lugar que se volvió cosmopolita por un aluvión humano que vino de tierras lejanas, la mayoría cargada de dolor por guerras que les quitaron todo, lo material y lo espiritual. La nueva historia en esta tierra misionera, se fue haciendo día a día, surgiendo entre  criollos, originarios y  extranjeros. El periodista, vuelto historiador,  lo fue documentando y fue dando cuenta de cómo se llega a un estado de paz social, de integración de culturas tan disímiles que nos han dado una identidad única y especial frente al mundo. Con una economía  agrícola, basada especialmente en dos productos, como la yerba mate y el té, sin industrias forestales, a pesar de ser la Capital del Monte, porque la selva estaba desapareciendo.
   El primer libro, “Un lugar llamado Yerbal Viejo” es la historia de su colonización desde 1912 a 1928, donde Oberá nace oficialmente. Es una lectura  amena, que comienza con  una necesaria  prehistoria hasta llegar a la historia de la  Colonia Yerbal Viejo. El segundo libro “La sorprendente Oberá” justifica su acertado título con los hechos ocurridos desde 1928 a 1969 donde comienzan a nacer instituciones públicas y privadas y con ellas la actividad incesante y progresista  de la población que iba tomando su lugar en la escala social y cultural. Por último, su tercer libro “Oberá Ciudad” es la  confirmación de lo que se iba gestando a diario, es la  celebración del éxito de la transformación de una Colonia en una Ciudad pujante.
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Categorías: Columnas de Opinión

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